
Jueves de alto voltaje en el Bajo Flores por la aparición de la hinchada en el entrenamiento matutino.
Jueves de alto voltaje en el Bajo Flores por la aparición de la hinchada en el entrenamiento matutino.
La hinchada de San Lorenzo (Failla).
"No perdieron un clásico, perdieron la dignidad”. La misma frase que se leyó en uno de los al menos tres pasacalles con letras estilo stencil que aparecieron colgado en las inmediaciones del Nuevo Gasómetro se escuchó, aunque en otros términos, en la “Nave” del estadio. Nombre coloquial con el que se conoce a la zona de parking del plantel profesional, que este jueves por la mañana se transformó en espacio de careo: allí, la barra de San Lorenzo protagonizó un monólogo “en buenos términos” -según le rezaron a Olé distintas fuentes vinculadas al Ciclón- aunque siempre intimidante frente a los jugadores de un plantel golpeado por la caída 0-2 ante Huracán en el derbi, la primera derrota como local ante el eterno rival en el último cuarto de siglo.
La mañana que empezó con una intensiva sesión de videoanálisis en la sala de conferencias, que continuó con una activación en el gimnasio y un posterior ensayo de fútbol, terminó con la irrupción de la barra. La visita, según le indicaron a este diario, comenzó con la entrada de alrededor de 50 integrantes de la Butteler por uno de los ingresos de la avenida Perito Moreno, uno de los más próximos a las canchas auxiliares donde se entrenaba la Primera.
Campos linderos al terreno principal del NG que fue escenario de esa caída que marcó la agenda. Y que movilizó a la barra, que se dirigió directamente a la antesala de los vestuarios donde esperó la presencia de los futbolistas que en ese momento estaban terminando los trabajos bajo las órdenes del CT que encabeza Néstor Raúl Gorosito.
No se trató, rezan desde Boedo, de un plantón con tonos violentos ni agresivos. Los discursos coinciden en que no hubo discusiones acaloradas ni mucho menos escaladas como las que se habían producido en 2024, cuando en otra visita de la barra al plantel -durante el primer año de mandato de Marcelo Moretti- habían trascendido entredichos subidos de tono con Matías Reali y Jhohan Romaña. Esta vez fue un monólogo en el que los portavoces de la barrabrava no desconocieron las circunstancias internas de un club que atraviesa una crisis institucional que lleva años aquejando a San Lorenzo, aunque marcaron un límite por el 0-2 ante Huracán. Un golpe indigerible.
“No puede pasar más”, se oyó en pleno reclamo de “actitud”. Un pedido que estuvo apuntado a los más grandes, a los referentes, pero también a los juveniles, con quienes el tono habría sido menos duro: sí les habrían recalcado el peso de la historia y también recordado una supuesta colaboración de los líderes de la Butteler tiempo atrás para presionar a la entonces dirigencia por mejores salarios para los jóvenes…
La visita al grupo se cerró con un pedido para el capitán Nicolás Tripichio y el subcapitán y líder Alexis Cuello. “ Armen una lista de los jugadores que no quieran estar más acá, la vamos a venir a buscar mañana”. ¿Un anticipo de una nueva visita? Desde la institución creen que eso no ocurrirá, que se trató de un mensaje eufemístico pese a que trascendió que Pipo -quien también tuvo un cara a cara con los barras- recibió de parte de ellos la “recomendación” de no usar a los que no quieran seguir en el club.
🏟️ 🔵🔴 Pasacalles en los alrededores del Estadio Pedro Bidegain:🪧“No perdieron un clásico. Perdieron la dignidad”🪧 “Pidan disculpas a los socios y salgan a ganar”🪧 “En #SanLorenzo los clásicos se ganan” pic.twitter.com/ndiu5eRivC— Rodrigo Vizcarra (@Rodri_Vizcarra) August 13, 2026
🏟️ 🔵🔴 Pasacalles en los alrededores del Estadio Pedro Bidegain:🪧“No perdieron un clásico. Perdieron la dignidad”🪧 “Pidan disculpas a los socios y salgan a ganar”🪧 “En #SanLorenzo los clásicos se ganan” pic.twitter.com/ndiu5eRivC
De uno u otro modo, internamente en San Lorenzo saben que la situación interna es delicada. Incluso desde lo futbolístico ( tres derrotas en cuatro partidos; sólo le ganó a Gimnasia de Mendoza). Un momento que Gorosito todavía no pudo encauzar. Símbolo del club, el entrenador que hace días reconoció que agarró por tratarse de San Lorenzo. Aunque este momento no deja de poner en jaque a su ciclo prematuramente. El escenario es demasiado complicado y sensible como para vaticinar qué puede llegar a pasar en Boedo ante una nueva caída.
Mientras Marcelo Culotta, presidente que ganó las elecciones y a cargo de completar el mandato de Moretti hasta diciembre de 2027, intenta terminar de hallar un mapa completo de la situación acuciante que vive San Lorenzo, el tobogán parece interminable: sin ir más lejos, la derrota en el anterior clásico había decantado en la salida de Damián Ayude aun cuando el entonces deté venía de renovar su contrato tras una muy buena campaña deportiva.
La coyuntura es compleja. Demasiado. Entre reclamos por deudas e inestabilidad, el momento deportivo se puso áspero y extendió un contexto adverso, aderezado por vaivenes y nervios que ya datan de varios años. Con un partido ante Unión, el sábado a las 14.30, que se disputará en un Bidegain que ya se presume caliente. Y en el que se espera una reacción difícil de lograr entre tanta tensión.
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