
Es de La Cava, arrancó en un club de Pacheco y se probó en Casa Amarilla a los seis años. "Era una cosa de locos, igual que ahora", dice su primer DT. Su otro nombre, las chilenas, sus ídolos y sobre todo, la meta bien clara.
"Hola soy Leonel Flores, jugador de la Novena de Boca Juniors y estoy en el club desde hace siete años. Juego de 11, mi familia me ayuda mucho, gasta mucho en mí para que pueda venir a entrenar. Cuando me pongo la remera de Boca siento que tengo que dejar todo adentro de la cancha, porque si un día viene otro, me puede sacar el puesto. Tengo que dar el doble”.
Nunca le temió a nada Leonel Flores, siempre supo cuál era el horizonte y cómo tenía que hacer para alcanzarlo. Lo dejó bien claro en junio de 2021, cuando estaba en Novena y se sentó en la tribuna de Boca Predio para ser la voz de su categoría. Y lo deja bien claro ahora, respondiendo con grandes partidos a la chance que le dio el Vasco Arruabarrena.
De La Cava a El Zorzal en General Pacheco
Leonel es de La Cava. Del barrio popular de Beccar, en el partido de San Isidro. Pero sus primeros pasos con una pelota los dio un poco más al norte, en General Pacheco, donde empezó a jugar al baby en El Zorzal, entre canchas de baldosa y de tierra. Y allí, con apenas cinco años, empezó a aparecer ese futbolista que muchos años después se animaría a encarar en Primera.
Los sueños de la nueva joya xeneize en un viejo video de Boca Predio.
“Me cayó por intermedio de un amigo. ‘Tengo a mi sobrino, anda bien, ¿sabés qué lindo que anda?’. ‘Bueno, tráemelo, lo pruebo’. Cuando lo vi, era una cosa de locos”, recuerda Cristian Benítez, su primer DT y amigo de la familia.
Hay un detalle que Benítez revela al pasar, pero resulta sorprendente. “ Lo único para mí es Benja, no es Leo. Pero bueno, sé que lo voy a tener que decir Leo. Siempre lo llamé Benja, los padres también. Se llama Leonel Benjamín. Y era Benja para todos. Toda la vida”.
Leonel Flores con sus entrenadores de El Zorzal, Cristian y Gabriel.
Leonel Flores y sus inicios en El Zorzal y en Boca.
Y después aparece una imagen que parece sacada de una película: un nene de cinco años, una cancha de baby y las chilenas como cosa normal. “Los primeros tres años fue una cosa de locos. Mi hijo le tiraba los laterales y él haciendo chilenas con cinco años. Y no chilena a cualquier lado: todas al arco”.
Cinco años. Una chilena. Al arco. Mucho antes de Boca, de las Inferiores, de la Reserva y de aquella oportunidad en Primera, ya estaba esa esencia que hoy sus entrenadores y compañeros reconocen en él.
“No me sorprende nada. Porqu e hoy en día tenemos que hablar que lo está haciendo en Boca, pero la esencia de él fue siempre la misma. Aunque ahora lo hace como profesional y en un club de los más grandes”, resume Benítez.
Cristian Benítez, el primer DT de Leonel Flores, recuerda las dudas de sus rivales sobre la edad.
Al mismo tiempo que en El Zorzal, Flores también jugó en Ballester Centro. Y el último año de baby pasó por Barrufaldi, donde coincidió con Tomás Aranda y obviamente se consagraron campeones.
En Boca desde 2013: la prueba en Casa Amarilla y el salto de Séptima a Reserva
Los comienzos en Boca fueron en paralelo. En 2013 se probó en la vieja cancha sintética de Casa Amarilla, donde los captadores de ese momento -Diego Mazzilli, Horacio García, Hugo Perrotti y el Muñeco Madurga- lo vieron por primera vez y no dudaron en ficharlo. “Venía seguido con la camiseta de El Zorzal”, recuerdan.
En Boca, claro, desde el primer día lo llamaron por el primer nombre y así quedó. Benja pasó a ser Leo... “Pedía siempre la pelota y siempre encaraba para adelante. Totalmente desequilibrante en el uno contra uno. Después fue aprendiendo que el juego era en equipo”, recuerdan los captadores xeneizes.
Leonel Flores con sus padres Ariel y Jessi en la Bombonera.
