
El estadio del CARP habló en medio de un pálido presente.
El estadio del CARP habló en medio de un pálido presente.
La hinchada de River. Foto: Fernando de la Orden
La derrota por 1-0 frente a Rosario Central no solo profundizó el flojo presente futbolístico de River, sino que también dejó una fuerte manifestación de descontento por parte de los hinchas. Con el pitazo final, el Monumental hizo escuchar su bronca con una serie de cánticos dirigidos tanto a los jugadores como a la dirigencia. Primero bajó el clásico "Jugadores...", reclamando una reacción del plantel, y luego las tribunas apuntaron contra la conducción del club con el "La comisión, se va a la puta que lo parió". Minutos después, el malestar se generalizó en un contundente "Que se vayan todos, que no quede ni uno solo", reflejando el clima de frustración que se instaló tras una nueva caída.
Durante el encuentro, el público ya había comenzado a expresar su impaciencia. Antes del descanso, luego del gol en contra de Nicolás Otamendi que le permitió a Rosario Central ponerse en ventaja, desde las tribunas surgieron los primeros cánticos de reprobación. El "Movete, River, movete" fue el primer mensaje hacia un equipo que no encontraba respuestas, mientras que enseguida apareció el "Vamos, River Plate, ponga huevos", exigiendo una reacción inmediata dentro del campo de juego.
La postura de los hinchas se mantuvo durante el complemento. Con el marcador todavía 1-0 en favor del conjunto rosarino, el Monumental volvió a cantar "Ponga más huevos, ponga más corazón", acompañado por el tradicional "A ver si nos entendemos, los jugadores y la popular...". Lejos de abandonar el aliento, la popular buscó empujar al equipo, aunque el mensaje volvió a estar cargado de exigencia por el momento futbolístico que atraviesa el conjunto de Eduardo Coudet.
El descontento, sin embargo, había comenzado incluso antes del inicio del partido. En la presentación de las formaciones, los hinchas dejaron en claro su postura con respecto a varios protagonistas. Nicolás Otamendi fue el futbolista más ovacionado de la noche, seguido por Freitas, quienes recibieron el mayor respaldo cuando la voz del estadio anunció sus nombres. En contrapartida, Facundo Colidio fue silbado por una parte del público, en una reprobación que, si bien no fue unánime, resultó claramente perceptible.
Quien también quedó bajo la lupa fue Eduardo Coudet. El entrenador recibió más silbidos que aplausos durante la presentación oficial. No se trató de una catarata de reprobaciones, pero sí de la reacción más significativa de la previa, una muestra del creciente malestar que existe con el rumbo del equipo tras un inicio de campeonato muy por debajo de las expectativas.
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