
Mencionar al exjefe de Gabinete es casi invocar al diablo en la Casa Rosada. “Hacemos cómo que nunca existió”, reconoció el asesor de un ministro.
Mencionar al exjefe de Gabinete es casi invocar al diablo en la Casa Rosada. “Hacemos cómo que nunca existió”, reconoció el asesor de un ministro. Y para colaborar con esa amnesia colectiva deportaron a la enorme mayoría de los asistentes que contrató el expanelista, quien seguirá gozando de custodia y vehículos oficiales a pesar de su renuncia. Diego Santilli envió a los funcionarios del exvocero a unas oficinas ubicadas en la esquina de la Avenida Belgrano y Diagonal Sur, donde anteriormente funcionaba la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (SOMISA). Se trata de un edificio emblemático, un hito arquitectónico realizado íntegramente con acero y lejos de Balcarce 50, claro. Quedan muy escasos sobrevivientes que todavía frecuentan los despachos. Contados con una mano. Tras meses de dudosas tareas, estas excepciones hoy se muestran muy activas con los subalternos del “Colo” y de Fabián Fernández, flamante secretario de Medios. “Es gracioso porque ahora sobreactúan trabajo, pero desconocen lo que tienen que hacer cuando se suponía que lo hicieron durante dos años. No se van porque cobran más de 6 palos en bolsillo y lo perciben el 1”, remató un funcionario, que se regodea. Pese a los llamativos esfuerzos para mostrarse útiles, el exministro del Interior piensa pasar la escoba sin contemplación, incluso con la pesada herencia de Adorni en el Correo Argentino, donde tres de sus alfiles tienen un segundo sueldo por formar parte del directorio. En paralelo, el flamante portavoz recibe clases aceleradas de coaching de parte de Belén Stettler, especialista en comunicación que trabaja en el despacho de Santiago Caputo. Ella duró pocas semanas como secretaria en el inicio de la gestión porque Milei no sabía quién era y se sentaba en las reuniones de gabinete, sin mucho aporte. Al pampeano lo preparan lo mejor posible ante su inexperiencia en el cargo. Para reforzar su modo conciliador y opuesto al exministro, le están enseñando la teoría del aikido para contestar preguntas complejas: “No devolver el ataque con la misma potencia”. Optará por respuestas constructivas y que desescale la tensión de las requisitorias periodísticas. “Parecía un monje tibetano”, bromeaba un ministro horas después. Antes de su debut, Ravier pasó, como todos estos días, por la dependencia de “Las Fuerzas del Cielo”, su verdadero sector. Es tal la necesidad de borrar el rastro de Adorni por la gestión libertaria que no estuvo realmente el análisis la posible victoria de Argentina ante Cabo Verde. Afirman que es indispensable “reactivar la comunicación como sea” y que no repararon en que la Selección podía jugar el martes a las 13 por los octavos de final. “No se fijaron. Se reunieron y no lo tuvieron en cuenta realmente. Por eso metieron la conferencia de Ravier un rato antes y la mesa política a las 13 de ese mismo día, insólito”, reparó un conocido colaborador con asiento en la Casa de Gobierno. En el nuevo chat de prensa oficial, definieron esa noche adelantar la aparición del vocero, mientras que en el grupo de mesa política directamente cancelaron el encuentro, tras el triunfo agónico con los africanos. Tras subestimarla, se rindieron ante la Scaloneta. La cercanía con el despacho presidencial no implica ningún beneficio extraordinario y no hay grandes distinciones entre funcionarios, empleados y periodistas acreditados. Salvo el ala que circula Milei, el resto de la Casa Rosada sufre las inclemencias climáticas. Los aires acondicionados frío-calor escasean o solo sirven para el verano. En distintos salones se compraron de manera extraoficial caloventores para poder trabajar sin temor de padecer constantes escalofríos. En medio del debate parlamentario por el régimen de zonas frías, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, caminó esta semana por los pasillos y coincidió con la prensa que Balcarce 50 debería ser un anexo inseparable de la Patagonia y anunció la donación de dos calefactores eléctricos. Un gesto.