
El titular de la Liga Naval Argentina destacó en diálogo con Radio Sudamericana el acuerdo que logró destrabar el conflicto marítimo, criticó duramente la intervención del Ministerio de Desregulación en la actividad de practicaje y respaldó el rol clave de la profesión para la economía nacional.
Martes 04 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 19:22hs. del 04-08-2026
Tras la paralización de los puertos que afectó la logística del país en los últimos días, el perito naval y presidente de la Liga Naval Argentina, Fernando Morales, hablo con Radio Sudamericana y celebró la decisión del Gobierno Nacional de dar marcha atrás con el Decreto 690/2026 y reencauzar el diálogo con el sector.
La medida oficial, que se había publicado el pasado sábado 1° de agosto con las firmas del presidente Javier Milei y del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, buscaba modificar de raíz el régimen de practicaje vigente desde 1991. Entre sus puntos clave, la norma creaba un registro abierto de profesionales en la Prefectura Naval Argentina, habilitaba la libre elección de prestadores y otorgaba a la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) la facultad de fijar tarifas máximas.
"Es una alegría que el Gobierno Nacional haya entrado en razones y lo primero que se hizo es apartar al ministro Sturzenegger de cualquier intervención en el tema practicaje", afirmó Morales. En ese marco, detalló que la negociación pasó a manos de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y de la Agencia de Puertos y Vías Navegables.
Sobre los términos del entendimiento alcanzado, el especialista puntualizó: "El acuerdo es la suspensión del decreto, la reanudación del servicio de practicaje y la reacomodación de la tarifa de un 20%, un porcentaje que se descuenta de la tarifa existente. Lo que demuestra que sí había una tarifa fija, contrario a lo que decía el ministro Sturzenegger de que se cobraba lo que queríamos".
Durante la entrevista, Morales cruzó los argumentos de la cartera de Desregulación que cuestionaban los costos y la obligatoriedad del servicio. "El señor Federico Sturzenegger consideraba que era un curro, un invento argentino que encarecía la logística nacional, con una gran ignorancia de que el 90% del practicaje es a buques extranjeros. La tarifa del práctico es pagada por la naviera internacional que viene a traer o llevar mercancía a Argentina, no por el Estado y menos por los productores sojeros", remarcó.
En esa misma línea, ponderó la entrada de divisas que genera la actividad marítima. "Lo que cobra el práctico viene del privado, del exterior; es plata que entran al país, pagan sus impuestos y eso mueve la economía local. El negocio naviero es de millones de dólares y el chiste del ministro nos costó 180 millones de dólares", advirtió.
Asimismo, explicó la rigurosidad técnica que demanda el oficio en los ríos y puertos argentinos. "Para ser práctico hay que estudiar la carrera náutica, egresar como oficial, ser capitán, después hacer las prácticas necesarias en un buque y rendir un examen ante la Armada Argentina para recién volcarse a la profesión. Es una profesión bastante especializada", remarcó. Agregó además que "la labor del práctico es fundamental e internacional, es un asesor obligatorio de los capitanes y es necesario que estén a bordo, a pesar de que el ministro no lo crea así".
Por último, el titular de la Liga Naval llamó a reflexionar sobre las consecuencias económicas y el impacto reputacional que generó la medida ejecutiva en el comercio exterior. "Lo que esperamos es que se reevalúe la utilidad de este señor en el gabinete. Este capricho fue solo de él, nos costó mucho dinero y el país pierde credibilidad porque tienen los puertos parados", concluyó.