
El toxicólogo Sergio Saracco advirtió sobre la venta irregular de los muñecos
Un grave riesgo para la salud infantil fue detectado tras el retiro del mercado de los populares juguetes conocidos como "Squishies", al comprobarse que contenían niveles de benceno cinco veces superiores al máximo permitido por las normativas nacionales. La advertencia fue confirmada por el toxicólogo Sergio Saracco (M.P. 4679) en diálogo con Ahora Noticias Chaco, quien detalló los peligros de la exposición a este compuesto derivado del petróleo y explicó las razones de la medida preventiva.
La situación se originó cuando los organismos de control investigaron el cumplimiento de las normas de seguridad para el uso infantil en estos productos. Durante las inspecciones, se constató que las unidades no contaban con el etiquetado obligatorio que identifica al importador ni con la certificación de la Secretaría de Comercio. "Cuando se investigó para ver si cumple con las normas a nivel nacional en cuanto a seguridad para el uso de los niños, se encontraron con que estaba con el valor de benceno cinco veces por arriba del valor máximo permitido", precisó Saracco. Al detectarse su distribución irregular y el riesgo asociado, las autoridades actuaron de inmediato retirando el producto del mercado.
El benceno es un hidrocarburo utilizado en la fabricación de plásticos y presente en combustibles, con una alta capacidad de absorción a través de la piel o por inhalación. El especialista enfatizó la peligrosidad de la sustancia al señalar que "es un derivado del petróleo y tiene la particularidad de ser cancerígeno; la exposición crónica a este hidrocarburo puede dar leucemia o la enfermedad de Hodgkin". Asimismo, explicó que en el ámbito laboral se efectúan análisis periódicos a despachantes de combustible debido a que el compuesto puede provocar aplasia medular, una condición donde la médula ósea reduce la producción de células sanguíneas y deriva en complicaciones graves como anemia, leucopenia o plaquetopenia.
En relación con el impacto en menores, Saracco remarcó que el desarrollo de afecciones depende del tiempo de contacto y de factores individuales, aunque la elevada concentración detectada acelera los riesgos. "Como este producto tiene un valor de cinco veces por encima de lo normal, la posibilidad de que aparezca alguna alteración en los sistemas de los niños es mucho más rápido", advirtió el profesional. Por este motivo, remarcó la importancia de adquirir únicamente artículos que cuenten con la etiqueta de normas IRAM o la autorización explícita de la Secretaría de Comercio.
Para aquellas familias que ya posean estos juguetes en sus casas, la recomendación de los organismos de salud es proceder a su descarte inmediato tomando precauciones sanitarias básicas. Se aconseja colocar el objeto dentro de una bolsa hermética antes de arrojarlo a la basura, lavarse bien las manos con agua y jabón y evitar de forma total cualquier contacto posterior con los niños.