
La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel atraviesa una etapa de incertidumbre, con un conflicto que no parece tener una salida militar definitiva en el corto plazo.
La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel atraviesa una etapa de incertidumbre, con un conflicto que no parece tener una salida militar definitiva en el corto plazo. Mientras Washington profundiza la presión económica y Teherán mantiene su capacidad operativa y de respuesta, la posibilidad de una solución política continúa siendo la gran incógnita.
En Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el académico y analista internacional Paulo Botta explicó el escenario actual en Medio Oriente y advirtió que las expectativas sobre una rápida caída del régimen iraní fueron “totalmente poco realistas”. Además, analizó la capacidad de resiliencia del gobierno de Irán, el deterioro de la situación de la población y las dificultades para articular una salida política.
Paulo Botta es un académico, investigador y analista internacional argentino especializado en geopolítica, seguridad y relaciones internacionales. Es director de la Oficina Virtual para América Latina de Trend Research and Advisor. Fue profesor titular del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina, donde dirige el Programa Ejecutivo en Medio Oriente. También se desempeña como docente en la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas y es miembro consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales.
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¿Qué tal? Soy Néstor Clausen. Buen mediodía.
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Bien, Paulo, queremos conocer un poco. Hay marchas y contramarchas sobre lo que ocurre en Medio Oriente. Irán dice que va ganando; Estados Unidos, con Trump, diciendo que lo está pasando por arriba militarmente, que ahora vendrán sanciones económicas sin precedentes. Irán dice: “Si quieren pasar por el estrecho de Ormuz, vengan a negociar conmigo. Yo soy el que mando”. ¿Qué está pasando allí? ¿Irán está ganando, gana Estados Unidos, están empatados? Está embarrado todo. ¿Qué se sabe, qué se puede apreciar a la distancia?
Bien. Lo primero que podemos decir es que claramente no hay una victoria definitiva en términos militares de Estados Unidos de América por sobre Irán. Tal es así que Irán ha seguido atacando fundamentalmente a los países árabes del Golfo y, a pesar de que el bloqueo de las fuerzas norteamericanas está dando resultado en el estrecho de Ormuz, lo cual está paralizando casi absolutamente el comercio exterior de Irán, lo cierto es que todavía Irán tiene la capacidad de atacar a barcos que pasen cerca de sus aguas y, sobre todo, también de seguir atacando a los países árabes del Golfo. Por lo tanto, en términos militares, yo diría que hay una especie de impasse. No hay una solución definitiva, no hay una victoria definitiva y hay un peligro que está ahí latente, que no ha desaparecido. En segundo lugar, con respecto a las sanciones económicas que el fin de semana se han anunciado, en estos próximos minutos Wes Ende estará dando la conferencia de prensa donde se va a decir de manera clara cuáles son esas sanciones. Todo indica que lo que quiere Estados Unidos es limitar absolutamente los vínculos económicos de Irán. Ello ya está sucediendo. Lo que pasa es que el imponer sanciones secundarias, esto es, sanciones a organismos privados y públicos que comercien con Irán, no escapa a nadie que el principal objetivo de esto es China, que es el gran comprador y el gran socio comercial de Irán hoy, pero también a otros aliados, como pueden ser países árabes, como el caso, tal vez, de Irak o Emiratos Árabes Unidos, que el fin de semana ya ha anunciado un embargo sobre productos iraníes. Por lo tanto, que esas sanciones económicas secundarias generen el efecto de terminar con el gobierno iraní a corto plazo me parece poco probable. Lo que sí es que va a seguir afectando a la economía iraní, que ya está muy afectada por estos casi seis meses de conflicto. Pero eso no significa que desaparezca el Gobierno de Irán. Lo que, en el fondo, estamos siempre echando en falta —todo el mundo está totalmente de acuerdo en esto— es una solución política. Esto es: no hay una solución estrictamente militar ni estrictamente económica. Hay una solución política, que es lo que está faltando.
