
¿Cuándo y cómo arrancó el conflicto? ¿Hay algún tipo de contacto? La trama del enfrentamiento del que habla el fútbol argentino...
Desde hacía tiempo ya que en las oficinas del Monumental la idea de romper con la AFA se venía madurando. De hecho, desde la época de Rodolfo D'Onofrio como pope de la institución la relación se venía tensando más y más. Pero, claro, aquel antecedente del 17 de mayo de 2011 cuando Daniel Passarella-por entonces presidente del club- irrumpió a los gritos en el Comité Ejecutivo de la AFA para pedirle la renuncia a Julio Grondona, con el alto costo que significó ese arrebato de furia, era un antecedente que había dejado en Núñez un trauma nada fácil de superar.
Sin embargo, luego de analizarlo en profundidad y de consultarlo con hombres de confianza de la mesa chica dirigencial conocedores del terreno, el jueves 5 de marzo de 2026, a través de un comunicado oficial, la conducción actual de River finalmente expuso públicamente sus diferencias con la AFA, marcando un punto de quiebre (¿irreconciliable?). Palabras más, palabras menos, desde Núñez hablaron de falta de transparencia (el club señaló que “en el actual funcionamiento no existen las garantías procedimentales necesarias para asegurar un proceso claro y previsible en la toma de decisiones de ese cuerpo”), se mostraron a favor de “la necesidad de consolidar una competencia profesional con un torneo de 20 equipos” y, como consecuencia de todo esto, advirtieron que dejarían de participar de las reuniones de Comité Ejecutivo, "hasta tanto no se corrijan los mecanismos mencionados". ¡PUM!
Claudio Tapia y Stefano Di Carlo.
Stefano Di Carlo, presidente de River. Foto: Luciano Thieberger.
De este modo, River se convertía en la tercera institución que, con diversos matices, habían elegido distanciarse de la AFA y manifestar públicamente sus diferencias con la gestión de Claudio Tapia: antes lo habían hecho el Talleres de Andrés Fassi (que luego, con el equipo en caída libre en el torneo, terminó retrocediendo en su cruzada) y el Estudiantes de Juan Sebastián Verón, el siempre tira dardos en forma permanente.
Hoy, está claro, la relación está resquebrajada y resulta muy difícil predecir si en algún momento habrá pipa de la paz. Por caso, ningún representante del club asistió a la primera reunión del Comité Ejecutivo post Mundial de los Estados Unidos. Recientemente, en una entrevista con TyC Sports, Chiqui Tapia marcó: “Con Stefano (Di Carlo) hace un tiempito que no hablamos…”. Contó que habla con el vice Villarroel, con quien tiene buena relación, pero, eso sí, remarcó el trato completamente diferente que mantiene con Juan Román Riquelme, presidente de Boca y vicepresidente primero de la AFA: "Con Román tengo contacto, hablamos, viene bastante seguido".
Claudio Tapia, presidente de la AFA. REUTERS/Carlos Barria
En River creen que en estas primeras fechas del torneo sufrieron, en el campo de juego, las consecuencias de aquel comunicado lanzado en marzo. Si bien puertas adentro del CARP entienden que la racha negativa histórica que llevó al equipo a estar cuatro partidos sin ganar en el Clausura (seis por competencias domésticas) y a sumar casi 400 minutos sin meter un gol no se debió a los arbitrajes, entienden que los fallos adversos sumaron al pésimo momento y que sin dudas engordaron a ese monstruo llamado crisis que poco a poco los devoraba.
Por eso, Nicolás Otamendi, campeón del mundo y capitán de River que mantiene una relación de respeto y cercanía con Chiqui Tapia, alzó la voz contra los arbitrajes después de la derrota ante Tigre y del polémico arbitraje de Andrés Gariano; y por eso también, días después, fue nada menos que el presidente Stefano Di Carlo quien arremetió durísimo contra la AFA: "A River lo han perjudicado en los últimos cinco partidos. Es evidente, no se puede tapar el sol con la mano. Todos vemos lo mismo. Hay manoseo de todo tipo y color, es hacia todos. Esperamos que encuentren un límite en cuanto a la vergüenza. La tolerancia está agotada, pero la dignidad de River no se negocia y la vamos a cuidar siempre".
Dichos de Di Carlo que no quedaron solamente en aquella conferencia. Después de sus declaraciones, el propio presidente de River se encargó de reforzar ese mensaje en redes sociales al darle "me gusta" a una publicación con las declaraciones de Martín Palermo cuestionando la decisión arbitral del gol anulado a Platense el último sábado, en Vicente López. "Se vio la mano de Luciano (Giménez), pero no se vio la mano del de Boca -se quejó el Loco-. ¿Qué querés que te diga? Se ve que cuando volvieron para atrás, no volvieron para la mano de Gorosito, volvieron hasta la mano de Luciano. Decisiones medio... mejor no hablar".
