
Arroyos que hoy corren debajo de las calles, mercados que desaparecieron, antiguas estaciones ferroviarias, puentes, iglesias y paisajes de la costa forman parte de una ciudad que ya no existe de la misma manera. Con fotografías históricas, pinturas y documentos del patrimonio correntino, reconstruimos algunos de esos lugares y la historia detrás de sus transformaciones.
Domingo 09 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 02:01hs. del 09-08-2026
¿Cómo era Corrientes antes de la Costanera, de las grandes avenidas y de los edificios que hoy forman parte del paisaje cotidiano? La respuesta aparece en fotografías, pinturas, mapas y documentos que permiten mirar la ciudad desde otro tiempo.
Son imágenes de una Corrientes atravesada por arroyos, con puentes precarios, mercados llenos de vendedores, estaciones ferroviarias, antiguos edificios religiosos y una costa mucho más vinculada al puerto y al comercio.
Para reconstruir parte de esa historia existen distintas fuentes patrimoniales. Una de ellas es el Museo de Sitio y Archivo Digital Municipal “Federico Bibiano Palma”, que funciona en la Casa Molinas, ubicada en Carlos Pellegrini 937. Algunos de los documentos conservados datan de 1854.
La propia Casa Molinas es, además, parte de esa historia. El inmueble fue construido entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX y conserva elementos de la arquitectura colonial, como muros de adobe, piedra arenisca, pilastras, guardapolvos, peanas y rejas de hierro. La Municipalidad señala que el edificio fue restaurado y recuperado como patrimonio histórico y cultural de la ciudad.
A ese archivo documental se suman los registros fotográficos históricos atribuidos a Samuel Rimathé y las obras del artista Octavio Gómez (Museo Provincial de Bellas Artes de Corrientes), que permiten recuperar escenas de una ciudad que fue cambiando con el paso de las décadas.
La ciudad que se organizó alrededor de sus iglesias
1. La Iglesia Matriz, donde hoy está la Casa de Gobierno
Construida frente a la Plaza 25 de Mayo en la segunda mitad del siglo XVII, funcionó como el principal templo de la ciudad por más de dos centurias hasta su demolición en 1874 debido a su avanzado deterioro.
En ese mismo solar histórico se edificó entre 1881 y 1886 el actual palacio de la Casa de Gobierno, una monumental obra de estilo renacentista italiano proyectada por el ingeniero Juan Col.
Su historia se vincula con las primeras etapas de consolidación del casco histórico y con las sucesivas transformaciones que atravesó el centro de la ciudad.
Con la construcción de la actual Catedral, el antiguo espacio religioso perdió esa función y el solar terminó integrado al área donde actualmente se encuentra la Casa de Gobierno.
2. La Iglesia de La Merced y sus transformaciones
La historia de La Merced también permite seguir las distintas etapas de crecimiento de Corrientes. El templo se encuentra vinculado a antiguos espacios religiosos de la ciudad y atravesó importantes modificaciones arquitectónicas durante el siglo XIX.
Los primeros antecedentes del templo se remontan al siglo XVII (alrededor de 1660), cuando los frailes mercedarios levantaron una modesta capilla de adobe y paja en el mismo solar que ocupa hoy, frente a la actual Plaza 25 de Mayo.
La edificación definitiva que se conserva en la actualidad se construyó entre 1856 y 1860, bajo la dirección técnica del maestro constructor italiano Francisco Pinaroli. A fines del siglo XIX (en 1888), el ingeniero Juan Col diseñó y agregó la monumental fachada de estilo neoclásico y sus torres campanario que modificaron su fisonomía exterior primitiva.
3. El Convento Franciscano, un pedazo de la Corrientes colonial
No todos los lugares desaparecieron. El Convento Franciscano, cuyos orígenes se remontan a 1608, conserva elementos de la arquitectura colonial correntina. Sus muros de adobe, estructuras de madera, galerías y techos tradicionales permiten imaginar cómo eran algunas construcciones de los primeros siglos de la ciudad.
El edificio constituye uno de los testimonios materiales más importantes de aquella etapa y permite establecer un vínculo directo entre la Corrientes actual y su pasado colonial.
