
Las principales potencias están investigando e inyectando muchísimo dinero para lograr que la tecnología de fusión nuclear sea comercial a corto plazo
Las principales potencias están investigando e inyectando muchísimo dinero para lograr que la tecnología de fusión nuclear sea comercial a corto plazo
Ahora lo que hay que hacer es convencer a los que tienen el dinero
Ya lo decía el Doctor Ock en la 'Spider-Man 2' de Sam Raimi: la fusión nuclear es tener el poder del Sol en la palma de la mano. Las centrales nucleares que tenemos desde hace décadas funcionan mediante fisión de átomos. Los átomos pesados e inestables son bombardeados con neutrones y se dividen en otros más pequeños. Es fácil porque hay que romper cosas, pero la fusión es una película totalmente diferente.
En este proceso, lo que se busca es unir dos átomos ligeros para crear uno más pesado. Lo del Sol no es una exageración, ya que es así como funcionan las estrellas, y en ese proceso de unión se libera una enorme cantidad de energía, mucho mayor que durante la fisión. También es más segura y, sobre todo, genera unos residuos más inofensivos y de corta duración.
Si son todo ventajas, ¿por qué no estamos funcionando ya con centrales de fusión nuclear que solucionarían el problema energético que tenemos? Pues hasta hace no mucho porque era un problema físico (aunque aún queda para tener una central de fusión comercial viable), pero ahora que parece que lo tenemos controlado, el problema es otro.
Si queremos fusión nuclear, hay que hacer que salgan las cuentas
Esto no lo decían en 'Spider-Man 2', pero la frase de "poderoso caballero es Don Dinero" encajaría como anillo al dedo. Dennis Whyte y Andrew W. Lo son dos profesores del MIT que, hace unos días, publicaron un artículo en el Journal of Fusion Energy en el que presentaban un modelo de diez parámetros para evaluar la viabilidad económica de cualquier concepto de planta de fusión.
Da igual su tamaño o tecnología de confinamiento porque, según este planteamiento, el principal obstáculo que tenía el sector (lograr la ignición del plasma) ya se ha superado. Ahora tiene uno casi tan grande como el reto técnico: que sea rentable a nivel económico.
Para ello, los investigadores realizaron un paralelismo con el Criterio de Lawson. Se trata de una regla física establecida en la década de los 50 que fijó las condiciones mínimas necesarias para que un reactor de fusión nuclear produzca más energía de la que consume. En esta regla, la ganancia neta de energía se dibujaba como Q plasma > 1.
Dennis y Lo cambian un poquito esto, estableciendo una Q económica en este caso que debe ser mayor que 1. Básicamente, la relación entre capital obtenido de la operación de la planta y capital invertido en la construcción de la misma. Para los profesores, que la planta de energía de fusión sea viable económicamente, se requieren varios elementos clave.
Uno es el comentado Q económico > 1, pero luego están esa decena de parámetros cuantitativos y esenciales que agrupan en tres grandes áreas:
Factores físicos como la densidad de potencia, la eficiencia con la que se convierte la potencia de fusión en un producto económico útil y la durabilidad de los componentes encargados de esa conversión.
Costes de infraestructura con los que se contabilicen de forma rigurosa todos los gastos asociados a la construcción de la planta, las licencias, la ubicación y los sistemas de seguridad.
Las variables financieras y de mercado, donde se tienen que evaluar de forma continua los gastos, el retorno del capital y el precio al que se podrá competir en el mercado energético real.
Para ellos, es necesario dejar de evaluar sólo los resultados de los experimentos de laboratorio y empezar a integrar el impacto económico en el propio diseño técnico del reactor desde el principio del diseño, midiendo cuantitativamente el valor o coste que aporta cada decisión de ingeniería al producto final.
Es, superado el reto de lograr la fusión y sabiendo que podemos obtener energía a partir de ese proceso, pragmatismo puro y duro. Para la pareja, la principal fortaleza de esta metodología es que no atiende a nada más que no sea el dinero: 'pasa' del concepto técnico utilizado para la planta (da igual lo grande que sea, si se usa confinamiento magnético o láser, etc.) y se centra simplemente en si el dinero resultante superará al invertido.
Y pensarás que es un planteamiento extremadamente capitalista y frío cuando podríamos tener la energía del futuro en la palma de la mano, pero el planteamiento de Dennis y Lo tiene sentido en un momento en el que el sector privado está inyectando miles de millones en la industria y este marco cuantitativo aportaría rigor contable, permitiendo que los que invierten el dinero sepan cuánto retorno podrían tener y se animen a realizar la inversión.
Lo entiendo como un "tenemos la tecnología para cambiar el mundo, así que es el momento de hacer ver a los que tienen el capital que les es rentable meter aquí su dinero para poder acelerar los procesos". Porque, ciertamente, estamos en un momento en el que todo el mundo está investigando el modo de tener su reactor de fusión, con China y Estados Unidos apostando muy fuerte por esto, pero también con Corea del Sur, Japón y Europa dando importantes pasos para alcanzarlo a corto plazo.
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