El posteo de Patanian y el like de Di Carlo.
Tras las declaraciones de Di Carlo, hubo respuesta desde la AFA con un tirito por elevación. En sus cuentas de Instagram y X, Chiqui hizo un posteo destacando el reconocimiento de los clubes para la Selección Argentina durante las últimas semanas. Si bien incluyó fotos de casi todos los clubes, ignoró a River. Algo que no pasó inadvertido en Núñez.
Pero si todavía quedaban dudas sobre el nivel de confrontación, el domingo esta novela cargada de tensiones sumó un nuevo capítulo: en el triunfo de River ante Argentinos, en el que Tello no cobró en primera instancia un penal (que luego fue bien corregido por el VAR), las más de 80 mil personas que coparon el Monumental cantaron, en varios momentos de la tarde, "Chiqui Tapia botón, vos sos hincha de Boca...". Apenas minutos después, durante el partido entre Barracas y Rosario Central, en las inmediaciones del estadio Claudio Tapia apareció la bandera: “Di Carlo Chilindrina” (o sea, tildando al presidente de River de llorón). La aparición del trapo se produjo en el mismo momento en el que había fuegos artificiales por el flamante estreno del sistema lumínico de la cancha.
"Di Carlo Chilindrina", la bandera que apareció en cancha de Barracas (Foto: X @InfoCanaya).
Claudio Tapia y su hijo Matías Tapia. Foto: FOTOBAIRES
Más allá de los dardos frente a los micrófonos, los likes, los posteos, los cruces, lo concreto es que la relación entre la AFA y River siempre estuvo marcada por la desconfianza. Esto no es nuevo. Data, como se marcó, desde los tiempos de tensión entre Tapia y D'Onofrio. Una tensión histórica pronunciada por las diferencias en el modelo de conducción del fútbol argentino, pero que también tuvo su caja de resonancia en el escenario de la política nacional: desde hace años siempre surgieron versiones que ubicaban a D'Onofrio como un nombre de consenso impulsado por sectores opositores a Chiqui para liderar un eventual recambio institucional en la AFA, algo que nunca terminó de ocurrir.
Incluso luego de D'Onofrio, ya con Jorge Brito al frente del club, en diciembre de 2023, River volvió a cuestionar públicamente a la AFA, enfocándose en el formato de torneo. “No me gusta. Debemos ir a un torneo de 20 equipos, pero es una batalla perdida”, dijo en ese entonces Brito, quien consideró que la mayoría de los dirigentes no apoyaría una reducción por el riesgo de descenso. La respuesta de la AFA no tardó en llegar. Fue a través de un posteo en X de Pablo Toviggino, con un contragolpe a pura ironía: "¡Qué raro! ¡River festejó los campeonatos que ganó con este formato! No sólo eso, también avaló en reuniones y asambleas este tipo de Torneo y Copa, sin proponer nada diferente. Ahora que no llega a la final, ¡desmerece a otros clubes que sí llegaron! ¿Curioso no? En fin…".
El nexo hoy entre la AFA y River
Hoy, Ignacio Villarroel, vicepresidente segundo del club, es quien mantiene el -poco- contacto con la AFA: es uno de los seis vicepresidentes de la Casa Madre. “Con Nacho hemos hablado durante el último tiempo en el Mundial, casi durante todo lo que duró la Copa del Mundo -contó el propio Chiqui Tapia-. No pudo venir a la reunión porque estaba de viaje (por la reunión del Comité Ejecutivo), pero estamos en contacto”.
Cabe recordar que, en noviembre de 2025, Villarroel desmintió a Tapia sobre cómo había sido la resolución para otorgarle la estrella de la Liga a Rosario Central. “River no votó porque no hubo votación. En la reunión se mencionó un reconocimiento a Rosario Central, pero no se puso formalmente a consideración”, contó Villarroel en ese entonces, en línea con el comunicado que había lanzado Estudiantes de La Plata una vez difundidas las fotos de la delegación de Rosario Central con la copa que lo acreditaba como campeón.
Lo que vendrá es difícil saberlo. La guerra está declarada y la relación hoy rota parece, de acá a un corto plazo, bastante difícil de recomponer. Pero en el fútbol argentino nunca se sabe, y más cuando se trata de vínculos dirigenciales con tantas idas y vueltas. Por lo pronto, en River cierran filas y, como pasó en su momento con Estudiantes, o incluso con aquel famoso "guardia alta" de Marcelo Gallardo, apuntan a un enemigo externo para fomentar la unión puertas adentro y encolumnar hinchas, jugadores, dirigentes. No por nada Di Carlo expresó: "Tenemos 15 millones de personas de River que estamos viendo lo mismo, y como dijo nuestro capitán (por Otamendi), somos nosotros contra todos".
Ignacio Villaroel, vicepresidente de River. Foto:Marcelo Carroll