
El popular periodista, que comentó el pasado partido en Victoria, volvió a aclarar su punto de vista de la jugada de Angelito en el primer tiempo. Además, la historia personal que contó.
El popular periodista, que comentó el pasado partido en Victoria, volvió a aclarar su punto de vista de la jugada de Angelito en el primer tiempo. Además, la historia personal que contó.
Juan Pablo Varsky, periodista.
El periodista Juan Pablo Varsky tomó protagonismo en las últimas horas luego del Tigre vs. River que comentó el pasado sábado. ¿El motivo? Desde su punto de vista, no había sido penal la jugada tan controvertida protagonizada por Angelito Correa ante la marca de dos jugadores del Matador dentro del área. Confeso hincha de Boca, recibió nuevas críticas por parte de los simpatizantes del Millo. Por tal motivo, el comentarista decidió hacer un largo descargo a través de redes sociales. Aclaró una vez más por que no vio falta a Correa y contó algo que llamó la atención: de quién era hincha de chico.
Hay muchas manos que hoy se cobran que para mí no son, y que no son ampulosas. Con esta trampa discursiva de ampliar volumen, ocupar más espacio, se pueden interpretar como tal cuando la pelota le pega. Es cierto que a veces el jugador abre los brazos como para expandir la superficie en la cual pueda tocar la pelota y eso lo entiendo y es cobrable.
Y la cuestión de que tiene que ser una falta evidente, no un mínimo contacto que el futbolista que ataca aprovecha para tirarse y cobrar penal. Hoy hay VAR, hay cámaras lentas. A veces la cámara lenta ayuda, en otras, las más, en mi opinión, distorsiona.
Y sinceramente, en la jugada de ayer, en las repeticiones que vemos, yo no veo ninguna en la que se note que una intervención de Barrionuevo, sujeción, Banegas abajo, patada, provoque la caída de Correa. Ángel, yo creo que se iba cayendo, ¿eh? Y no me parece un contacto de penal en las repeticiones que vi.
El comentarista se refirió a la jugada en la que Ángel Correa cayó en el área de Tigre
Y esto también tiene que ver con mi manera de ver el fútbol. O sea, me puedo equivocar, sí, pero insisto, creo que en lo que vimos no hay. Después, si vos sacás una foto, la foto no es fútbol. La foto te puede servir para saber si una pelota entra en su totalidad o no, pero el fútbol es un deporte de dinámica, de contacto, de roce y de movimiento para un montón de cosas.
De todas formas, mi opinión es de las tres partes la menos relevante. El árbitro y el VAR juzgaron lo mismo. Ojo, podemos tener razón los tres y las tres partes estar equivocadas, pero la más importante es la del árbitro que deja seguir el juego y el VAR, que está para apoyarlo, le dice: seguí.
Para la intervención del VAR o que el árbitro vaya a ver la pantalla tiene que haber un llamado del árbitro. El protocolo se marca así.
Su confesión: fue hincha de River antes de ser de Boca
En el año 2001, en el programa 100 de Basta de Todo, hace exactamente 25 años, yo dije que era hincha de Boca. No lo tomo como una confesión. Me pareció en ese momento algo natural, una información relevante para mucha gente, pero irrelevante en mi vínculo con el trabajo.
Yo ya comentaba partidos. Había comentado la Copa América, la Copa Libertadores de América con el Beto Alonso, para América, con el gran Michael Simon de relator. Matías Patanian era productor de América en ese momento y fue él quien me llevó y con el que tengo una grandísima relación. El comentarista principal era yo y Beto Alonso trabajaba con nosotros. Fue en el año 98.
Luego estuve en PSN, en el ya fallecido Pasión por el Deporte, Panamerican Sport Network. Comenté las Copas Libertadores de 2000 y 2001. También con América habíamos hecho la Copa Libertadores del 99, en la que River pierde la semi con Palmeiras, y en el 98 con Vasco da Gama, los dos finalmente campeones. O sea, que ya comentaba partidos en el 2000.
Matute, Matías Martín, confiesa que es hincha de River. A mí no me parecía que eso iba a afectar mi credibilidad. Sigo pensando lo mismo, más allá de que los tiempos han cambiado y el retrato de época es muy, muy distinto. Hay un cambio de clima.
