
¿Qué hubieran dicho los hinchas millonarios en los 18 años sin ser campeones? ¿Y los Xeneizes entre el 81 y el 92? Cierto, hay otras urgencias y la gente no tolera más derrotas.
¿Qué hubieran dicho los hinchas millonarios en los 18 años sin ser campeones? ¿Y los Xeneizes entre el 81 y el 92? Cierto, hay otras urgencias y la gente no tolera más derrotas.
La pregunta es sencilla: ¿Qué hubieran hecho hoy los hinchas de River si el equipo estuviese llegando a los 18 años sin salir campeón como ocurrió entre 1957 y 1975? O si no: ¿Cómo se sentirían los Xeneizes si los jugadores no lograran un título como ocurrió entre 1981 y 1992? Quizá la respuesta sea, también, simple. Eran otros tiempos. Las urgencias son mayores ahora. El estrés, la locura por “ganar siempre” o “que ganen, aunque sea medio a cero y jugando mal, pero que ganen…”
Está claro que hoy River parece el peor de los dos. Dejó pasar una final que tenía en el bolsillo cuando faltan ocho minutos y Belgrano se la birló con dos goles agónicos. El modesto Aldosivi, el único que no había ganado ningún partido en el torneo Apertura, lo dejó en ridículo dos meses después de los Celestes de Córdoba, sacándolo de la Copa Argentina. Fue el primer cimbronazo fuerte, ya que perder una final podía entenderse, pero el 1-3 ante el Tiburón fue incomprensible.
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Con los hinchas enojados, arrancó el Clausura. Fueron separados varios jugadores que rindieron mucho menos de lo esperado. Llegaron el poco conocido uruguayo Arambarri (una década batallando en el mediocampo del humilde Getafe español), Angelito Correa (una vieja aspiración dirigencial) lo mismo que Nico Otamendi, cumplido su paso por el Mundial, y una suma de delanteros que ya habían tenido un paso trascendente (pero no tanto) como Borré y Lucas Beltrán.
Confirmado también el pase de Tobías Andrada -volante de Vélez- y cerca de cerrar la compra del 50% de Thiago Almada, la inversión total se acerca los 45 palos verdes. Un disparate, una exageración para el fútbol argentino, se lo puede llamar como sea, pero River paga y bien caro su errado armado del plantel anterior. Los resultados -hoy por hoy- lo ubican último con tres derrotas seguidas ante rivales que le ganaron por la mínima (los tres fueron 0-1) y no le permitieron convertir ni un gol.
Después de la caída ante Rosario Central, la multitud despidió al equipo con insultos y silbidos, pero extendió a los dirigentes y al técnico Coudet el hastío. Se cantó pidiendo a Ramón Díaz y burlándose de los actuales jugadores.
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La pregunta es: ¿Y por Boca como andamos? Un poco mejor, pero no mucho. Pasó el repechaje de la Sudamericana por penales, raspando y sin jugar bien ninguno de los dos partidos. Ahora llegará el modesto Recoleta paraguayo, que tiene como máxima credencial haber eliminado a San Lorenzo en el torneo.
El ciclo local de Arruabarrena arrancó con triunfo en Copa Argentina ante Sarmiento y luego llegó el papelón ante Deportivo Riestra, fue 3-0 y con baile, en el Bajo Flores. Cierto es que el Vasco armó un equipo alternativo, pero todos los que actuaron hubieran sido titulares en la enorme mayoría de los que participan en nuestro campeonato. Riestra, por ejemplo, cayó en los dos partidos siguientes y ni hizo gol alguno. Boca pudo haber sacado una buena ventaja ante Newell’s en Rosario, el rival le hizo dos goles y al final, los Xeneizes armaron una gran jugada que coronó Velasco, empatando el partido. No es casual que su entrenador haya dicho que “…tuvimos errores tontos, muy tontos…” y que, si bien se llegó al empate sobre el final, la ambición de traerse los tres puntos para la Boca era obvia, tomando en cuenta los problemas que tiene Newell’s.
Boca tardó demasiado en encontrar a su nuevo técnico, la gestión interina que luego fue ampliada de Claudio Úbeda no alcanzó a producir efectos positivos y la dirigencia incorporó al lateral Lozano, al arquero colombiano Montero y a su compatriota Villa, resistido por la gente por antecedentes violentos con sus mujeres, pero apoyado cuando muestra su calidad innegable.
Giuliano Galoppo fue inhabilitado por FIFA a causa de una deuda con su exrepresentante
Una derrota durísima y un empate que no conformó, además del alivio por haber tirado mejor los penales que O’Higgins no dejan tranquilo a nadie. La vuelta de Leandro Paredes quizá sirva para mantener un líder respetado y el revulsivo que han mostrado los pibes Aranda, Flores y Gorosito son una excelente noticia para la gran cantidad de hinchas que los venían reclamando días antes.
La sensación de muchos hinchas de otros equipos es que hoy Boca parece tener mejor plantel que River, que el GAF (Gorosito, Aranda y Flores) le puede dar muchas satisfacciones y pinta para que sean titulares por buenos rendimientos, en detrimento de River, que hace un par de meses muestra su piberío (Freitas, Pereyra, los González, Silva y el debutante Lucero) envueltos en los mismos nervios que una defensa de experiencia y probada jerarquía como la que forman Montiel, Martínez Quarta, Otamendi y Acuña.
Todo arrancó mal y Coudet tambalea. Cada jugador también en su afán de titularidad y los dirigentes ya escucharon a los hinchas en la cancha. Los goles no llegan y los puntos tampoco. La Sudamericana interesa poco, pero eliminar a Independiente Santa Fe es una materia obligada, como Boca con Recoleta. El Mundo Bover no tolerará otra derrota que los saque del torneo que no querían jugar, la Sudamericana, pero que no pudieron impedir porque la Libertadores los marginó antes de darse cuenta.
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