
Los millones sin resultados de River, Independiente sin DT, los insultos a Milito en Racing y la visita de la barra en San Lorenzo. ¿Dónde queda hoy Aruba?
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Boca, el único grande sin crisis: las claves de transformación que Arruabarrena quiere mantener
Boca es Aruba. Una playa del Caribe para tomar sol panza arriba, sin preocupaciones y con la tranquilidad de que el horizonte por ahora se ve despejado. Porque en este arranque del segundo semestre el equipo de Rodolfo Arruabarrena va en alza constante y el hincha disfruta de una realidad que contrasta con la de los otros grandes del fútbol argentino.
El triunfo 3-1 ante Recoleta en la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana no sólo dejó la clasificación muy encaminada, sino que ratificó una sensación que el equipo crece partido a partido: Boca juega cada vez mejor y es el que mejor juega de los equipos grandes, algo que tiene consenso popular como pocas veces. A eso se suma una levantada en el Torneo Clausura que le permitió acomodarse después de un inicio irregular y mantenerse en carrera en todos los frentes. Después de un primer semestre en el que recibió golpes grandes como las eliminaciones tempranas de la Libertadores en fase de grupos y de los playoffs del Apertura.
Además de la Sudamericana, el Xeneize sigue con vida en la Copa Argentina, donde espera por los octavos de final frente a Vélez. La ilusión, entonces, no se limita a una sola competencia. Boca pelea en todas y, por primera vez en mucho tiempo, transmite la sensación de ir encontrando una identidad definida.
Gran parte de esa mejora se explica por el funcionamiento de un mediocampo que encontró conducción y equilibrio alrededor de Leandro Paredes. El campeón del mundo es el faro futbolístico del equipo y elevó el rendimiento colectivo. Milton Delgado y Ascacibar parecen el complemento perfecto, con mucha dinámica, recuperación y llegada al área riva.
A su lado crecen dos de las apariciones más prometedoras del fútbol argentino: Tomás Aranda y Leonel Flores. Los juveniles no sólo aportan frescura y talento, sino que juegan con una personalidad impropia para su edad.
Mientras tanto, los refuerzos que fueron más quirúrgicos que a mansalva se van adaptando a la camiseta y a sus compañeros. Sebastián Villa viene de su mejor partido, siendo clave en la remontada ante Recoleta y Lozano viene de ser muy elogiado por el Vasco. Y se espera por Enner Valencia.
Claro que en el fútbol se vive al día y mucho más en el Mundo Boca, donde una o dos derrotas pueden cambiar todo. Con algo de rotación, el sábado necesita la segunda victoria en cinco fechas del Clausura para acomodarse en la tabla y el martes, ya con el equipo de gala, debe sellar la clasificación a cuartos de la Sudamericana en Paraguay.
La diferencia con los otros cuatro grandes
Mientras Boca disfruta de su presente, el panorama de sus rivales históricos es muy diferente. River atraviesa una de las crisis deportivas más profundas de su existencia, sacando el descenso. Después de invertir millones de dólares en refuerzos, el equipo encadenó una serie de derrotas inédita para la historia moderna del club (primera vez en 120 años), quedó último y sin goles en su zona del campeonato y comenzó el semestre con una eliminación en la Copa Argentina frente a Aldosivi.
Los demás grandes tampoco encuentran paz. Independiente, que no consigue un título local desde 2002, se quedó sin entrenador en medio de fuertes conflictos internos entre dirigentes, cuerpo técnico y jugadores. Racing vive días de tensión institucional, con cuestionamientos crecientes hacia Diego Milito y la conducción del club, luego de los insulto en el último partido como local. Y San Lorenzo continúa atrapado en una larga crisis económica y deportiva que parece no tener fin: último en su zona y con episodios de presión de la barra hacia el plantel.
Por eso Boca parece Aruba. Porque mientras los demás intentan apagar incendios, en Boca Predio reina la calma. El fútbol argentino enseña que las rachas pueden cambiar rápidamente y que ningún paraíso es eterno. Pero hoy, al menos hoy, el único grande que disfruta del sol es Boca.
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