
En el marco del Día Internacional del Vinilo, el reconocido coleccionista dialogó con Radio Sudamericana sobre los recuerdos de su infancia, las claves para cuidar las piezas y el valor del sonido analógico que atraviesa generaciones.
Miércoles 12 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 18:59hs. del 12-08-2026
Cada 12 de agosto se celebra el Día Internacional del Vinilo, una fecha que rinde homenaje a un formato que, lejos de haber quedado en el olvido, experimentó un resurgimiento notable en los últimos años llegando a cautivar a las nuevas generaciones. En el marco de esta efeméride, Radio Sudamericana dialogó con el coleccionista Luis Eduardo Rey Vázquez, quien repasó su historia personal con la música y el apasionante universo de las bandejas tocadiscos.
Para el coleccionista, la vinculación con el formato comenzó desde los primeros años de vida. "Esta pasión la tengo desde la cuna porque tengo fotos mías desde muy chico parado al lado del combinado. Todos me decían que cuando era chico lo primero que hacía era ir y pararme al lado del tocadiscos, y siguió durante toda mi adolescencia", relató. Sin embargo, la irrupción de las nuevas tecnologías amenazó con sepultar su afición: "Luego llegó la década del noventa y el vinilo desapareció, ahí quedó guardado en lo de mis padres porque pensé que quedaría en la historia; nunca pensé que volviera el renacimiento de este formato".
Para Vázquez, su resurgimiento se debe a “que el vinilo el sonido es específico y muy típico. El hecho mismo de sacarlos del reproductor y ver dónde va la púa donde acomodarlos y el arte de tapa que cuenta una pequeña historia y eso se pierde con los formatos actuales, tiene esa magia”.
Joyas japonesas, clásicos y el método de cuidado
A la hora de definir su perfil musical, el entrevistado dejó en claro sus preferencias de época e historia: "Me gusta la buena música, a veces me gusta escuchar temas nacionales o internacionales, pero básicamente los clásicos de los 70, 80 y 90, ese es mi núcleo duro". Asimismo, destacó particularidades sobre la fabricación y la fidelidad del audio: "El vinilo primero era de pasta; a partir de la década del 50 se empiezan a hacer de vinilo y ahora algunos vienen más gruesos. Los discos japoneses, como el disco de Phil Collins editado en 1985, son los que mejor suenan; son muy buscados y se los identifica con el cartelito que dice 'obi'".
En relación con la conservación de estas valiosas piezas, Rey Vázquez compartió valiosos consejos prácticos para los aficionados: "Si pensamos que el disco está rayado, lo primero que hay que hacer es lavarlo con una esponja y detergente, dejarlos secar, ver qué tan gruesos son los rayones y probarlos. Si vemos que el daño es grande no hay que ponerlos en la bandeja porque pueden dañar la púa. Hay que guardarlos en bolsas y limpiarlos con un paño cada tanto para evitar que se dañen".
Un refugio contra la rutina y un punto de encuentro familiar
Respecto al costo financiero y la dedicación requerida, el especialista aclaró que se trata de un camino de paciencia. "Es un hobby caro pero hay que saber mirar, porque en muchos discos podés tener diez versiones de precios diferentes; hay que saber buscar en casas especiales", aconsejó, destacando además la satisfacción de encontrar piezas únicas: "Conseguí cosas que no pensé que las conseguiría, como algunas versiones de A-Ha, 'I've been losing you'".
Más allá de la colección física, Rey Vázquez enfatizó el impacto positivo que este pasatiempo generó en su cotidianeidad y en su entorno más cercano: "Esto es un hobby para mí, me sirve como distensión y para encontrar una actividad recreativa que te desconecte. En mi caso fue un hobby personal pero le gusta escuchar a mis hijos y esposa. Empecé a rescatar ese gusto en la época de la pandemia y descubrí mucha gente que se dedica a esto, que te cuentan historias de los vinilos o los venden".