
Si bien está notoriamente mejor, la recuperación aún sigue en proceso.
Si bien está notoriamente mejor, la recuperación aún sigue en proceso.
La Bombonera volvió a recibir a Boca después de más de un mes y, desde el comienzo del partido frente a Lanús, el césped mostró una mejoría en varios sectores, aunque también dejó en evidencia que los trabajos todavía no están terminados: se levantaron algunos panes de pasto. Una imagen que rápidamente llamó la atención y que reflejó lo que le habían confirmado a Olé desde el estadio: la recuperación del terreno aún está en proceso.
El regreso al Templo se produjo después de un intenso trabajo sobre el campo de juego, que había presentado importantes dificultades en las últimas semanas. Durante la mudanza de Boca al estadio de Huracán, el equipo disputó allí tres encuentros: empató 1-1 con Estudiantes y 2-2 ante Vélez por el Clausura, y venció 3-1 a Recoleta por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Ahora, con la vuelta a su casa y el césped nuevamente bajo la lupa, la pregunta era inevitable: ¿cómo respondió la Bombonera después de los trabajos?
La respuesta es que el terreno mejoró considerablemente, aunque todavía hay sectores que necesitan tiempo para terminar de afirmarse. Desde el estadio ya habían advertido a Olé antes del partido que la cancha había avanzado respecto de su estado anterior, pero que la recuperación de la zona que había presentado mayores inconvenientes todavía no estaba completa.
Incluso, el estado del campo de juego tuvo alguna incidencia en el desarrollo del partido: hubo jugadores que fallaron pases producto de la dificultad para afirmarse correctamente sobre el césped, una muestra de que, pese a la mejora general, el terreno todavía presenta sectores que no terminaron de asentarse.
"Todavía le falta", habían explicado desde la Bombonera respecto de ese sector. Y agregaron: " Recién para el próximo partido va a estar como el resto de la cancha". Es decir, la expectativa estaba puesta en que el césped terminara de consolidarse con el correr de los días y pudiera alcanzar un estado uniforme para el siguiente encuentro como local.
De todos modos, el panorama fue muy diferente al que había generado preocupación algunas semanas atrás. Ya no estaban aquellos pozos ni los sectores con arena que habían quedado expuestos durante el partido ante O'Higgins, el 23 de julio, por la ida de los 16avos. de final de la Sudamericana, en el triunfo 1-0 de Boca.
El campo presentó una imagen mucho más pareja y en mejores condiciones generales para el regreso del equipo a su estadio. Sin embargo, los primeros minutos ante Lanús dejaron una señal concreta de que el proceso de recuperación todavía no está terminado: algunos panes de pasto se desprendieron y debieron ser acomodados.
La Bombonera, entonces, volvió a ser la Bombonera, pero con una cancha que todavía está en etapa de recuperación. La mejora respecto de aquel 23 de julio es evidente, aunque el césped necesitará algo más de tiempo para quedar completamente consolidado. La próxima prueba será justamente esa: comprobar si, con el paso de los días y sin la exigencia de otro partido inmediato, el terreno logra terminar de afirmarse y alcanzar el estado que se espera para el próximo compromiso en casa.
Qué trabajos se hicieron en la Bombonera
Durante este mes se realizó una intervención profunda sobre la zona afectada, ubicada sobre el sector de los palcos. Se levantaron aproximadamente 70 centímetros del terreno y se reconstruyó la estructura desde abajo: se renovó el sistema de drenaje con filtro, caños y piedra, se incorporó arena gruesa mezclada con turba y finalmente se colocaron los panes de césped.
El objetivo no era simplemente mejorar lo que se veía en superficie, sino atacar el problema desde la base para conseguir un drenaje más eficiente y una recuperación definitiva de ese sector.
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