
La leyenda del hockey argentino habló sobre la definición ante Países Bajos, recordó sus títulos de 2002 y 2010 y analizó a la nueva generación: “Argentina tiene muchas posibilidades de ganar”.
La leyenda del hockey argentino habló sobre la definición ante Países Bajos, recordó sus títulos de 2002 y 2010 y analizó a la nueva generación: “Argentina tiene muchas posibilidades de ganar”.
Lucha Aymar, la mejor jugadora de la historia.
“Ser una Leona es una manera de vivir”. Y si hablamos de historia en el deporte argentino, hablamos de Luciana Aymar. Lucha no fue una más: fue la gran bandera del hockey nacional, la jugadora que llevó a Las Leonas a lo más alto y que convirtió cada cancha en el escenario de una época dorada. Una leyenda que dejó una huella imposible de borrar y que hoy, desde afuera, observa cómo las nuevas generaciones intentan escribir sus propias páginas. Con una nueva final del mundo en el horizonte, y con Países Bajos otra vez enfrente, si alguien sabe de finales y de ganarlas, es Lucha. “En 2002 conseguimos nuestro primer Mundial y fue nuestra consagración”, recuerda. Ocho años después, en Rosario, volvió a levantar la copa: “Esa energía diferente, hasta el día de hoy, es algo inexplicable”.
Ahora le toca vivirlo desde afuera, con los mismos nervios y la misma ansiedad. “A veces hasta no quiero mirar el partido porque me pongo muy nerviosa”, admite, en diálogo con Olé desde el Mundial. Pero también ve un equipo que la ilusiona: “Tiene muchísimo potencial”, destaca, y se anima a decir que Argentina “tiene muchas posibilidades de ganar”. Aymar también habla del legado, de lo que significa que Las Leonas sigan entre las mejores y de esa identificación que trasciende al hockey. “Creo que hay una similitud entre Las Leonas y la Selección de Scaloni: generan una identificación muy similar a partir de sus valores”. Y después de que el técnico campeón del mundo les enviara su saludo, se ríe: “Si no sigue en la Selección de fútbol, en Las Leonas le vamos a hacer un lugarcito”.
-¿Sentís que Las Leonas generan el mismo orgullo y la misma identificación que la Selección de Scaloni?
-El fútbol tiene una dimensión popular incomparable en la Argentina. Pero creo que hay una similitud entre Las Leonas y la Selección de Scaloni: generan una identificación muy similar a partir de sus valores. La gente ve en los dos equipos grupos unidos, humildes, que compiten con mucha pasión por su camiseta. Esa conexión trasciende cualquier deporte. Y, obviamente, a mí se me puso la piel de gallina cuando vi el saludo de Scaloni para las chicas. Fue muy lindo y muy importante.
-Y hablando de Scaloni, ¿le hacemos un lugarcito en Las Leonas si algún día deja la Selección?
-Scaloni es un entrenador que se nota que crea buenos grupos de trabajo y que generó lindos valores en esa Selección. Así que, si no sigue en la Selección de fútbol, en Las Leonas le vamos a hacer un lugarcito, ja. La verdad que ojalá siga por muchos años más en la selección de fútbol.
-¿Cómo ves a Las Leonas de esta generación?
-Esta generación, la verdad, tiene muchísimo potencial. Se las ve muy sólidas, sobre todo en las áreas. Es un equipo que combina jugadoras experimentadas con jóvenes que tienen mucha personalidad. Me gusta porque no se entrega nunca. Siempre encuentra la manera de meterse en las áreas y buscar la diferencia, ya sea con córners o con jugadas de gol.
-Países Bajos siempre fue una potencia, un equipo con muchísimo talento, con una gran estructura y sumamente respetado por todos los países. Sinceramente, hasta el día de hoy, es un equipo al que tenés que jugarle a la perfección para ganarle.
-¿Cuál es la clave para poder ganarles?
