
Cada vez más personas desarrollan una relación obsesiva con la alimentación
Sábado 01 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 11:36hs. del 01-08-2026
Elegir alimentos saludables es un hábito recomendado por los profesionales de la salud. Sin embargo, cuando esa búsqueda se transforma en una obsesión que condiciona la vida cotidiana, puede tratarse de ortorexia nerviosa, un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) que despierta cada vez más preocupación entre investigadores y especialistas.
Aunque todavía no está incorporada como diagnóstico independiente en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), la comunidad científica viene estudiando con mayor profundidad este cuadro debido al crecimiento sostenido de los casos en los últimos años.
Según un metaanálisis publicado en 2023 en el Journal of Global Health, que analizó datos de 30.476 personas de 18 países, el 27,5% presentó síntomas compatibles con ortorexia nerviosa. Además, investigaciones realizadas entre 2020 y 2023 muestran que esa cifra ascendió al 31,7%, confirmando una tendencia creciente en la etapa pospandemia. (López-Gil et al., 2023).
Cuando comer sano deja de ser saludable
La ortorexia se diferencia de otros trastornos alimentarios porque la preocupación principal no es adelgazar, ni contar calorías, sino consumir únicamente alimentos considerados "puros", naturales o saludables.
Con el tiempo, la persona comienza a eliminar grupos completos de alimentos, dedica varias horas del día a planificar cada comida y experimenta ansiedad o culpa cuando rompe las reglas que ella misma impone.
El médico estadounidense Steven Bratman, quien acuñó el término en el año 2000, describió este comportamiento como una fijación que termina afectando la salud física, mental y social.
Mujeres y jóvenes, entre los grupos más afectados
La evidencia científica muestra que la ortorexia aparece con mayor frecuencia en mujeres y en personas menores de 45 años. También se observa una mayor prevalencia entre:
Deportistas y culturistas;
Personas que practican fitness de forma intensiva;
Estudiantes y profesionales de Nutrición, Enfermería y otras carreras de la salud.
Los investigadores relacionan este fenómeno con perfiles de personalidad marcados por el perfeccionismo, la rigidez y conductas obsesivo compulsivas.
Redes sociales: un factor que potencia el problema
Uno de los factores que más preocupa a los especialistas es la influencia de las redes sociales. Una revisión sistemática publicada en 2025 en European Eating Disorders Review concluyó que existe una relación directa entre el consumo frecuente de contenidos de "fitspiration" y "thinspiration", publicaciones que promueven cuerpos extremadamente delgados o atléticos y el aumento de síntomas compatibles con ortorexia nerviosa. (Vintró-Alcaraz et al., 2025).
Instagram aparece como la plataforma con mayor impacto debido a su fuerte componente visual, donde abundan publicaciones sobre dietas restrictivas, rutinas extremas y modelos corporales difíciles de alcanzar.
Los investigadores advierten que muchas de esas recomendaciones carecen de respaldo científico y terminan generando presión para mantener una alimentación cada vez más restrictiva.
Las consecuencias pueden ser graves
Aunque suele confundirse con un estilo de vida saludable, la ortorexia puede provocar consecuencias importantes. Entre las complicaciones físicas aparecen:
Déficit de vitaminas y minerales;
Pérdida de peso no deseada.
En el plano psicológico predominan la ansiedad, el estrés y un intenso sentimiento de culpa cuando la persona no logra cumplir con las reglas alimentarias que se impone.
A nivel social, muchas personas dejan de asistir a reuniones familiares o encuentros con amigos por temor a no poder controlar qué alimentos consumir.
Argentina también registra casos
El primer estudio realizado en el país, difundido en 2024 por el Centro Dra. Katz de la Ciudad de Buenos Aires, encontró que el 18% de los adultos evaluados cumplía criterios compatibles con ortorexia.
Los especialistas también señalaron que la prevalencia estimada ronda el 8% en la población general, pero puede alcanzar hasta el 60% entre pacientes que ya presentan otros trastornos alimentarios.
En España, investigaciones realizadas entre 2021 y 2024 detectaron riesgo de ortorexia en alrededor del 30,5% de los estudiantes universitarios, especialmente en carreras vinculadas con la salud.
Chaco: el 90% presentó factores de riesgo en un estudio
Uno de los trabajos más llamativos se realizó recientemente en Resistencia, Chaco.La investigación, desarrollada por la Fundación H. A. Barceló sobre 163 personas que entrenaban musculación, concluyó que el 90% presentaba factores de riesgo para desarrollar ortorexia nerviosa.
El 45% mostró signos de dismorfia corporal;
El 4% presentó riesgo clínico de vigorexia;
El 74,8% tenía bajo cumplimiento de las Guías Alimentarias para la Población Argentina (Franco, Montangie y Noguera, 2025).
En Corrientes el abordaje es interdisciplinario
Si bien no existen estadísticas específicas sobre la cantidad de personas afectadas en Corrientes, el tratamiento de los trastornos alimentarios se realiza mediante equipos interdisciplinarios.
En el sistema público, la atención se concentra en el Hospital de Salud Mental "San Francisco de Asís", mientras que en el ámbito privado funcionan instituciones especializadas como Cuidarte SA y el Centro Integral de Endocrinología y Nutrición (CIEN).
Los especialistas coinciden en que el tratamiento debe combinar:
Terapia cognitivo-conductual;
Atención psiquiátrica cuando sea necesaria;
Una de las herramientas más utilizadas para detectar conductas compatibles con ortorexia es el cuestionario ORTO-15, desarrollado por el investigador italiano Lorenzo Donini. El instrumento evalúa la relación que la persona mantiene con la alimentación mediante 15 preguntas sobre hábitos, pensamientos y emociones.
No obstante, los propios investigadores aclaran que actualmente no debe utilizarse como diagnóstico definitivo, sino como un método inicial de detección y apoyo a la investigación científica.
El límite entre cuidarse y obsesionarse
Los especialistas distinguen entre una alimentación saludable y la ortorexia nerviosa. Mientras una persona con hábitos saludables puede flexibilizar su dieta sin experimentar angustia, quien padece ortorexia vive cada excepción como un fracaso, siente culpa y organiza toda su vida alrededor del control de los alimentos.
Para los profesionales, el problema no está en querer comer mejor, sino cuando esa búsqueda termina deteriorando la salud física, emocional y las relaciones con los demás.