
El Matador jugó un flojo primer tiempo, recibió un gol de carambola y después fue con todo en busca del empate, pero no encontró claridad. Zenobio evitó el segundo y dejó viva una serie que Tigre deberá dar vuelta como visitante.
El Matador jugó un flojo primer tiempo, recibió un gol de carambola y después fue con todo en busca del empate, pero no encontró claridad. Zenobio evitó el segundo y dejó viva una serie que Tigre deberá dar vuelta como visitante.
AME8521. VICTORIA (ARGENTINA), 12/08/2026.- Nahuel Banegas (d) de Tigre disputa el balón con Ezequiel Busquets de Torque este miércoles, en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana en el estadio José Dellagiovanna de Victoria (Argentina). EFE/ Adan González
Tigre se acordó demasiado tarde de que estaba jugando un partido de Sudamericana. Cuando quiso acelerar, cuando entendió que el 0-0 no le servía y se adelantó, dejó espacios que casi le cuestan todavía más caro. City Torque aprovechó, encontró el 1-0 y se llevó de Victoria un premio enorme. El Matador, al menos, se quedó con una vida: Zenobio apareció en el momento justo y evitó el segundo.
Porque la primera mitad de Tigre fue demasiado pobre. El equipo de Diego Dabove estuvo expectante, sin ritmo y con pocas ideas para romper a un rival que plantó una línea de cinco, se refugió cerca de su área y esperó su momento para salir de contra. Y la estrategia le funcionó. Tigre no encontró la manera de incomodar a los centrales uruguayos y sintió demasiado las ausencias de David Romero, quien viajó a Italia para firmar con Parma, y de Nacho Russo, suspendido por acumulación de amarillas.
El delantero Oviedo quedó aislado, sin peso para fijar a los zagueros. Y cuando ingresó Mauro Méndez, la historia no cambió demasiado. El problema no estuvo solamente en los nombres: faltó juego para abastecer a los nueves. El dato lo explica casi todo: Tigre apenas pateó una vez al arco en esos primeros 45 minutos. Fue un cabezazo de Laso. Demasiado poco para un equipo que jugaba en casa el partido de ida de los octavos de final de la Sudamericana.
Torque, en cambio, entendió perfectamente qué partido debía jugar. Se cerró, resistió y esperó. Y encontró el gol de una manera tan inesperada como efectiva. A los ocho minutos del segundo tiempo, después de una jugada cargada de rebotes —cuatro, nada menos—, Busquets terminó encontrando a Pizzichilo con un pase atrás. El volante recibió de frente al arco y definió para el 1-0.
Ahí Tigre cambió. Salió decidido, impuso condiciones y jugó con otra intensidad. Lo buscó por todos lados: centros, desbordes, gambetas de Saralegui y Subiabre. Se adelantó, arriesgó y quedó expuesto. Y en ese ida y vuelta apareció Zenobio, enorme ante Salomón Rodríguez en un mano a mano para mantener al Matador con vida.
Pero la reacción no alcanzó. Tigre mejoró, sí, pero no generó una situación realmente clara para empatarlo. El 0-1 terminó siendo la consecuencia de un equipo que despertó tarde y que ahora tendrá que hacer mucho más que intentarlo: deberá ir a Uruguay a dar vuelta la serie.
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