
La situación económica no es fácil para el Gobierno. No es que lo fuera antes pero la visita de Kristalina Georgieva ratificó que Javier Milei deberá tomar quizá más recaudos de lo que pensaba para llegar a las elecciones sin sobresaltos con el dólar y con el respaldo del…
La situación económica no es fácil para el Gobierno. No es que lo fuera antes pero la visita de Kristalina Georgieva ratificó que Javier Milei deberá tomar quizá más recaudos de lo que pensaba para llegar a las elecciones sin sobresaltos con el dólar y con el respaldo del organismo que escatima cuando las elecciones se dirimen entre dos visiones tan antagónicas como las del Gobierno y Axel Kicillof gobernador de Buenos Aires.Desde ese punto de vista el paso de la managing director del FMI por Argentina dejó tres elementos que permiten proyectar los grandes trazos de las reacciones y comportamientos de la economía y la política en los próximos meses. A saber qué desafíos ven el organismo y los mercados para el Gobierno y cómo este último reordenó sus prioridades de cara su Odisea hasta 2027.Primero ya es un hecho: los ojos del FMI y del mercado están puestos en la figura de Axel Kicillof el gobernador de Buenos Aires y el impacto que podría tener en el mercado cambiario un balotaje entre Milei y él. Uno de los criterios que establece el Fondo para un programa de acceso excepcional como el que otorgó a Argentina (un crédito por encima de la cuota establecida por estatuto) es que el staff evalúe el apoyo con que cuentan las autoridades para llevar adelante un plan en este caso no solo de estabilización sino de reformas que crean nuevos empleos pero también destruyen otros. Cuando ese apoyo se debilita o desaparece el organismo entra en modo pause como sucedió con Argentina en los balotaje de 2019 y 2023. Incluso en 2001.Para evaluar ese respaldo el FMI lee escucha y visita el terreno. Habla con empresarios sindicatos economistas estudiantes y ahora hasta hace preguntas en conferencias de prensa . “¿El pueblo argentino puede ser perseverante para cambiar el país? ¿están listos?” lanzó Georgieva de forma retórica en el Ministerio de Economía cuando respondía una pregunta casi desoyendo las palabras del comunicado de la agencia Moody’s de la semana pasada y del propio viceministro José Luis Daza que hablaban de una “creciente aceptación social de la disciplina fiscal y un apoyo político cada vez más amplio de la estabilidad macroeconómica”. Es evidente que el FMI tiene sus interrogantes y la propia Georgieva cerró su respuesta diciendo “el escepticismo no es malo después de todo”.Segundo Georgieva dijo en la conferencia de que la Argentina tenía que seguir comprando dólares. Fue una respuesta a una pregunta sobre si el organismo podría llegar a prestar un nuevo desembolso para los vencimientos de capital por US$ 5.500 millones hasta 2027. “No me preocupa que Argentina no tenga el dinero para pagar. Veo el Banco Central aquí presente. Sigan comprando”.El FMI ya en octubre último habló en un reporte sobre la importancia de los países emergentes de aumentar sus reservas y para la Argentina en su último staff report. Pero ahora directamente Georgieva mandó a las autoridades a comprar más dólares cuando en el Gobierno hasta no hacía mucho decía que no hacía falta con un sistema de tipo de cambio flotante. Incluso Georgieva pronunció sus palabras con la meta de reservas sobrecumplida: según una estimación de Invecq las reservas como las mide el FMI están en -US$ 3.300 millones y para fin de año habría que llegar -US$ 6.300 millones. Como no hay una meta de compra y el programa habla de acumulación de reservas el “compren más” de Georgieva anticipa que el viaje de Caputo no está libre de obstáculos.Tercero un aspecto clave para esta travesía fue la presencia en el equipo económico de un economista que siguió la conferencia de prensa sentado desde una de las últimas filas luego de sentarse a la mesa con el Fondo: Ernesto Talvi. El uruguayo y asesor es pieza casi fundamental en la narrativa del Gobierno aunque no hable en público. Es algo así como un eslabón perdido entre el discurso con el que desembarcó Milei en 2023 de bajar la inflación en un santiamén y la mirada del FMI como señaló en un staff report en la época de Mauricio Macri: desinflar desde niveles del 30% anual puede llevar diez años.Pasó una década y el organismo y el país ahí están lidiando con un nuevo intento de estabilización. Talvi es un economista que ya había advertido en un seminario junto a economistas como Guilermo Calvo y Pablo Guidotti luego del primer año de Milei que aquel ajuste inicial había sido muy duro y que para que la desinflación no fuera tan costosa había que mostrar “paciencia estratégica”. Milei dejó de hablar de la inflación cero hace meses.Perseverancia es un término que utilizó Georgieva en estos días en sus encuentros públicos y privados. Esto en un contexto donde el índice de Confianza del Gobierno elaborado por la de la UTDT cayó en julio y está como en septiembre de 2025 pero sin Milei haber sufrido una derrota contra Kicillof o una suba del dólar. El índice de Optimismo Ciudadano hoy está como en 2024.El politólogo Ignacio Labaqui sostiene que el Gobierno será evaluado en las elecciones de 2027 por la economía. Y que su caída en las encuestas e índices la podrá revertir “solo en la medida que haya un repunte en la economía”. Pero un aspecto a tener en cuenta dice Labaqui es cómo el mercado lee todo esto. “Es probable que más temprano que tarde los inversores comiencen a incorporar la creciente incertidumbre electoral” lo cual lleva al interrogante que trajo Georgieva: la dolarización crece en los años electorales. Por eso la manager le dijo a Caputo que comprara más dólares. Atarse al mástil y prepararse para los obstáculos como en La Odisea. Lo que le espera a Caputo.