
El humo de los incendios forestales filtra la luz azul y permite el paso de los tonos rojizos, según reveló la agencia espacial en su icónico registro astronómico diario.
El humo de los incendios forestales filtra la luz azul y permite el paso de los tonos rojizos, según reveló la agencia espacial en su icónico registro astronómico diario.
Un dramático fenómeno óptico tiñó el cielo de tonos carmesí cuando la luz solar atravesó densas plumas de humo generadas por incendios forestales de gran escala. El evento fue destacado este jueves por la NASA a través de su plataforma Astronomy Picture of the Day (APOD). Desde allí, se documentó cómo las partículas en suspensión transformaron la apariencia habitual del astro rey en un disco rojo brillante sobre las regiones afectadas.
La imagen muestra el disco solar teñido de un rojo profundo mientras se posiciona detrás de extensas capas de aerosol compuestas por ceniza y hollín. Este tipo de episodios atmosféricos se produce cuando incendios de vegetación intensos liberan megatones de micropartículas a la troposfera superior, alterando radicalmente el paso de la radiación solar visible hacia la superficie terrestre.
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La alteración del color no responde a un cambio intrínseco en la estrella, sino al fenómeno de la dispersión de la luz. Las diminutas partículas de carbón presentes en el humo poseen un tamaño ideal para dispersar las longitudes de onda más cortas, correspondientes a los espectros azul y verde.
Este filtro natural provoca que el espectro electromagnético del Sol pierda sus tonos fríos en el trayecto óptico hacia el ojo humano o las lentes fotográficas. Como consecuencia directa de este proceso de dispersión selectiva, el Sol adopta una tonalidad rojiza intensa que puede percibirse sin el encandilamiento habitual.
Especialistas del programa APOD de la NASA explicaron que, bajo condiciones normales, la atmósfera terrestre dispersa la luz azul de forma difusa durante el día debido a las moléculas de nitrógeno y oxígeno.
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Sin embargo, la irrupción masiva de aerosoles derivados de incendios introduce partículas considerablemente más grandes que alteran el comportamiento de la luz solar mediante dinámicas físicas diferenciadas.
Adicionalmente, el material publicado por el portal científico de la agencia alerta sobre el impacto ecológico y sanitario asociado a estas concentraciones. Las partículas finas conocidas como PM2.5, que componen la masa opaca causante del tono carmesí, representan un severo riesgo para la salud respiratoria humana y la vida silvestre al quedar suspendidas por lapsos prolongados.
Los datos astronómicos compilados por la investigación espacial norteamericana indican que el tono rojo del Sol se intensifica durante el amanecer y el atardecer. Durante estas horas, la trayectoria de la luz atraviesa una capa atmosférica significativamente más gruesa, multiplicando la efectividad del humo para filtrar la luz azul.
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