En la misa de San Cayetano en Buenos Aires, el arzobispo Jorge García Cuerva lanzó un mensaje con fuerte contenido social y político. Cuestionó a la dirigencia por los “debates estériles” y reclamó más empleo, salarios dignos y consensos. La homilía se produjo pocos días después de que se confirmara la visita del papa León XIV al país.
Viernes 07 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 18:47hs. del 07-08-2026
En una homilía atravesada por referencias a la situación económica, la falta de empleo y las responsabilidades de la dirigencia política, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, advirtió este viernes que una parte de la sociedad argentina se ve obligada a acumular varios empleos para sostener sus ingresos y reclamó respuestas concretas frente a las dificultades cotidianas.
Durante la tradicional celebración de San Cayetano en el santuario de Liniers, en la Ciudad de Buenos Aires, el prelado sostuvo que el pueblo argentino “no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía” y cuestionó que muchas familias deban recurrir al endeudamiento para sostener su economía doméstica.
“San Cayetano, aquí tienes a tu pueblo, que no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias”, afirmó García Cuerva.
El mensaje fue pronunciado ante miles de fieles que se acercaron al santuario del patrono del pan y del trabajo, una de las celebraciones religiosas más convocantes del país. La ceremonia tuvo además un contexto especial: se realizó pocos días después del anuncio oficial de la visita que el papa León XIV realizará a la Argentina en noviembre próximo.
"San Cayetano, aquí está tu pueblo"
A lo largo de su homilía, el arzobispo construyó un diagnóstico crítico sobre la realidad social y económica, aunque evitó referencias partidarias o menciones directas al Gobierno nacional. Sin embargo, sí apuntó a la responsabilidad de la dirigencia en general.
“Un pueblo cansado de promesas incumplidas y dirigentes que hablan de los pobres, pero no están cerca de sus necesidades y se dan la buena vida”, expresó al describir el estado de ánimo de amplios sectores de la sociedad.
Más adelante insistió en la misma línea al señalar que los problemas económicos y sociales requieren respuestas concretas por parte de quienes ejercen responsabilidades públicas.
“La responsabilidad y la solución concreta a los problemas económicos y sociales la tiene una clase dirigente que a veces parece mirar para otro lado y poner toda su energía en descalificaciones y debates estériles que no resuelven la vida de nadie”, sostuvo.
Las palabras del arzobispo se producen en un escenario marcado por el debate sobre la recuperación económica, el poder adquisitivo de los salarios y la situación del mercado laboral. En ese contexto, García Cuerva describió una sociedad golpeada por el aumento del costo de vida y por la sensación de que los beneficios de la estabilización económica todavía no llegan a una parte importante de la población.
“Mudos cuando ya no gritamos lo que nos duele, cuando pasiva y silenciosamente nos resignamos a que las cosas aumenten: el boleto de transporte público, las tarifas, los alquileres, los alimentos”, afirmó.
También señaló que existe malestar porque “el sueldo no alcanza” y porque hay personas que continúan buscando alimentos entre los residuos urbanos.
Otro de los ejes centrales del mensaje fue el llamado a superar la confrontación política y social. García Cuerva habló de una sociedad afectada por “las heridas del odio”, la descalificación permanente y la discriminación.
En ese marco pidió recuperar la empatía y la solidaridad, y reclamó una mayor capacidad de diálogo entre los distintos sectores del país.
Hacia el final de la homilía formuló una serie de deseos para la Argentina y pidió que “se multiplique el diálogo, se multiplique la búsqueda de consensos, se multipliquen las oportunidades laborales para los jóvenes, se multiplique el bien común”.
La referencia a la búsqueda de consensos adquiere relevancia en un contexto político atravesado por fuertes tensiones entre oficialismo y oposición, así como por un clima de confrontación permanente en el debate público.
Las menciones al papa León XIV fueron otro componente destacado de la celebración. García Cuerva citó en varias oportunidades documentos y expresiones del Pontífice para respaldar la idea de que el trabajo constituye una dimensión esencial de la dignidad humana. Recordó que, según León XIV, “la ayuda más importante para una persona pobre es promoverla a tener un buen trabajo”.
También retomó una definición del Papa sobre la economía al señalar que “la libertad económica no puede ser absoluta y debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona”.
El cierre de la homilía estuvo directamente vinculado con el próximo viaje papal. El arzobispo celebró “con alegría” la futura visita de León XIV al país y convocó a los fieles a prepararse para ese acontecimiento.
Como mensaje final, citó palabras del Pontífice sobre el valor humano del trabajo: “Trabajando, nosotros nos hacemos más personas, florece nuestra humanidad, los jóvenes se vuelven adultos”.
Y remarcó una idea que atravesó toda la celebración: “En el centro de cualquier dinámica laboral no deben situarse ni el capital, ni las leyes del mercado, ni el lucro, sino la persona, la familia y su bien”.