
¿Valencia? ¿Merentiel? El Ruso. El volante volvió a demostrar que es el mejor centrodelantero de la actualidad. Como en la ida, metió el primero del Xeneize ante los paraguayos, ahora para el 1 a 0.
COPA SUDAMERICANA / RECOLETA - BOCA
¿Valencia? ¿Merentiel? El Ruso. El volante volvió a demostrar que es el mejor centrodelantero de la actualidad. Como en la ida, metió el primero del Xeneize ante los paraguayos, ahora para el 1 a 0.
El volante, implacable. (REUTERS)
Ya no le queda bien la 25. Es un número que no lo identifica. Santiago Ascacibar, a esta altura, debería llevar la 9 de Milton Giménez. Porque hoy es el mejor centrodelantero de Boca del momento y, acaso, del fútbol argentino. Un goleador implacable. Demoledor. Con un olfato casi Palermiano para saber dónde tener que ubicarse para definir. Algo del Titán tiene: juega con la azul y oro y nació en Estudiantes.
El Ruso lo hizo de nuevo. Contra Recoleta, como en la ida, marcó el primero de Boca. Ya son cinco gritos en seis partidos. Claro, contra Platense no convirtió, pero asistió a Merentiel para el empate. Sí, está en todos los goles. Los haga o no. Tremendo. Aquel pase gol a la Bestia fue de cabeza. De la misma manera que ahora mandó la pelota a la red para poner el 1 a 0 parcial en el Defensores del Chaco.
En la ida, había marcado el 1-1 parcial para el Xeneize ante Recoleta, en el arranque del segundo tiempo. En aquella ocasión, sirvió para que el equipo del Vasco empezara a levantar y terminara ganando el partido por 3 a 1, la ventaja con la que llegó a este juego. Y que el propio volante se encargó de ampliar.
Al Ruso lo abrazan todos. Y sí... (AP)
El gol del Ruso en Paraguay
Santiago Ascacibar abrió el marcador ante Recoleta y alcanzó su octavo gol con la camiseta de Boca. Video: @catasarra
El Ruso ya no sorprende cuando pisa el área. Lo hizo ante Newell's, repitió frente a Estudiantes (con ley del ex incluida), la siguió con Vélez y ahora por duplicado ante Recoleta. Uno tras otro. Como una ametralladora. Siempre encuentra la manera de generarse una chance. Como si toda su vida se hubiese movido entre centrales y nueves, esperando el momento para atacar el rebote, la segunda pelota o ese espacio que queda libre dentro del área.
Y siempre deja la sensación de que puede hacer otro gol más. Contra Vélez también tuvo otra chance que dio en el palo y contra Recoleta mismo, en la ida, tuvo otras tres chances de gol. Siempre se dijo que el Ruso, por características, era un jugador para Boca. Lo que nunca se pensó, claro, es que fuera un goleador para Boca...
Hoy por hoy es el máximo el máximo artillero de la era Arruabarrena, con cinco goles en nueve partidos. Y lo más llamativo es cómo los consiguió: apareciendo una y otra vez en territorio enemigo, por más que los rivales sepan que eso va a suceder.
El Vasco apostó por su continuidad desde de un arranque en el que lo dejó en el banco en la idea del repechaje con O'Higgins y el Ruso le devolvió la confianza con goles. Ya no es solamente el volante que corre, mete y recupera. Ahora también llega, define y aparece cuando Boca necesita... ¡goles!
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