-Hay que jugar con mucha cabeza, siendo muy inteligentes y teniendo mucha paciencia. Ellas tienen un manejo de pelota muy bueno y esa frialdad de que si atraviesan un resultado negativo o van perdiendo, siguen jugando igual porque confían mucho en su estrategia y en su sistema de juego. Pero nosotras hoy tenemos un equipo realmente muy lindo. Juegan con mucha confianza y son muy sólidas. Yo creo que Argentina va a hacer una gran final y tiene muchas posibilidades de ganar.
-¿Hay alguna jugadora que te esté sorprendiendo especialmente?
-Hay varias que están teniendo un muy buen Mundial. La China Cosentino, Castellaro, Cairo la está rompiendo toda, Juli Jankunas, las hermanas Granatto, Alonso. La verdad es que hay muchas jugadoras con un potencial enorme.
-Las Leonas siempre tuvieron grandes arqueras, desde Belén Succi hasta la China. ¿Cuánto pesa contar con una arquera de ese nivel en partidos decisivos?
-Tener una arquera de ese nivel, como lo fue Belén, como lo fue Mariela y como lo es hoy la China, es fundamental. Muchas veces te salva partidos, pero no solamente por las pelotas que puede sacar, sino por la seguridad que transmite a todo el equipo. Saber que atrás tuyo tenés una arquera que aparece en esos momentos difíciles te permite jugar con otra confianza. Argentina siempre tuvo arqueras muy, muy buenas, de las mejores del mundo. Belén fue enorme para Las Leonas y es admirable lo que hizo. La China está construyendo su propio camino y tener una arquera como ella en estos partidos importantes y decisivos, sobre todo en los shoot-outs, es espectacular. Hay mucha valentía y mucha fortaleza mental detrás de todo lo que implica ser arquera.
-¿Se vive diferente desde afuera?
-La verdad que hoy lo vivo de una manera totalmente distinta. Tengo los mismos nervios, la misma ansiedad y, a veces, hasta no quiero mirar el partido porque me pongo muy nerviosa. Cuando jugaba podía entrar a la cancha y transformar todo eso dentro del campo de juego. Hoy estoy afuera, miro, sufro y aliento a la vez. Obviamente que extraño muchísimo estar en un campo de juego.
Ante mucha gente y grandes personalidades, la exjugadora de las Leonas fue reconocida en el bar El Cairo. También están las de Fontanarrosa, Messi y Di María
-¿Qué es lo que más se extraña?
-Todo lo que vivís cuando vestís la camiseta argentina -los campeonatos, los himnos, los entrenamientos, la gente, las amistades- es algo que siempre vas a añorar. Y siendo exjugadora, además, uno entiende todo lo que hay detrás de esa camiseta: los sacrificios, las frustraciones, las horas de entrenamiento y todo lo que tuvieron que atravesar para llegar a una final del mundo. Por eso, aunque hoy lo vivo desde otro lugar, me siento muy cercana a ellas. Quizás no conozca personalmente a muchas de las jugadoras, pero conozco todo lo que hay detrás y de lo que significa llegar hasta acá. Y también disfruto ver a estas nuevas generaciones que están escribiendo su propia historia.
Dos finales, dos consagraciones y una misma rival
Hay rivales que quedan asociados para siempre a los momentos más importantes. Para Luciana Aymar, Países Bajos es uno de ellos. En 2002, Las Leonas lo vencieron en Perth y conquistaron el primer Mundial de su historia. Ocho años después, volvieron a cruzarse en una final, esta vez en Rosario, y otra vez Argentina terminó festejando. Dos partidos, dos títulos y dos recuerdos que, aunque diferentes, todavía permanecen intactos en la memoria de Lucha.
-¿Qué recuerdos te trae aquella primera final que jugaron?
-La verdad es que son dos recuerdos muy fuertes, pero completamente diferentes. En 2002 conseguimos nuestro primer Mundial y fue como la confirmación de que Las Leonas podíamos llegar hasta lo más alto. Veníamos de Sídney 2000, de ganar una Champions Trophy y, bueno, fue como nuestra consagración.
