
El analista internacional Gabriel Puricelli comentó en Radio Sudamericana qué percibe en los cruces que hubo entre los dos países, principales socios comerciales en el sur de América. Apuntó que “si no se aceita la relación política, puede haber riesgos a futuro”. También explicó qué sucede en Perú con el retorno del apellido Fujimori al poder.
Domingo 02 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 12:46hs. del 02-08-2026
El analista expuso en Radio Sudamericana qué sucede en referencia a la relación entre la Argentina y Brasil, después de las declaraciones de Javier Milei contra Lula Da Silva, presidentes de ambos países respectivamente. Afirmó que “es la peor crisis política que tienen desde que retornó la democracia a ambos países”.
Aseguró que “ocurre completamente en el vacío, no fue provocada por nadie ni se corresponde con las relaciones bilaterales que siguen siendo normales y es la más importante que tiene Argentina”. “El presidente decidió hacer lo posible por destruir la relación por motivos que solo se pueden encontrar adentro de su cabeza”, señaló.
El analista expresó que hay cuestiones que “se producen por desequilibrios puntuales que administran a través del comercio a la aplicación de tributos o reglas que son habituales y se resuelven mediante las conversaciones, pero cuando se corta la comunicación puede durar mucho”. “No creo que haya un desmejoramiento a gran escala, pero pueden afectarse sectores puntuales, que si no está aceitado el carril político se puede complicar”.
Además, aludió a los inconvenientes que pueden ocurrir cuando “la Argentina de a poco, con su política de provocación a sus aliados reales, los que hacen cosas por el país, pueden agotar la paciencia”. Expresó que el Gobierno nacional “viene agrediendo a países que nos acompañan no solo con la cuestión de Malvinas y otros temas”.
Por otro lado, se refirió a la vuelta de una presidencia con ese apellido en Perú, con la victoria de Keiko en las últimas elecciones. “La última elección fue prácticamente una fotocopia de la anterior”, relató e indicó que “entre los electores peruanos cambiaron muy pocas cosas en los últimos cuatro años”.
Explicó que “paradójicamente, la muerte de Alberto Fujimori pudo hacer que Keiko no represente una amenaza a los derechos humanos como su padre”. Recordó que “Perú tiene un sistema político enormemente fragmentado”, dado que la presidente sacó alrededor del 17 por ciento de los votos y la base de apoyo fuerte del Fujimorismo “no representa el 20 por ciento, pero en la segunda vuelta se ordenan los tantos”.
“El Fujimorismo es muy minoritario y dentro de ese voto están quienes lo consideran un mal menor”, recalcó, adelantando que “la primera decisión de militarizar la seguridad interna poniendo en manos de las fuerzas armadas, con lo que no se espera que sea muy diferente a su padre”.