Y además, el cometido de Estados Unidos de cambiar el régimen, obviamente, eso no ha dado resultado. Cambiaron las figuras, pero el régimen se mantiene.
No solamente que el régimen se mantiene, sino que se estaba acordando con las propias figuras del régimen que unos meses antes se decía que iban a desaparecer. Por lo tanto, para el iraní de a pie, lo que tiene hoy es una economía mucho más aislada, una infraestructura golpeada y quienes los gobiernan son los mismos que, teóricamente, iban a desaparecer. Para el iraní de a pie, como le decía, creo que la situación es incluso peor de lo que estaba a inicios del mes de marzo.
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Ahora, Paulo, ¿se subestimó por parte de Israel y Estados Unidos la capacidad bélica? Porque Irán todavía mantiene una represalia, como decía en el comienzo, importante y no se está quedando sin armas. No se está quedando sin capacidad operativa, parece, para al menos mantener el conflicto.
Sí, es así. Yo creo que hubo una especie de expectativa totalmente poco realista, tomando en cuenta que rápidamente iba a caer el gobierno. Lo que hay que entender, y eso es una cuestión que no es que lo diga yo, sino todo el mundo que está siguiendo de manera muy clara lo que sucede en Irán, es que el gobierno iraní, el actual régimen iraní, llegó al poder a través de una revolución. Y si en algo, además de estos 40 años, se ha especializado es en entender cuándo y en tratar, digamos, de evitar que cualquier intento de levantarse contra el gobierno pueda prosperar, porque tiene mucha práctica revolucionaria, porque han mantenido el poder en contra de otros levantamientos poblacionales o por su falta de legitimidad en mantenerse. Era muy difícil pensar, y todos los especialistas así lo señalaron los primeros, ya diríamos, días de marzo, que era muy difícil pensar que el Gobierno iba a cambiar solamente por una presión exterior. Muchas otras cosas que no están presentes en Irán, básicamente porque el régimen iraní se ha encargado de limitar al máximo cualquier posibilidad de una respuesta social. Entonces, hoy por hoy, nos encontramos en una situación donde los que gobiernan son tanto o más extremistas de los que gobernaban al principio del mes de marzo y que, por otra parte, la población se encuentra en una situación peor y que, además, tiene una capacidad de resiliencia el régimen iraní absoluta, porque lo que ellos quieren es sobrevivir a cualquier costo. Y entonces, en esa supervivencia a cualquier costo, obviamente que no tiene ningún tipo de limitación.
Lo último, Paulo, y socialmente, ¿puede mantener el régimen esto? O sea, lo que decía recién: protestas sociales como había antes del conflicto, en contra del régimen. Si se potencian, ¿pueden hacerlo caer, debilitar, o eso no está en el escenario político iraní?
Es muy difícil. Hace décadas que el gobierno iraní, el régimen iraní, no tiene ningún tipo de legitimidad. Cuando uno ve la proporción, la cantidad de gente que va a participar de las distintas elecciones, ve que va disminuyendo de manera sensible año a año. En el mes de enero de este año estábamos viendo cómo el régimen iraní disparaba, asesinaba, encarcelaba a su propia población y la situación económica y social de la población, por supuesto, empeora día a día. Tomando en cuenta esa falta de legitimidad política, la presión en términos de seguridad y control que tiene el gobierno sobre la población y la carencia en términos sociales, en términos económicos que tiene la misma, es muy difícil pensar que ahora sí se va a generar un cambio. El problema, una vez más, le digo, es cómo articular una sociedad civil que ha sido desarmada por su propio gobierno a lo largo de cuatro décadas, cómo generar expectativas de cambio y, sobre todo, cómo encontrar una salida que sea política. Posiblemente no sea la ideal, pero sea la posible.
Paulo, gracias por atendernos en este mediodía. Muy amable.
Por favor. Muchas gracias a ustedes.