
París, 5 ago (EFE).- El megaincendio que ha devastado el departamento francés de Gironda ha dejado también una historia de esperanza entre tanta destrucción, la de Mozart, un gato encontrado 17 años después de que su dueña lo…
París, 5 ago (EFE).- El megaincendio que ha devastado el departamento francés de Gironda ha dejado también una historia de esperanza entre tanta destrucción, la de Mozart, un gato encontrado 17 años después de que su dueña lo diera por perdido. «Lo reconocí inmediatamente. Es irreal», contó al diario francés Sud Ouest Elisabeth-Sophie Stevens, la propietaria del felino. Elisabeth no daba crédito cuando el pasado 25 de julio recibió la llamada de unos voluntarios que participaban en el rescate de animales afectados por el incendio diciéndole que acababan de encontrar a Mozart, el gato que había perdido 17 años antes. Mozart fue localizado en una casa de Lège-Cap-Ferret, una de las localidades más afectadas por el incendio, durante una de las batidas organizadas para recuperar animales domésticos abandonados o desplazados por el fuego. La responsable del reencuentro es Anne-Sophie Juan, una voluntaria que desde hace dos semanas recorre con su propio vehículo las zonas afectadas para rescatar animales, tanto domésticos como salvajes. Un día recibió la llamada de una persona mayor evacuada de Lège-Cap-Ferret, que le pidió ayuda para recuperar a su perro y a su gato. Los voluntarios encontraron a los dos animales, pero al pasar el lector de microchip al gato descubrieron algo extraño: los datos del propietario no coincidían con los de la persona que había pedido ayuda. La verdadera dueña de Mozart, que ahora vive en la región de Dijon (noreste), había adoptado el gato cuando era estudiante en Burdeos y recuerda que el animal tenía la costumbre de desaparecer durante varios días, aunque siempre acababa regresando, hasta que un día de 2019 no volvió. Al parecer, Mozart había encontrado durante todos esos años otro hogar donde vivir. «Quizá al principio esta familia simplemente empezó a alimentarlo y acabó acogiéndolo», explicó la voluntaria al diario Le Figaro, antes de descartar cualquier mala intención. «No hubo un robo deliberado. Nadie hizo nada malo aquí». El gato, que goza de buena salud pese a su 18 años de edad, será entregado próximamente a su antigua dueña por las asociaciones de protección animal. Allí le espera Gandhi, el gato que Elisabeth-Sophie Stevens acogió tras perder a Mozart y al que ahora ya presenta como su «hermano». EFE