
El Lobo no se lleva un clásico como visitante desde el 20 de abril de 2003. Para dimensionar semejante espera, alcanza con mirar cómo era la Argentina y el mundo aquel día: Duhalde era presidente, el dólar estaba cerca de los tres pesos, el Nokia 1100 no estaba en el mercado, Messi tenía apenas 15 años y Joaquín -que les hizo el tercero en el 4 a 0- no había nacido.
El Lobo no se lleva un clásico como visitante desde el 20 de abril de 2003. Para dimensionar semejante espera, alcanza con mirar cómo era la Argentina y el mundo aquel día: Duhalde era presidente, el dólar estaba cerca de los tres pesos, el Nokia 1100 no estaba en el mercado, Messi tenía apenas 15 años y Joaquín -que les hizo el tercero en el 4 a 0- no había nacido.
Así fue la goleada de Estudiantes ante Gimnasia en el clásico
La última vez que Gimnasia festejó un clásico en cancha de Estudiantes fue el 20 de abril de 2003. Aquel día, en el viejo estadio de 1 y 57, el Lobo se impuso 4-2 después de arrancar perdiendo y dio vuelta el partido con dos goles de Guillermo Sanguinetti, uno de Claudio Enría y otro del Pampa Sosa. El encuentro, además, terminó antes de tiempo por los incidentes en la tribuna local. Desde entonces, pasaron más de 23 años y el dato que alguna vez fue una simple estadística empezó a convertirse en una pieza de museo.
Historial de Estudiantes vs. Gimnasia: quién ganó más y todos los enfrentamientos
Para entender cuánto tiempo pasó, hay que viajar a aquella Argentina. Eduardo Duhalde todavía ocupaba la Casa Rosada y faltaban apenas siete días para las elecciones presidenciales que terminarían llevando a Néstor Kirchner a la Presidencia. El país todavía estaba atravesando las consecuencias de la crisis de 2001 y de la salida de la Convertibilidad. El dólar, que había llegado a superar los tres pesos, rondaba los $2,93 por unidad en los días del clásico. Y la inflación, después del brutal salto de 2002, ya se había desacelerado: abril de 2003 cerró con una suba de apenas 0,1%, aunque el acumulado interanual todavía era del 19,4%.
El gol de Tobio Burgos para Estudiantes ante Gimnasia
Pero la cargada se pone todavía mejor cuando aparecen las referencias que parecen sacadas de una cápsula del tiempo. El Nokia 1100 todavía no había salido a la venta: recién sería lanzado en agosto de 2003, cuatro meses después de aquel clásico. Y Lionel Messi, que hoy es una de las figuras más grandes de la historia del fútbol, tenía apenas 15 años y todavía le faltaba más de un año para debutar oficialmente con el Barcelona, algo que ocurriría en octubre de 2004. En otras palabras, la última vez que Gimnasia ganó en cancha del Pincha, Messi todavía era un juvenil y el celular más famoso de los años siguientes ni siquiera estaba en el mercado.
Y hay una comparación todavía más cruel para los triperos: Joaquín Tobio Burgos no había nacido. El delantero de Estudiantes nació el 14 de diciembre de 2004, casi 20 meses después de aquel 4-2. Este sábado, en cambio, fue justamente Tobio Burgos uno de los protagonistas de la historia: marcó el tercer gol del 4-0 con el que el Pincha volvió a quedarse con el clásico en UNO.
Así que sí: desde aquella tarde de abril de 2003 cambió la Argentina, cambió el mundo, cambiaron los celulares, Messi pasó de tener 15 años a convertirse en leyenda y nació, creció y llegó a Primera un futbolista que este sábado les hizo un gol. Lo único que no cambió fue que Gimnasia sigue sin poder ganar un clásico en cancha de Estudiantes. La diferencia es que ahora aquella última victoria quedó todavía más lejos: después del 4-0 de este 15 de agosto de 2026, la pregunta ya no es cuánto hace que el Lobo no gana en UNO. Es cuánto tiempo más piensa seguir viviendo de aquel 20 de abril de 2003.
Ningún empate: Boca perdió
Liga Profesional de Fútbol
Argentinos Juniors y River, las dos caras opuestas del Torneo Clausura
Análisis táctico: así fue el empate de Platense contra Boca
Arruabarrena, satisfecho tras el empate ante Platense: "Felicito a mis jugadores"
Momento clave en Boca: se salvó del segundo de Platense y lo empató
Boca, rendido ante Palermo: bandera, ovación y el abrazo con el Vasco