
La implantación de maíz y soja de la nueva campaña se encuentra a pocos meses de comenzar y las primeras proyecciones van dando a conocer cuáles son las intenciones de siembra de los productores argentinos.Con una panorama climático desafiante por la llegada del fenómeno de un…
La implantación de maíz y soja de la nueva campaña se encuentra a pocos meses de comenzar y las primeras proyecciones van dando a conocer cuáles son las intenciones de siembra de los productores argentinos.Con una panorama climático desafiante por la llegada del fenómeno de un Niño de alta intensidad y costos productivos al alza la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) realizó sus primeras estimaciones de siembra y producción de ambos cultivos para el ciclo 2026/27 las cuales marcan un retroceso del maíz y un avance de la soja.En concreto la BCR prevé una reducción en área para el cereal del 73% equivalente a unas 600.000 hectáreas respecto al año anterior - principalmente en el norte del país - hasta las 104 millones de hectáreas.De concretarse esta proyección se convertiría en la segunda mayor siembra de la historia y podría arrojar una producción de 66 millones de toneladas.Esas 600.000 hectáreas que dejaría el maíz pasarían directamente a la soja que tendría un incremento en la superficie sembrada del 37% respecto a la campaña anterior alcanzando las 167 millones de hectáreas y una producción proyectada en 48 millones de toneladas.MaízSi bien el cultivo emprende una nueva campaña con “la gran ventaja” de contar con los perfiles cargados de agua y con los pronósticos a favor de “grandes lluvias a partir de octubre por el pronóstico de un Niño fuerte a muy fuerte” el regreso de la plaga de la chicharrita y el aumento de los costos productivos - sobre todo de los combustibles - hicieron que los productores desistieran de sembrar el cereal en especial de aquellos que producen lejos de los puertos.“Este costo más allá de su impacto en las labores es un golpe que hace trastabillar al cultivo por la suba en el costo de los fletes. En zonas dónde la distancia a puertos supera los 400 km y no hay opciones de consumirlo en las cercanías es un costo que se vuelve muy significativo” marcó el informe de la BCR.Y a esto se suma la chicharrita que si bien es controlable representa un gasto más para los productores: en Chaco para 5 aplicaciones hay que gastar alrededor de US$ 55 por hectáreas ejemplificó la Bolsa rosarina.Es por eso que los productores del norte aseguran que bajo este panorama “el maíz tiene la rentabilidad más baja de los últimos 10 años".“Hoy los técnicos saben cómo tratar la plaga pero con el aumento de los fletes el cultivo está quedando fuera de las posibilidades económicas. Por otro lado más allá de la falta de heladas de los recuentos de chicharrita que siguen mostrando un alto nivel poblacional los rindes del norte del país se han ajustado a la baja” indicó el informe.Por otro lado en La Pampa también podría haber recortes en la siembra mientras que en Córdoba y Santa Fe apuestan a repetir los niveles de implantación aunque en el norte de ambas provincias la chicharrita se convierte en una amenaza mientras que en algunos sectores de la franja este de la región pampeana sobre todo en Buenos Aires el temor por los excesos hídricos está planteando una baja de área al excluir lotes con problemas por napas altas sectores bajos o lotes con problemas por falta de escurrimiento.SojaEste panorama del maíz podría ser aprovechado por la soja. Es por esto que la BCR estima que las 600.000 hectáreas que dejaría el cereal pasarían directamente a la oleaginosa cuya área se expandiría a 167 millones de hectáreas.“Los problemas que vuelve a traer la chicharrita y los costos de los fletes en maíz reactivan el interés en la oleaginosa. La nueva campaña de soja cambia radicalmente la tendencia que se venía manifestando la de un área de siembra en retroceso” explicó la entidad bursátil.Así bajo la previsión de 167 millones de hectáreas implantadas sobre la base de un área no cosechable promedio y un rendimiento también promedio de 291 quintales por hectárea (qq/ha) la entidad bursátil estimó la producción en 48 millones de toneladas.