
El “Globo” se impuso por 2-0 con el doblete de Jordy Caicedo.
Huracán derrotó a San Lorenzo por 2-0, en condición de visitante, en una nueva edición del “Clásico Porteño”, que se tornó muy picante pasados los 10 minutos del segundo tiempo.
El equipo del barrio porteño de Parque Patricios se impuso con el doblete del delantero ecuatoriano Jordy Caicedo, cuyo segundo festejo desató el escándalo.
El atacante que fue parte del Mundial 2026 saltó los carteles de publicidad y realizó el famoso “Topo Gigio”, popularizado por el talentoso exfutbolista Juan Román Riquelme, para responder a los insultos de la cabecera, pero generó un tumulto que terminó con una expulsión para el local.
Los clásicos entre San Lorenzo y Huracán, históricamente, son encuentros de mucho nerviosismo y pocas jugadas claras de gol, en los que las escaramuzas y las peleas están a la orden del día, y la edición del Torneo Clausura 2026 no fue menos.
Luego de un primer tiempo de poca acción, en el que San Lorenzo había sido levemente mejor que su rival a partir de las ocasiones que generaba el atacante Rodrigo Auzmendi, fue el “Globo” el que se puso en ventaja sobre el final de la primera parte, con el primer tanto de Caicedo en la tarde, al empujar un rebote en el segundo palo.
Ya en la segunda parte, cuando iban 11 minutos, el delantero recibió un pase sobre el costado derecho del área y cruzó un derechazo alto excelente, con la cuota de sorpresa necesaria para superar al arquero Orlando Gill.
Fue en el festejo de su gran gol cuando comenzaron los problemas. Sin ganar un clásico desde 2022, y con un mal arranque en el segundo semestre, la hinchada de San Lorenzo ya tenía la paciencia colmada y respondió con insultos ante el atacante ecuatoriano tras el primer tanto, por lo que el delantero de 28 años decidió enfrentarlos: saltó los carteles de publicidad y se llevó las manos a las orejas, de frente a la cabecera local.
Aunque el gesto duró pocos segundos, fue observado por los jugadores y rápidamente se le fueron al humo. Mientras caían objetos desde la tribuna, Caicedo intentó volver al campo de juego, pero fue frenado por sus rivales, entre empujones y recriminaciones.
Entre los gestos de reprobación se encontró un empujón del paraguayo Gill, que fue amonestado por el árbitro Darío Herrera, aunque su reacción no terminó ahí: al ser objetado por el defensor Lucas Blondel, el guardameta le pegó un duro cabezazo en la frente, que lo hizo ver la tarjeta roja a instancias del VAR.
Además, en un partido que no pudo reanudarse por nueve minutos, el entrenador Diego Martínez decidió sustituir instantáneamente a Caicedo, que sería objetivo de las patadas en caso de continuar en la cancha, por lo que el “9” recibió una última lluvia de silbidos mientras dejaba el campo de juego, en un clásico que lo mantendrá como protagonista inolvidable en el recuerdo de los simpatizantes del “Globo”.