
La cadena de gimnasios creció a un ritmo acelerado entre febrero de 2025 y julio de 2026. La Justicia Federal investiga el origen del dinero utilizado para financiar la expansión, el valor del equipamiento y los vínculos con otras empresas. En cinco sedes, las máquinas fueron valuadas en unos US$1,43 millones y los investigadores detectaron una diferencia de alrededor de US$582.000 que buscan explicar.
Sábado 08 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 10:12hs. del 08-08-2026
En apenas 18 meses, Exen pasó de no tener presencia a contar con siete gimnasios. La expansión incluyó locales de grandes dimensiones, obras, maquinaria de alto valor y una propuesta comercial orientada al segmento premium. Ese crecimiento acelerado es ahora uno de los principales puntos de una investigación de la Justicia Federal por presunto lavado de activos.
La causa intenta responder una pregunta: cómo se financió una expansión de semejante magnitud en tan poco tiempo y si los fondos utilizados tuvieron un origen lícito.
La investigación no apunta únicamente a la actividad de los gimnasios. También analiza sociedades, movimientos económicos, operaciones comerciales y vínculos con empresas relacionadas con los principales involucrados.
De acuerdo con la información incorporada al expediente, la cadena abrió siete sucursales entre febrero de 2025 y julio de 2026.
El ritmo de crecimiento llamó la atención de los investigadores, que comenzaron a contrastar las inversiones realizadas con la capacidad económica que surge de la documentación analizada.
El equipamiento representa uno de los principales indicadores del volumen de dinero involucrado. Según los relevamientos realizados durante la investigación, las máquinas instaladas en cinco de las sedes de Exen fueron valuadas en aproximadamente US$1,43 millones.
A ese monto se suma otro dato bajo análisis: el fiscal federal de Chaco Patricio Sabadini detectó una diferencia estimada en US$582.000 que, según la hipótesis de la investigación, no estaría suficientemente respaldada por las facturas incorporadas hasta el momento.
La diferencia es uno de los elementos que la Justicia busca explicar dentro del conjunto de operaciones investigadas y, por sí sola, no constituye una prueba de lavado de activos.
Una cadena con una propuesta premium
De cara al público, Exen construyó una identidad comercial uniforme y se presentó como una cadena de gimnasios de alta gama. La propuesta incluía salas de musculación y cardio, entrenamiento funcional, rutinas personalizadas y actividades grupales como pilates, yoga, fit dance, box training y otras disciplinas.
El modelo requería inversiones importantes para cada apertura, no solo por el equipamiento, sino también por las obras, infraestructura, alquileres y puesta en funcionamiento de los establecimientos. Precisamente esa estructura de costos es la que ahora forma parte del análisis judicial.
La Fiscalía busca determinar si el crecimiento respondió a un negocio genuino y financieramente sustentable o si algunas de las sociedades involucradas pudieron haber sido utilizadas para canalizar fondos de origen ilícito.
El entramado que va más allá de los gimnasios
La investigación también alcanzó a empresas vinculadas con la familia Clinis y a la actividad automotriz. Entre las firmas que quedaron bajo análisis aparece Clinis Automotores, vinculada a integrantes de la estructura investigada. Durante los procedimientos fueron allanados distintos domicilios y establecimientos relacionados con esas actividades.
Los investigadores buscan establecer si existía una coordinación económica entre los distintos negocios y si el dinero pudo haber circulado entre empresas para luego incorporarse a otras actividades.
En una causa de estas características, una de las claves consiste justamente en reconstruir el recorrido de los fondos: dónde aparecen, quién los recibe, a través de qué sociedades circulan y en qué momento terminan convertidos en bienes, inversiones o nuevos negocios.
La declaración del testigo protegido
Uno de los puntos mencionados en la reconstrucción de la causa es la declaración de un colaborador vinculado a una investigación por narcotráfico. Ese testimonio habría aportado información que permitió a los investigadores seguir el rastro de personas, empresas y operaciones que luego quedaron bajo análisis.
A partir de esos datos, la investigación comenzó a ampliar su alcance y a poner el foco sobre la estructura comercial que rodeaba a Exen. La declaración fue, de acuerdo con la información reunida en la causa, uno de los elementos que permitió avanzar sobre una hipótesis de presunto lavado de activos.
Los detenidos y los prófugos
La investigación derivó en órdenes de detención para Federico Clinis Canal, Nicolás Clinis Canal, María Graciela Canal, Mauro Emmanuel Lugo Heim y Yamil Gabriel Gane.
Federico Clinis y Yamil Gane fueron detenidos, mientras que Nicolás Clinis y María Graciela Canal permanecen bajo búsqueda judicial, según la información disponible sobre el expediente.
También surgieron versiones que ubican a Nicolás Clinis y a su madre en Estados Unidos, por lo que se pidió la captura internacional de ambos.
¿Franquicia, inversión o sociedades utilizadas para mover dinero?
Los investigadores intentan determinar es cómo funcionaba realmente el modelo de negocio. Por sus características, Exen podía presentarse comercialmente como una franquicia de formato, con una identidad común y estándares similares entre sus sedes. También requería una inversión considerable para adquirir maquinaria y montar los establecimientos.
La Justicia analiza ahora si esa estructura respondía efectivamente a un esquema comercial legítimo o si algunas sociedades pudieron haber funcionado como vehículos para introducir y mover dinero de origen presuntamente ilícito.
La hipótesis fiscal también pone el foco en la velocidad de expansión: siete sucursales en aproximadamente un año y medio, con inversiones millonarias en equipamiento.
Clinis Automotores comercializa vehículos de distintas marcas y cuenta con establecimientos en Resistencia. En los procedimientos realizados en el marco de la causa fueron secuestrados documentación y bienes que ahora forman parte del análisis judicial.
Entre los vehículos mencionados en los operativos aparecen un BMW y un vehículo todoterreno Polaris.
La investigación busca determinar si las operaciones de las concesionarias tuvieron alguna relación con el supuesto circuito financiero que está siendo reconstruido.
Cómo explicar tal expansión
El dato más concreto es el volumen de la inversión: solo el equipamiento relevado en cinco sedes fue valuado en unos US$1,43 millones, mientras que una diferencia cercana a US$582.000 quedó bajo análisis por la falta de documentación que, según la hipótesis fiscal, permita justificarla completamente.
La Justicia Federal deberá determinar si esos números pueden explicarse por la actividad comercial declarada o si detrás de la expansión existió un circuito de fondos de origen ilícito.