
La creciente presencia de empresas y productos chinos genera oportunidades comerciales, pero también preocupación por la seguridad, la propiedad intelectual y la dependencia económica de Occidente.
La creciente presencia de empresas y productos chinos genera oportunidades comerciales, pero también preocupación por la seguridad, la propiedad intelectual y la dependencia económica de Occidente.
La expansión de China en los mercados occidentales y el avance de sus empresas automotrices fueron analizados por Marcelo Molina, analista internacional, en diálogo con +Perfil, junto a Pablo De la Fuente, Norman Powell y Juan Francia. Según Molina, el vínculo entre España y China atraviesa una etapa de fuerte acercamiento.
“El 65% de los españoles considera que China es un buen aliado y que comparten valores”, explicó al citar un estudio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. En contraste, señaló que “sólo el 18% de los españoles lo ven como un rival o un adversario”. El especialista destacó además el acercamiento político y empresarial: “Desde el año 23 al 26, Sánchez viajó ya cuatro veces a China”, remarcó, y sostuvo que el empresariado español “los ve como un gran aliado y una gran posibilidad de hacer negocios”.
China avanza con inversiones y fábricas de autos
Uno de los casos que encendió las alarmas en España es la instalación de una fábrica de la automotriz china MG en Galicia, cerca de una zona estratégica de defensa. Molina explicó que la inversión rondaría los 200 millones de euros y advirtió sobre el trasfondo comercial: “China está empezando a instalar fábricas en Europa para evitar el tema de los aranceles”.
Pablo De la Fuente señaló que el fenómeno también se observa en Brasil. “Para absorber ese aumento de aranceles, las marcas chinas se instalan acá”, afirmó, y agregó que “hay 7 u 8 marcas ya instaladas”.
En Estados Unidos, Norman Powell describió una situación diferente en el mercado automotor, aunque remarcó la enorme presencia de productos chinos. “No hay casi producto aquí en Estados Unidos de consumo que no sea fabricado en China”, sostuvo. También mencionó ropa y artículos electrónicos y advirtió sobre la preocupación por “proteger la propiedad intelectual” y los antecedentes de espionaje industrial.
Francia apuesta por comerciar con todos
Desde Francia, Juan Francia explicó que la presencia china también es visible en electrodomésticos y textiles, aunque no tanto en automóviles. “No veo una animadversión contra China como la que se puede ver quizá en otros lugares”, señaló.
Francia también destacó una postura política que busca preservar la autonomía europea: “China no es nuestro enemigo, no tenemos que tomar esa posición”. Y resumió la estrategia con una definición: “Nuestros intereses son comerciar con todo el mundo”.
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