
Este crecimiento refleja una transformación en las preferencias de los consumidores y el desarrollo que experimentó la cadena porcina a nivel nacional.
Este crecimiento refleja una transformación en las preferencias de los consumidores y el desarrollo que experimentó la cadena porcina a nivel nacional.
Antes considerada una alternativa ocasional frente a la carne vacuna, la carne de cerdo ganó un lugar cada vez más importante en la mesa de los argentinos. En las últimas dos décadas, su consumo registró un crecimiento sostenido impulsado por cambios en los hábitos alimentarios, una mayor producción nacional y una oferta más amplia de cortes y productos elaborados.
El consumo de carne porcina en Argentina prácticamente se triplicó en los últimos 20 años, al pasar de alrededor de 8 kilos por habitante por año a más de 20 kilos en la actualidad, según datos del sector. Este crecimiento refleja una transformación en las preferencias de los consumidores y el desarrollo que experimentó la cadena porcina a nivel nacional.
Durante ese período, la actividad incorporó mejoras en materia de genética, alimentación, sanidad y procesos de producción, lo que permitió aumentar la oferta y mejorar la calidad de la carne disponible en el mercado.
¿Por qué aumentó el consumo?
Especialistas del sector señalan que el crecimiento responde a una combinación de factores. Entre los principales se destacan:
Una mayor disponibilidad de cortes frescos y productos derivados.
Cambios en los hábitos de consumo y una dieta más diversificada.
La mejora en la calidad de la carne porcina.
Campañas para difundir sus propiedades nutricionales.
Una producción nacional que logró abastecer una demanda en constante crecimiento.
Además, el cerdo dejó de asociarse únicamente a comidas especiales o estacionales y pasó a incorporarse con mayor frecuencia en la alimentación cotidiana.
Una alternativa cada vez más elegida
El crecimiento del consumo también estuvo acompañado por una mayor variedad de presentaciones en supermercados y carnicerías. Hoy es posible encontrar cortes como bondiola, carré, solomillo, pechito, matambre y vacío de cerdo, además de hamburguesas, embutidos y productos listos para cocinar.
Desde el sector destacan que la carne porcina aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc y fósforo, además de que los sistemas de producción actuales permitieron obtener cortes con menor contenido graso que décadas atrás.
A pesar del fuerte crecimiento registrado en las últimas dos décadas, la industria considera que todavía existe margen para seguir expandiendo el consumo interno. Para ello, apuesta a continuar mejorando la productividad, ampliar la oferta y consolidar la percepción de la carne de cerdo como una opción saludable, versátil y competitiva.
Con una demanda que continúa en ascenso y una producción cada vez más tecnificada, el sector porcino se consolida como uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro de la industria cárnica argentina.
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