-Ya en 2010 éramos un equipo sumamente consagrado, respetado por todos los países y temido por la mayoría. Y, obviamente, jugar en Rosario, en nuestra ciudad, con nuestra gente, fue algo muy especial. Además de tener un equipo extraordinario, con las mejores jugadoras del mundo, tuvimos esa química con el público que nos ayudó y nos dio esa cuota extra para ganar. Esa energía diferente que, hasta el día de hoy, es algo inexplicable.
-Fuiste una de las grandes referentes en la construcción de la identidad de Las Leonas. ¿Qué significa para vos ser una Leona?
-Ser Leona es mucho más que ponerse una camiseta, ganar una medalla o jugar un torneo. Es un estilo de vida, una manera de vivir. Todo el tiempo te estás poniendo a prueba, tratando de sobrellevar las dificultades y planteándote nuevos desafíos para ser mejor, tanto en lo individual como en lo grupal. Aprendés a levantarte de las dificultades, a manejar las frustraciones y los miedos.
-¿Qué significó para vos ser una?
-Para mí siempre fue y va a seguir siendo un orgullo, por todo el compromiso y el sacrificio que tuve hacia la camiseta argentina. A mí me dio un sentido de pertenencia y una herramienta muy importante en mi vida para poder transmitir todas mis emociones, siendo una persona muy tímida e introvertida. Me acompañó durante toda mi carrera y hoy en día me sigue acompañando, porque una nunca deja de tener esa esencia, todo lo que aprendiste estando en una selección.
-¿Qué importancia tiene que Las Leonas se mantengan siempre entre las mejores del mundo y qué legado dejan en las nuevas generaciones?
-Siempre es importante que Las Leonas estén en los primeros lugares del mundo, por todo el sacrificio y el esfuerzo que hacen para mantenerse ahí. Y, obviamente, para seguir teniendo visibilidad, está bueno que sigamos estando en esos lugares. Porque volvemos a estar en las casas de muchísimas familias. Lo mismo pasa con Los Leones. Recién perdieron la semifinal, pero hicieron un torneo espectacular y se merecen volver con una medalla. Todo esto genera mucho entusiasmo en las nuevas generaciones, y ese es el legado más importante de Las Leonas: inspirar a todas las generaciones y que los chicos encuentren un lugar en el hockey para seguir creciendo, hacer amistades y aprender valores que el deporte te deja para toda la vida.
El día que Lucha hizo su propio “Gol del Siglo”
Hay goles que trascienden el resultado y quedan grabados en la memoria. El de Luciana Aymar ante China, en el Mundial de 2010, es uno de ellos. Como Maradona frente a Inglaterra en México 86, Lucha tomó la pelota, encaró, dejó rivales en el camino y terminó definiendo una jugada individual inolvidable. Con el tiempo, aquella corrida se convirtió en una de las imágenes más recordadas de la historia de Las Leonas.
-¿Qué recordás de aquella jugada?
-La verdad que fue una jugada muy intuitiva. Cuando recibí la pelota, dije: “Tengo que encarar”. No pensé mucho. Además, tenía una jugadora china que no me dejaba ni respirar. Me acuerdo que me habían sacado tarjeta verde previo al gol, así que estaba un poco tensa la situación con las chinas, ja. Recibí la pelota, empecé a avanzar y sentía que tenía que seguir. Cuando vi que fui dejando jugadoras en el camino y tuve la posibilidad de tirar al arco, busqué el espacio y definí. También mis compañeras fueron dejándome el espacio para poder entrar. La verdad que en ese momento no recuerdo mucho o, quizás, no tuve dimensión de lo que había hecho. Después, cuando las chicas me empezaron a preguntar qué había hecho y cómo lo había hecho, me di cuenta de la jugada. Me acuerdo que estaba sola afuera y no podía explicarles porque ni siquiera me acordaba bien.
-¿Qué significa para vos que ese gol haya quedado asociado a Maradona y a un momento tan grande del deporte argentino?
-Que comparen ese gol con el de Diego es una emoción enorme. Diego fue muy cercano a los atletas en general, sobre todo a Las Leonas. Y que una jugada mía haya quedado asociada a ese momento histórico del deporte argentino, me enorgullece. Lo recibo con muchísimo cariño y con mucho orgullo.
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