
Ana Prada Madrid, 11 ago (EFE).- La desigualdad laboral que sufren las mujeres por asumir mayoritariamente los cuidados en el ámbito familiar, se prolonga en la jubilación con una brecha en la pensión media del 29,4 %, favorecida por un sistema que premia…
Ana Prada Madrid, 11 ago (EFE).- La desigualdad laboral que sufren las mujeres por asumir mayoritariamente los cuidados en el ámbito familiar, se prolonga en la jubilación con una brecha en la pensión media del 29,4 %, favorecida por un sistema que premia las carreras laborales largas y sin interrupciones. De acuerdo con la última nómina de las pensiones abonada por la Seguridad Social, la pensión media de jubilación fue de 1.267,48 euros para las mujeres, frente a los 1.795,65 de los hombres, con una diferencia del 29,4 % que representa 528,17 euros. La jubilación de aquellas que empezaron a trabajar en los años 80, década de incorporación masiva de las mujeres españolas al mercado laboral, junto con las reformas incorporadas para mitigar la diferencia de género en las pensiones, han propiciado la disminución de una brecha que en 2012 era aún del 40 % y que hasta 14 años después apenas ha bajado del 30 %. Las mujeres cotizan menos años, cobran menos y, al jubilarse, reciben pensiones más bajas de un sistema que recompensa a quien contribuye más, durante periodos más largos y sin interrupciones. Lo explica la catedrática de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Oviedo, Paz Menéndez Sebastián, en el informe 'Treinta años de los Pactos de Toledo' de la Fundación Alternativas, donde sostiene que el sistema se levantó sobre la figura de un cotizante que trabaja de forma continua toda su vida. Un molde que encaja peor con la realidad laboral femenina. Otro de los obstáculos tiene que ver con la brecha salarial, que en España se sitúa en el 15,74 %, según el estudio 'La brecha retributiva entre mujeres y hombres: causas, evolución y consecuencias', de la Fundación Mujeres para el Instituto de las Mujeres. Las mujeres ganan de media 25.591,31 euros al año, frente a los 30.372,49 de los hombres, es decir 4.781,18 euros menos, una diferencia que se ensancha con la edad. La brecha retributiva más alta se da entre los 55 y los 59 años, con un 19,39 %, frente al 6,91 % del tramo de 25 a 29 años. El estudio lo atribuye a la segregación formativa y laboral, que relega a las mujeres en profesiones con peores salarios, a lo que se suma el trabajo a tiempo parcial o las interrupciones para atender a hijos o familiares dependientes. Las pensiones reflejan las diferencias de ingresos y cotizaciones acumuladas a lo largo de toda la vida, traducidas en un mayor riesgo de pobreza y vulnerabilidad en la vejez, según la catedrática Menéndez Sebastián. Esas interrupciones dejan huecos y cuando llega el cálculo de la pensión, esos huecos se rellenan con las cotizaciones más bajas, lo que supone una doble penalización porque "cotizan menos y, encima, los vacíos se computan a la baja". Además, las jubilaciones anticipadas o parciales exigen hasta 35 años cotizados, por lo que quien se incorporó tarde al mercado laboral, o lo abandonó por cuidados, tiene casi restringido ese acceso. En 2021 el complemento de maternidad de las pensiones contributivas se transformó en un complemento para la reducción de la brecha de género, pero una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de mayo de 2025 obligó a extender a los hombres una ayuda pensada para las mujeres. Como consecuencia, entre enero y junio las pensiones con este complemento crecieron un 18,8 %, de 1,32 a 1.57 millones, si bien la proporción de beneficiarias cayó del 78,9 al 72 %. Además, de los 249.212 nuevos complementos concedidos en el semestre, el 64,5 % fue a parar a hombres, lo que hace que el principal instrumento correctivo de la brecha reduzca su peso femenino. La catedrática Menéndez Sebastián defiende que el cierre de la brecha no solo requiere compensar la pensión a las mujeres, sino que exige revisar el andamiaje que la genera desde el origen. EFE