4. Los arroyos que quedaron debajo de las calles
Los antiguos arroyos Salamanca, Isiry, Limita y Manantiales formaban parte del paisaje cotidiano de la ciudad. Antes de ser entubados, estos cursos de agua atravesaban distintos sectores y debían ser cruzados mediante puentes.
Hoy en día, estas corrientes corren de forma invisible bajo el pavimento y las avenidas principales de la capital correntina:
Arroyo Salamanca: Marcaba uno de los límites históricos del casco colonial. Nacía en las inmediaciones del centro (cerca de la zona del Correo, calles San Juan y San Martín) y cruzaba el actual barrio Cambá Cuá antes de desembocar en el río Paraná. Su entubamiento formal se ejecutó principalmente entre 1932 y 1936.
Arroyo Isiry: su nombre proviene del guaraní (ysyry, que significa agua que corre o arroyo). Al igual que el Salamanca, surcaba la zona del actual parque y barrio Cambá Cuá hacia la Punta Tacuara, siendo canalizado de forma definitiva en la década de 1930 para dar paso a la construcción de la Costanera General San Martín.
Arroyo Limita: es uno de los sistemas de desagüe pluvial subterráneo más importantes de la ciudad moderna. Su obra de entubamiento nace en la intersección de las avenidas Maipú y Poncho Verde. Corre por debajo de esta última arteria de manera directa y se extiende hacia la Costanera Sur (avenida Jorge Romero), donde tiene su desembocadura.
Arroyo Manantiales: constituía otra de las fronteras hídricas naturales que el asentamiento urbano original debió superar mediante puentes precarios antes de su reconfiguración e integración al sistema de desagües cloacales y pluviales ocultos
Con el crecimiento urbano, fueron modificados y finalmente entubados. La ciudad avanzó sobre esos antiguos cauces y construyó encima una nueva trama de calles.
5. El Puente de la Batería
El Puente de la Batería fue un histórico viaducto de arco ubicado en la ciudad de Corrientes, en la zona del actual Parque Mitre. Se hizo famoso por ser el escenario principal del sangriento Combate del Puente de la Batería el 25 de mayo de 1865, hito que marcó el inicio formal de la Guerra de la Triple Alianza.
Cruzaba el arroyo Poncho Verde en la zona conocida entonces como Punta Arazá o Batería, conectando la planta urbana con el fortín militar. La fotografía atribuida a Samuel Rimathé funciona como una ventana hacia aquella ciudad en la que los puentes formaban parte del paisaje cotidiano.
6. El Puente del Poncho Verde
Los puentes del Poncho Verde en Corrientes eran antiguas estructuras viales que cruzaban el arroyo Poncho Verde (actualmente entubado bajo la avenida Gobernador Juan Pujol) y conectaban los sectores este y oeste de la capital correntina.
Las obras de Octavio Gómez recuperaron distintos rincones que habían quedado fuera del paisaje contemporáneo.
7. La antigua estación de Arazaty
Otro de los espacios ferroviarios que desaparecieron fue la antigua estación ubicada en el sector de Arazaty. Su emplazamiento estaba relacionado con la conexión entre el ferrocarril, el puerto y la actividad de la costa.
Perteneció originalmente al Ferrocarril Nordeste Argentino (FCNEA) (que luego pasó a formar parte de la línea General Urquiza) y funcionó como una pieza clave para la conectividad y el desarrollo urbano local a finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX
La construcción del puente General Manuel Belgrano modificó definitivamente esa zona de la ciudad.
8. El Mercado General Alvear, “El Piso”
Hay lugares que desaparecen de la ciudad, pero permanecen en la memoria de quienes los conocieron. El Mercado General Alvear, conocido popularmente como “El Piso”, estaba ubicado en la manzana delimitada por las actuales calles Gobernador Velasco, Bernardino Rivadavia, España y avenida 3 de Abril. Durante décadas fue un punto de referencia para la actividad comercial.
Hoy el edificio ya no forma parte del paisaje, pero el nombre “El Piso” continúa siendo reconocido por generaciones de correntinos.
10. El Campo de Marte, donde hoy está el Parque Mitre
El actual Parque Mitre también tuvo otra vida. Antes de convertirse en uno de los espacios verdes más conocidos de la capital, el sector funcionó como Campo de Marte, asociado a actividades militares.