La producción brasileña que es un éxito en la plataforma de streaming recrea la historia de una mujer que asesina y desmembra luego el cadáver de su marido millonario
Viernes 31 de Julio de 2026 - Actualizada a las: 07:09hs. del 31-07-2026
Las películas basadas en hechos reales suelen tener un atractivo especial. Y más, si incluyen romance, sensualidad, relaciones conflictivas y un desenlace trágico. Todo esto es lo que ofrece el filme Elize: sombras de una mujer, que el 22 de julio se estrenó en Netflix y que lideró por varios días el ranking de la plataforma en la Argentina.
La producción, de origen brasileño, recrea el caso que conmocionó a ese país en el mes de mayo de 2012. La historia muestra dos personajes de universos aparentemente distintos que convergen en un romance impensado. La acción transcurre en la ciudad de San Pablo.
Ella es Elize Araújo Giacomini, nacida en el estado de Paraná, que atravesó varias situaciones traumáticas desde su infancia. El abandono de su padre, una vida en la pobreza y presuntas situaciones de abuso por parte de su padrastro son algunas de los hechos que marcaron su vida.
Interpretada en el filme por la actriz Lorena Comparato, esta mujer en su vida adulta ingresó al mundo de las acompañantes de alto nivel, también llamadas escorts. Es allí donde, a través de una aplicación de citas, conoce al otro protagonista de la historia, Marcos Kitano Matsunaga (interpretado en pantalla por el actor Henrique Kimura) un empresario multimillonario, heredero de la compañía de alimentos Yoki.
Un amor ideal que se vuelve turbio
Lo que comienza como una cita paga se convierte poco a poco en una relación más seria. Marcos, que estaba casado y tenía un hijo, decide dar otro rumbo a su vida. Así, se separa de su esposa y le ofrece matrimonio a Elize, que acepta encantada la propuesta. Ambos, en ese punto de la historia, se muestran enamorados y felices.
La película dirigida por Felipe Vellasco revive, en 93 minutos, el devenir de una historia que comienza con un romance en apariencia idílico y que va luego desviándose hacia una trama turbia, llena de engaños, desencuentros y discusiones.
Después del casamiento, la pareja pasa un período donde los lujos y los viajes son una constante. Tienen también una hija. Pero con el tiempo, Elize comienza a sospechar que él la engaña con otras mujeres que ejercían su antiguo oficio.
Aunque el filme presenta algunas escenas de las que no hay evidencia en la vida real, una de las cosas innegables es que ella, para confirmar sus sospechas, contrata a un detective privado para seguir a su marido. El resultado es el que ella temía: Marcos estaba teniendo relaciones con una acompañante de nombre Karina.
El asesinato, la investigación y el juicio
La película muestra cómo, el mismo día en que ella recibe las pruebas fotográficas de la traición de su esposo, el 19 de mayo de 2012, ambos tienen una fuerte discusión. En medio de la disputa, Elize toma una de las armas de fuego que coleccionaba Marcos y, en un momento álgido de la discusión, dispara a la cabeza de su marido.
El caso conmocionó a la opinión pública brasileña. Mucho más, cuando en la investigación policial se supo que la mujer descuartizó el cadáver de Marcos y lo sacó de su residencia en tres valijas. Las cámaras de seguridad registraron el acceso del hombre a su casa, pero jamás su salida. Y lo que sí se vio fue a la señora Matsunaga subiendo al ascensor con sus maletas.
Elize se deshizo de los restos de su esposo en una zona de bosques en las afueras de San Pablo, en el municipio de Cotia. Al comienzo de la investigación policial ella quiso convencer a los agentes que su esposo había desaparecido, pero pronto la evidencia de las cámaras y los puntos de su relato que no cerraban se le vinieron en contra. Terminó confesando la autoría del crimen.
Durante el juicio, que se realizó en el año 2016, como ya el crimen había sido confesado, lo que se trató de dirimir era si el hecho se había producido como consecuencia de una emoción violenta durante una discusión o si se trató de un crimen planificado. La defensa de Eliza fue por la primera hipótesis, y la fiscalía, por la segunda.