
El capitán de Boca viene de una secuencia de partidos exigentes entre Mundial, Sudamericana y torneo local.
Leandro Paredes es Boca y, actualmente, Boca también es Paredes. El capitán es la bandera de este equipo, el máximo referente dentro y fuera de la cancha. Después del Mundial, decidió no tener descanso y se puso rápidamente a disposición de Rodolfo Arruabarrena para la ida ante O’Higgins. Incluso, fue el propio DT quien tuvo que obligarlo a tomarse unos días...
Pero justamente por esas ganas de estar siempre y por la importancia que tiene en el equipo, hay una alarma que empieza a encenderse cada vez más fuerte: el desgaste que viene acumulando en una seguidilla clave. La pregunta, entonces, aparece sola: ¿cuándo frenará?
El calendario entre el torneo local y la Sudamericana tampoco ayuda. Después de jugar los 90 minutos en la Bombonera ante O’Higgins, Paredes tuvo un breve descanso cuando el Xeneize perdió ante Riestra. Pero luego volvió y disputó nuevamente los 90 en la revancha en Chile, ante Newell’s y frente a Vélez. En el medio, contra Estudiantes, salió reemplazado recién a los 85 minutos. Y si no salió antes en varios de esos partidos fue, justamente, porque el equipo lo necesitaba.
Paredes acumula 355 minutos en los últimos partidos. (Prensa Boca)
En varios de esos encuentros, el capitán dio señales claras de cansancio. Acumula una gran cantidad de minutos con muy poco tiempo de recuperación entre partido y partido. En Rosario, por ejemplo, se lo vio visiblemente desgastado, algo que también se repitió en la victoria ante el Pincha, donde si bien fue reemplazado, completó casi todo el encuentro.
El contexto ayuda a explicar ese desgaste. Mientras la mayoría del plantel realizó la pretemporada bajo las órdenes de Arruabarrena, Paredes estaba disputando el Mundial con la Selección Argentina. Tampoco tuvo vacaciones reales: contó con un breve descanso de tres días, prácticamente obligado por el propio Vasco, después de regresar de la final ante España y haber jugado apenas cuatro días más tarde el partido de ida ante O’Higgins.
Paredes solo fue reemplazado ante el Pincha y le dejó la cinta a Delgado.
Desde entonces, Paredes volvió al rescate y empezó a sumar minutos sin interrupciones. Su jerarquía hace que sea difícil imaginar un Boca sin él, pero al mismo tiempo esa dependencia obliga al cuerpo técnico a administrar las cargas para evitar que el físico pase factura en el momento menos indicado.
El calendario que no ayuda
Y el calendario no da respiro. Después de recibir a Estudiantes y a Vélez en el Ducó en el Clausura, Boca tuvo apenas tres días hasta este martes, cuando recibirá a Recoleta por la ida de la Sudamericana. Son tres partidos en apenas una semana, con dos competencias en juego y sin margen para resignar puntos ni resultados.
Platense, una chance de respiro para el 5. (Prensa Boca)
Y eso no será todo: luego vendrán la visita a Platense este sábado, la revancha ante Recoleta y el clásico contra Racing en Avellaneda. Una seguidilla exigente para un equipo que todavía busca regularidad y para un capitán que viene cargando con muchos minutos encima.
Dentro de esta vorágine de partidos para Boca, Arruabarrena seguramente deberá rotar en alguno de los próximos compromisos. La visita a Platense asoma como una posibilidad para parar un equipo alternativo y darle descanso a varios de los jugadores que más rodaje sumaron, entre ellos Paredes. Porque si el capitán es indispensable, cuidarlo también empieza a ser una necesidad.
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