
“Hay un agujero negro por el cual se están yendo los ingresos de millones de argentinos: la deuda usuraria con los bancos y las billeteras virtuales.
“Hay un agujero negro por el cual se están yendo los ingresos de millones de argentinos: la deuda usuraria con los bancos y las billeteras virtuales. Un mecanismo que exprime hasta el último peso de quienes menos tienen”, resume el autor y señala que ese flujo debería estar circulando en la economía real.
Casi seis millones de personas registran atrasos en el pago de sus deudas. “Es un problema entre privados. Nadie les puso una pistola en la cabeza para que tomen deuda”. Milei quiere convencer a millones de argentinos y argentinas de que el conflicto es individual y que la culpa es de los deudores. “Tu problema, tu culpa”, dice el responsable de gobernar el país.
No hay dudas de que esto representa una crisis inédita y es uno de los más graves problemas que atraviesan las familias argentinas. Y como el problema no se puede ocultar de ninguna manera, ni siquiera los propagandistas más acérrimos de este gobierno pueden eludir preguntarle al presidente sobre este tema.
Sin embargo, tal como lo demuestran los datos de la realidad, no se trata de un problema entre privados. La cantidad de deudores se duplicó en apenas24 meses.Según los últimos informes disponibles del Banco Central, la morosidad de las familias llegó al 12,3% en los préstamos bancarios y roza el 30% en las billeteras virtuales, superando el máximo histórico registrado en plena pandemia. Los préstamos personales en mora pasaron del 3,3% en octubre de 2024 al 14,9% en abril de 2026, y las tarjetas de crédito irregulares se multiplicaron por siete en el mismo período.
El origen de este problema radica en que las familias fueron obligadas a endeudarse. ¿Cómo? Por las políticas adoptadas por el gobierno de Milei. Desde el primer día de su mandato, con la devaluación, pulverizó el ingreso de las familias argentinas. Llevó adelante un ajuste feroz que licuó jubilaciones, salarios y planes sociales. La evidencia de que el origen de la deuda es una crisis de ingresos y no un mal cálculodoméstico es que, en su inmensa mayoría, fue contraída para afrontar gastos corrientes. Para ser más claros: la gente se endeudó para comprar comida, acceder a medicamentos y pagar servicios. La incidencia de estos últimos en el costo de vida se multiplicó por decisiones deliberadas del actual Ministro de Economía.
Los préstamos personales en mora pasaron del 3,3% en octubre de 2024 al 14,9% en abril de 2026, y las tarjetas de crédito irregulares se multiplicaron por siete en el mismo período"
Justamente, durante el primer año de su gestión, el Gobierno logró sostener el consumo a pesar del ajuste, a través del endeudamiento de los hogares de forma generalizada. Esto, sumado a la desregulación de las tasas de interés, permitió que bancos y billeteras virtuales otorgaran créditos imposibles de pagar a tasas usurarias que generaron una brecha récord entra la tasa a la que los bancos prestan y la que pagan por un depósito a plazo, constituyendo un negocio formidable para el sector financiero.
El resultado no podía ser otro: familias sobreendeudadas que ya pagaron, con creces, lo que el sistema financiero y las billeteras virtuales les habían prestado. Y están obligadas a seguir pagando una bola de intereses usurarios que no para de crecer.
Que quede claro. No es endeudamiento de lujo y no es que falta “educación financiera”, como sostiene sin vergüenza algún vocero del oficialismo.
El Gobierno se jacta de un “crecimiento económico” que se explica, además de la actividad petrolera y minera, justamente por el crecimiento del sector financiero"
Esta tragedia de millones tiene, sin embargo, beneficiarios. Hay un dato que lo muestra de una manera irrebatible: el servicio de la deuda de los hogares ya se lleva el 24,1% de toda la masa salarial del país.Es decir, una de cada cuatro horas de trabajo de los argentinos y las argentinas se destina, directamente, a pagar intereses al sistema financiero.
¿Qué significa esto? Que todo ese dinero que las familias están destinando a los bancos, a Mercado Pago, a Ualá, a Tarjeta Naranja —dinero que, insistimos, supera por mucho lo que pidieron prestado— es plata que debería estar circulando en la economía real: en los negocios de barrio, en los supermercados, en los kioscos, en la salud, en la ropa, en el ocio.
Para cerrar este círculo nefasto, el Gobierno se jacta de un “crecimiento económico” que se explica, además de la actividad petrolera y minera, justamente por el crecimiento del sector financiero. Según los datos oficiales del primer trimestre de 2026, la intermediación financiera creció 7,5% interanual, mientras que la industria cayó 1,7% y el comercio 0,3% a nivel nacional.
¿Qué implica que crezca el sector financiero mientras caen el comercio, la industria y la construcción? Precisamente que una parte creciente del ingreso de las familias está dejando de sostener la economía real para afrontar deudas.
No es sólo el ajuste. No es sólo la desocupación. No es sólo el tarifazo lo que está ahorcando a los hogares y destruyendo la actividad económica.
Hay, además, un agujero negro por el cual se están yendo los ingresos de millones de argentinos: la deuda usuraria con los bancos y las billeteras virtuales. Un mecanismo que exprime hasta el último peso de quienes menos tienen.
Por eso es urgente discutir, con la seriedad que se merece, las propuestascontempladas en los distintos proyectos de ley que debe tratar el Congreso Nacional. Para ello el oficialismo debe dejar de actuar como representante de los intereses de bancos y billetera virtuales y destrabar el debate que nos permita la sanción de una ley que garantice el salvataje de las familias.
Tal como lo reclaman el empresariado pyme, las tres centrales sindicales y las expresiones de la economía social, el Estado tiene que intervenir para cortar este círculo de endeudamiento. Pero para que esto termine siendo pan para hoy y hambre para mañana, es necesario recuperar políticas que permitan la recomposición de los salarios y jubilaciones de las familias para que vuelvan a tener ingresos suficientes para vivir, consumir y ahorrar sin depender del crédito usurario.
*Diputado Nacional UxP. Presidente de la Comisión de Defensa del Consumidor, del Usuario y la Competencia
Caso Vialidad: cuando el condenado no está de acuerdo con la sentencia
El riesgo de los policías sin uniforme en las protestas sociales
Del conde "Cara de Tacho de Basura" a Javier Milei, la bufonada como síntoma de la democracia agotada
El humor, Buenos Aires y el abrazo franco-argentino: a 100 años del nacimiento de René Goscinny