Y lo dije porque además sentía que, a los 30 años, nosotros, los periodistas de esa edad, podíamos decirlo. Obviamente, nadie esperaba el vendaval que generó en las redes sociales. Hablo del 2001 y no nos parecía que era una información que obstruyera nuestra relación con el oficio, el comentario, el análisis. Y sigo pensando lo mismo, aún con otras evidencias.
Yo fui hincha de River, y es una historia muy linda. Mi familia, mi abuelo Jacobo, que ya murió, mi papá Jorge —por favor, no se la agarren con el viejo. Igual tiene Instagram, pero no lo usa tanto—, mi tío Guillermo, hermano menor de mi papá, eran todos hinchas de Boca, la familia bostera.
Cuando yo cumplo 5 años, en el año 75, River logra ganar un título después de 18 años. El gol decisivo en cancha de Vélez lo hace mi amigo Rubén Bruno. Yo me hago de River. En el año 75 había cumplido 5 años, o sea, viví la época de Labruna, el entrenador de Ángel. Después lo conocí a Omar, otro tipazo cuyo hijo Vito es amigote de mi hijo Valentín.
Y festejo títulos como, por ejemplo, el Metropolitano del 77 y ese equipo de Labruna, el bicampeonato del 79. Mi primer gran ídolo, el Beto Alonso. Mi viejo me llevó a la final del Mundial del 78, Argentina-Holanda. Por todos lados buscaba la camiseta de la Selección con el número uno, que era el que usaba el Beto Alonso, con quien después compartí trabajo en la Selección Argentina.
Esa legendaria numeración por alfabético, ¿no? El uno, el Beto Alonso; el dos, Ardiles; el tres, Chocolate Baley; el cuatro, Bertoni, y así podríamos seguir. El cinco, el Pato Fillol, con ese buzo verde Olimpia; obviamente, en la Selección usaba Adidas. Y festejé el título del 80 también, en aquel equipo donde ya jugaba el uruguayo Juan Ramón Carrasco. O sea, realmente era hincha de River y los partidos River-Boca eran una verdadera carnicería. No había televisión en directo o había muy, muy poca y los escuchábamos por radio. En ese momento era José María Muñoz, el relator de América, y yo gritaba los goles de River.
Hay un partido que River gana 5 a 2 en la cancha de Boca, con un baile bárbaro y un gran partido de Carrasco, y yo gritando gol. Y hay partidos que gana Boca y mi abuelo, mi tío y mi viejo me gritaban los goles. Y en el año 81 llega Maradona a Boca, el viernes 10 de abril del 81. Boca le gana 3 a 0 a River. Yo la pasé muy mal ese día, obviamente lloré. Me gritaron los goles en la cara, los dos de Miguel Brindisi y el de Diego. Y pasaron dos, tres semanas y le dije a mi papá: "A los 10 años, bueno, me hago de Boca".
Yo no estoy de acuerdo con esto de que nunca se puede cambiar de club ni que tenés que ser hincha del equipo que es tu familia. Lo viví en carne propia, lo viví también con mis hijos. Mi hijo Benjamín es hincha de River. Por suerte no usa tanto Instagram, así que no se van a agarrar con él. Benja viajó conmigo, lo llevé a la final de la Copa Libertadores del 2019 en Lima con São Paulo y también gritó el gol de Pity Martínez. Estábamos en casa viendo el partido cuando River le gana a Boca la final de la Libertadores en Madrid.
Y me hago de Boca en el año 81 después de ese partido. Dos semanas después, de hecho, mi viejo me lleva a la cancha de Boca, a la cancha de Vélez, y Vélez le gana a Boca 1 a 0, con creo que un gol de Dante Sanabria. Mi primer Boca-River es en la cancha de Boca, que gana River. Yo era hincha de River en el 76 y el gol lo hace Perfumo de tiro libre. De hecho, lo pude hablar con el Mariscal. El arquero de Boca era Biasutto en esa fecha.
O sea que he vivido las dos. Después, mucho, mucho tiempo después, en terapia entendí que la llegada de Maradona a Boca no había sido la razón por la cual yo me había hecho hincha de Boca. Tiene que ver con algo familiar...
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