
En el marco de los festejos, la periodista e investigadora urbana Mariela Blanco fue reconocida por su trayectoria dedicada a investigar y difundir el patrimonio arquitectónico y cultural de Buenos Aires.
En el marco de los festejos, la periodista e investigadora urbana Mariela Blanco fue reconocida por su trayectoria dedicada a investigar y difundir el patrimonio arquitectónico y cultural de Buenos Aires.
El Teatro Ópera, uno de los edificios más emblemáticos de la avenida Corrientes, cumplió 90 años y para la celebración homenajeó a la periodista e investigadora urbana Mariela Blanco, quien fue reconocida por su trayectoria dedicada a investigar, documentar y difundir la historia y el patrimonio cultural y arquitectónico de Buenos Aires.
La distinción fue impulsada por la Asociación de Amigos de la Avenida Corrientes, Peatonal Lavalle y Obelisco (A.A.A.C.), institución que desde hace más de siete décadas trabaja en la preservación de la memoria cultural de uno de los principales corredores artísticos y urbanos de Buenos Aires. Del acto participaron autoridades de la entidad y representantes del Teatro Ópera.
La elección del lugar tuvo un significado especial. La avenida Corrientes y el propio Teatro Ópera ocupan un lugar central en las investigaciones de Blanco y forman parte de Ciudad Cambalache, su próximo libro, en el que aborda las transformaciones urbanas, arquitectónicas y culturales de Buenos Aires a través de algunos de sus espacios más representativos.
Durante la ceremonia, Blanco invitó a los presentes a imaginar cómo debió verse el teatro aquella noche del 7 de agosto de 1936, cuando abrió oficialmente sus puertas. “Los invito a hacer un ejercicio. Miren este edificio y, por un instante, cierren los ojos. Estamos en agosto de 1936. El Obelisco tiene apenas unos meses de vida, la avenida Corrientes acaba de ensancharse y Buenos Aires quiere convertirse en una gran capital del mundo”, expresó.
“De pronto, en esta esquina aparece este teatro. Con su enorme marquesina iluminada, sus círculos de vidrio, su inmensa bóveda azul y una tecnología impensada para la época, debió verse casi como una nave espacial aterrizada en la avenida Corrientes”, señaló.
La inauguración del Ópera había constituido un acontecimiento de relevancia nacional. El acto contó con la presencia del entonces presidente Agustín P. Justo, autoridades nacionales y una programación artística que incluyó a la Orquesta Sinfónica de Radio El Mundo, la interpretación de Rapsodia en azul y la proyección de un cortometraje de Walt Disney.
La iniciativa estuvo a cargo del empresario Don Clemente Lococo, quien con 23 años, ya había estado a cargo de un cine. El lugar fue construido con el estilo art déco diseñado por el arquitecto belga Albert Bourdon. El edificio dejó de pertenecer a la familia Lococo 1997, cuando pasó a manos de la productora mexicana CIE.
Por él pasaron figuras del drama y la revista como Sarah Bernhardt, Hermete Zacconi y la Mistinguette. También actuaron Discépolo y Florencio Parravicini y artistas como Charly García, Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati.
Una placa para preservar la memoria de Buenos Aires
La colocación de placas conmemorativas sobre la avenida Corrientes constituye una de las iniciativas más representativas de la A.A.A.C. La institución fue fundada en 1953 con el objetivo de preservar y poner en valor el patrimonio histórico, cultural y social de la avenida Corrientes, la Peatonal Lavalle y su entorno.
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La iniciativa de crear este recorrido de memoria y reconocimiento fue impulsada originalmente por Ben Molar, creador del Día Nacional del Tango, junto con autoridades de la Asociación y del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas de la Capital Federal y Gran Buenos Aires.
Las placas fueron realizadas por el artista plástico Jorge Martínez y forman parte de un circuito dedicado a distinguir a figuras relevantes de la cultura nacional.
Entre las personalidades homenajeadas aparecen Alberto Podestá, Mirtha Legrand, Nélida Roca, Osvaldo Pugliese, Antonio Carrizo, Raúl Lavié, Luis Landriscina y Roberto Disandro, entre otros protagonistas de la cultura argentina.
El homenaje reconoce una trayectoria periodística dedicada a mirar Buenos Aires desde sus edificios, sus calles, sus personajes y las historias que permanecen detrás de ellos.
Blanco desarrolló una tarea sostenida de investigación y divulgación del patrimonio porteño, con una producción que busca recuperar espacios y episodios que forman parte de la identidad de la ciudad.
Entre sus libros se encuentran Leyendas de ladrillos y adoquines, Tan Buenos Aires y La Historia es Noticia, trabajos centrados en diferentes aspectos de la historia urbana, arquitectónica y cultural de Buenos Aires.
Su próximo libro, Ciudad Cambalache, profundiza ese recorrido y propone observar las transformaciones de Buenos Aires a partir de sus edificios, sus avenidas y algunos de los símbolos que permiten reconstruir la historia de la ciudad.
Entre esos espacios aparecen precisamente la avenida Corrientes y el Teatro Ópera, dos escenarios que condensan buena parte de las transformaciones culturales y urbanas de Buenos Aires durante el último siglo.
La placa descubierta en la fachada del Ópera suma así un nuevo capítulo a ese recorrido. El edificio que en 1936 representaba una imagen de modernidad y futuro se convirtió, 90 años después, en el lugar elegido para reconocer a una investigadora dedicada a conservar las historias que permiten comprender cómo aquella Buenos Aires llegó a convertirse en la ciudad actual.
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