
Fue el primer servicio de webmail realmente masivo y gratuito. Hoy, su legado va más allá: para millones de personas fue el primer contacto con la web y su primera identidad digital.
Antes de Gmail, de las notificaciones en el celular y de las cuentas asociadas a casi todos los servicios digitales, hubo un correo electrónico que para millones de usuarios fue la puerta de entrada a Internet: Hotmail.com.El revolucionario servicio de webmail nació el 4 de julio de 1996 con una idea que hoy parece obvia: revisar el correo desde cualquier computadora conectada a la red, con cualquier navegador.Hasta ese momento, para chequear la mayoría de las casillas había que ingresar desde un equipo corporativo, universitario o personal con un cliente de correo configurado con datos técnicos como servidor de entrada, servidor de salida, usuario y contraseña. Los mensajes se descargaban en una computadora específica. Entonces, el correo quedaba asociado a ese equipo o a esa configuración. Para verlo desde otra máquina, había que volver a configurar la cuenta, acceder por sistemas menos amigables o depender de que el proveedor ofreciera alguna interfaz propia.Hotmail simplificó eso: entrabas a una web, ponías usuario y contraseña, y veías tu casilla desde cualquier computadora conectada a Internet. En los años 90, con gran cantidad de PC conectadas en cibercafés, escuelas y oficinas, fue un cambio enorme.A 30 años de su lanzamiento, el servicio ya no existe como marca principal, sino que fue integrado a Outlook.com. Sin embargo, su legado sigue vivo todavía en millones de direcciones @hotmail.com, en recuerdos de la primera Internet masiva y en una serie de curiosidades que explican por qué ocupó un lugar clave en la historia de la Web.Leé también: Atención: así es el correo que imita una notificación de Outlook para robarte tus contraseñasLeé también: ¿Seguís usando Hotmail? Atención, Microsoft anunció un importante cambio en el modo de acceder a tu correoHotmail dejó de ser la marca principal del correo de Microsoft, reemplazada por Outlook.com. Ese cambio formó parte de una transformación más amplia: el correo electrónico pasó de ser una casilla aislada a integrarse con calendarios, almacenamiento en la nube, videollamadas, documentos y sistemas de identidad digital.En cuanto a su legado, Hotmail ayudó a instalar una idea que hoy parece básica: los servicios digitales podían vivir en la Web y acompañar al usuario de una computadora a otra. Esa portabilidad fue una de las bases de la Internet cotidiana.A tres décadas de su nacimiento, Hotmail conserva algo que muchas marcas tecnológicas perdieron: reconocimiento inmediato. Para millones de personas, una dirección @hotmail.com fue el primer registro, la primera contraseña, el primer contacto online y la primera identidad digital.