Y aquella característica que lo distinguía cuando era apenas un niño sigue acompañándolo. “Atrevido, valiente. Tiene algo de encarar todas. Domina los dos perfiles, guapo, tiene todo”, indica el Mono Perrotti sobre la actualidad del chico que vio con seis años y ahora se luce en Primera.
Flores, por su parte, siempre se definió a sí mismo como un delantero que puede jugar de 7, 9 y 11. Es derecho y reconoce a la gambeta como su principal virtud. Y cuando mira a los chicos que vienen detrás, reconoce en ellos al jugador que alguna vez fue él. “Desde los seis años estoy acá. Me pongo a pensar y veo los chicos y digo ‘fuaa’. Les digo a mis compañeros: ‘Les falta un montón’. Yo me veía ahí. Tienen que seguir metiendo”.
Leonel Flores y sus inicios en Boca. De amarillo, uno de los captadores, Diego Mazzilli.
Su salto desde las Inferiores hacia Reserva fue rápido. “Había terminado el campeonato con Séptima, que fuimos campeones, y ya estábamos en Reserva. No me lo esperaba. Estaba en mi casa acostado y me mandó un mensaje el profe. Lo celebramos mucho”.
Los ídolos y los referentes, con el Chango Zeballos presente
Entre sus ídolos aparecen dos nombres inevitables para cualquier chico: Lionel Messi y Juan Román Riquelme. A uno lo vio desde 50 metros cuando fue citado a una Juvenil y lo que sintió “fue increíble”. Y con el otro, su presidente, mantuvo alguna que otra charla en el predio.
Pero cuando habla de futbolistas que mira para aprender, aparecen otros nombres. “Acá en su momento el Chango. Ahora, de afuera, Doku, que tiene mucha gambeta, y Musiala, que no juega en mi posición. Esos que les gusta el mano a mano”.
El Chango, claro, es Zeballos. “La verdad que yo miraba mucho cuando él estaba acá jugando. Y ahora en los entrenamientos también. La verdad que es un jugador muy bueno. Me gusta mucho cómo juega”, confesó tras la victoria 3-1 ante Recoleta sobre su referente que hoy está colgado.
La aparición en Primera y las metas claras
Hasta que un día dejó de mirar desde afuera y le tocó compartir cancha con los que durante años había visto como referentes. El debut tuvo una carga emocional que todavía recuerda. “Miro para atrás. Cuando llegué era chico, tenía cinco años. Y sí, miro para atrás. Ya el día que debuté iba en el micro y se me iban cayendo las lágrimas porque no lo podía creer”, contó tras la victoria sobre Recoleta.
Foto: Fernando de la Orden / Deportes - Festejo Leonel Flores y Milton Delgado Boca Juniors vs Recoleta Paraguay por Copa Conmebol Sudamericana. En el estadio Tomás Ducó Huracán 11-08-2026 Leonel Flores y atras Milton Delgado
No era solamente su sueño. Era también el de su familia, que durante años hizo el esfuerzo para que pudiera entrenarse en Boca. No hay casualidad ni suerte, solo paciencia. “Siempre fue cuestión de tiempo . Yo sabía que venía haciendo las cosas bien. Estaba convencido de que estaba haciendo las cosas bien. Y se me dio. Obviamente lo vengo buscando mucho, es lo que vengo buscando desde que era chiquito. Y se me pudo dar bien”.
Siempre fue cuestión de tiempo. Quizás por eso aquella frase de 2021 sigue teniendo vigencia. Flores sabe que llegó a Primera, pero también sabe que todavía no llegó a ninguna meta definitiva. El puesto se pelea todos los días. La camiseta pesa. Y el chico de La Cava que empezó jugando al baby en El Zorzal no piensa dejar de hacer lo que hizo desde el primer día: pedir la pelota, encarar y animarse.
Porque, como él mismo lo explicó cuando todavía era un chico de Novena, “si un día viene otro, me puede sacar el puesto. Tengo que dar el doble”.
El primer DT de Flores cuenta que en el club El Zorzal y en su familia a la nueva joya de Boca lo llaman por el segundo nombre.
Cristian Benítez, entrenador del atacante de Boca en sus primeros años, le contó a Olé cómo vive los duelos ahora los duelos del Xeneize ¡siendo hincha del Millonario!
Bareiro avanza: sus primeras señales de recuperación en Boca Predio
Martín Palermo debuta con Platense en la Copa Libertadores, antes de recibir a Boca
Boca, práctica liviana y el plan del Vasco para lo que viene: ¿habrá rotación?