
Para hinchas comunes o para coleccionistas, con productos oficiales de la FIFA o no, el Mundial amplía los mercados hasta límites inimaginados.
Para hinchas comunes o para coleccionistas, con productos oficiales de la FIFA o no, el Mundial amplía los mercados hasta límites inimaginados.
La pelota, la camiseta y la mascota de peluche son apenas algunos de los objetos que se venden en este Mundial, un evento que cada cuatro años expande un poco más el mercado de los coleccionistas y la memorabilia. Los tentáculos llegan ahora hasta la subasta de camisetas que se están utilizando en tiempo real o pedacitos del pasto de un partido que todavía no se jugó.
Noruega y el Mundial de los hijos del ’94
Como ejemplo sirve la camiseta del estadounidense Folarin Balogun, protagonista de la gran polémica del torneo: expulsado contra Bosnia y Herzegovina, titular contra Bélgica en el partido siguiente gracias a un indulto de la FIFA, llamado de Donald Trump mediante.
La subasta está a cargo de MatchWornShirt.com, que se dedica a distintos productos deportivos utilizados en competencias. El rango es amplio: puede ir desde la red de un aro utilizado en un Chicago Bulls-Los Angeles Clippers hasta una camiseta del Manchester City de octubre de 2009 con la transpiración de Carlos Tevez. Todo con una autenticación digital.
La jugada del pisotón de Balogun que desató la polémica del Mundial
Para este Mundial cerró acuerdos con distintas federaciones como las de Estados Unidos, Canadá, Portugal e Inglaterra. Respecto a la camiseta de Balogun, el sitio no aclara si es la del primer tiempo o la del segundo (si fue la del pisotón al bosnio Tarik Muharemović). Para algunos parece un dato menor, pero para los coleccionistas puede ser esencial, porque esa es la información que dinamiza este tipo de subastas. Por ejemplo: entre el domingo 5 de julio —cuando se confirmó que el delantero iba a estar disponible para Mauricio Pochettino— y el lunes 6 —día del partido contra Bélgica— la puja pasó de 5 mil dólares a 17.800, empujada en su totalidad por ciudadanos estadounidenses, y triplicó el valor de otras como la de Malik Tillman, que también había hecho un gol contra Bosnia. En ese período de tiempo pasó de ser la camiseta de un expulsado a la camiseta del héroe indultado por la FIFA frente a la supuesta injusticia del brasileño Raphael Claus. Tras la derrota y eliminación contra Bélgica ya no hubo más ofertas.
La tienda online de la FIFA y los locales que están ubicados en los estadios y Fan Fests apuntan al hincha común que quiere un artículo de colección, un recuerdo o un regalo. Por 19 dólares se puede comprar una entrada física personalizable: en el torneo actual los tickets son con QR, pero existe la posibilidad de encargar un cartón con nombre, estadio, “equipo A” y “equipo B” para recibirlo días más tarde en tu propia casa. La Trionda Mini, que en esos lugares cuesta 30 dólares, puede conseguirse a mitad de precio en un supermercado.
También hay productos de mayor valor, muy difíciles —o imposibles— de conseguir por fuera. Por ejemplo, la caja con doce pelotas de distintos mundiales de tamaño oficial (la Tango, la Jabulani, la Fevernova) cuesta 2.500 dólares, con la opción de comprar la Trionda por separado. También se puede encargar un pedacito de pasto de la final desde ahora, antes de saber qué equipos la van a jugar. Viene dentro de un cubo de acrílico de 17.5 centímetros, empaquetado como artículo de lujo, y cuesta “nada más” 450 dólares.
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