
Gerardo Fernández, presidente de la Confederación de Pymes Constructoras de la República Argentina, analizó la delicada realidad de la industria en diálogo con Radio Sudamericana. Advirtió sobre la baja de más de 2.500 empresas, el freno en la obra pública y privada, y el impacto del clima preelectoral en las inversiones.
Miércoles 12 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 18:10hs. del 12-08-2026
El panorama para la industria de la construcción sigue siendo complejo y sumamente dispar a lo largo del país. En declaraciones vertidas a Radio Sudamericana, el presidente de la Confederación de Pymes Constructoras, Gerardo Fernández, trazó un duro diagnóstico sobre el presente de las pequeñas y medianas empresas del rubro, marcando una brecha entre las variables macroeconómicas y la realidad del día a día.
Al evaluar el escenario actual, Fernández fue categórico respecto a la desconexión entre la economía general y la de los sectores productivos: "El balance no es bueno para el sector de la construcción. A un sector de la economía le va bien, pero no a todos. Lo que intentamos con estos diálogos es poner sobre la mesa que el hecho de que la macro funcione no significa que la micro también funcionará. Lo que nos dice la historia es que, si la micro no funciona, le cuesta a los gobiernos renovar mandato; esto genera ciclos demasiado cortos y las rupturas políticas se llevan puesta a las actividades económicas".
Desigualdad regional e incertidumbre electoral
El dirigente gremial empresario explicó que, aunque actividades extractivas como la minería muestran dinamismo, la reactivación no se derrama al resto de la geografía nacional. "Es bueno que a algunos sectores les vaya bien como a la minería, pero en el resto de la Argentina no se ve el crecimiento. El NOA, el NEA, la Patagonia y la provincia de Buenos Aires no ven mejoras, ni siquiera las inversiones privadas del agro traccionan. A dos años y medio seguimos en una situación compleja", remarcó.
Respecto a la volatilidad de la actividad, Fernández detalló: "La situación de la construcción te diría que un mes sube y al otro cae; uno sube y tres cae. Es muy dispar y, sobre todo, impacta en forma distinta en cada provincia. Lo que percibimos en los últimos meses es una sensación preelectoral donde el mercado ya está en sintonía de esperar a ver qué pasa. Solo se postergan inversiones en el sector público con valores muy bajos, salvo excepciones".
A su vez, agregó que la incertidumbre paraliza también al ámbito privado: "El sector privado tampoco tracciona porque hay mucha especulación. Sabemos todos que la incertidumbre es uno de los peores consejeros de la economía real. Se ve mucha ideología y gente que dice que todo va bien, pero lo que vemos en realidad es que el obrero te dice que ya no vota a este gobierno, y lo mismo dicen los emprendedores y comerciantes que ven caer sus ventas".
Cierre de empresas, despidos y distorsión de precios
El titular de la confederación sostuvo que es el impacto directo sobre el tejido empresarial del sector, reflejaen la pérdida de unidades productivas y puestos de trabajo.
"Se han dado de baja en el sistema formal más de 2.500 empresas del país. No obstante, tenés empresas de gran magnitud que, por tener fondeo en otros tipos de trabajo, han decidido no seguir participando y esperar a que haya nuevos vientos. Entonces te encontrás con empresas con material de trabajo en galpones sin usar, y tenés pymes que se dedican a reparaciones menores que han despedido gente. Lo que hay es mucha angustia y una competencia feroz".
Esta crisis ha derivado en distorsiones severas a la hora de ofertar en los proyectos disponibles: "En las provincias, en la licitación pública o privada, antes tenías cinco frentes y hoy podés tener 28 o 30, con precios distorsionados. Te encontrás con precios de un 40% por debajo del precio formal, pero son empresas que en la desesperación firman el contrato y después negocian, porque necesitan decirle algo a sus empleados".
Cero crédito y un consumidor sin margen
Al abordar el sistema financiero y el acceso al crédito, Fernández sostuvo que las herramientas de financiamiento para el sector productivo y las familias son prácticamente inexistentes o inaccesibles debido a las bajas tasaciones bancarias.
"La situación crediticia ya sabemos que es inexistente en el país. Están las líneas de tambos, pero cuando llevás el inmueble a cotizar, la cotización del tasador es bajísima, entonces terminan no dándote el dinero. En el mejor de los casos hay renovación a valor histórico de acuerdos cuando en algunos bancos están en baja. El sector de la construcción es de riesgo para muchos bancos, entonces tenés muchas empresas con calificación menor".
Finalmente, el referente de las Pymes constructoras advirtió sobre la parálisis del mercado inmobiliario y la pérdida del poder adquisitivo de las familias:
"En forma muy puntual hay crecimiento en el sector de la construcción de las zonas mineras, pero son pocas y muy limitadas. No hay indicios de la construcción de nuevas obras, no se están viendo las inversiones menores de la familia promedio: antes invertían en ladrillos, hoy no pueden. Lo que ven las pymes es mucha mano de obra sin trabajo, gente que se ofrece para trabajar, se nota la búsqueda de empleo. Al sector inmobiliario le cuesta vender el producto terminado por temor de la gente, falta de créditos y un mix de todo. La economía se encuentra en un proceso preelectoral y todos dicen 'a ver qué pasará', y para muchos esperar un año y medio más es fatal".