
La violencia extrema volvió a apoderarse de las calles en la zona conocida como Villa La 20, dentro del asentamiento del barrio Pirayuí. Durante la noche del martes 6, un enfrentamiento barrial terminó de la peor manera y dejó como saldo a un hombre de 37 años asesinado a…
La violencia extrema volvió a apoderarse de las calles en la zona conocida como Villa La 20, dentro del asentamiento del barrio Pirayuí. Durante la noche del martes 6, un enfrentamiento barrial terminó de la peor manera y dejó como saldo a un hombre de 37 años asesinado a machetazos.
Las primeras versiones del caso indicaban que la víctima habría ido a recuperar una moto robada, lo que desencadenó el ataque fatal. Por el hecho, efectivos de la Policía de Corrientes detuvieron a dos hermanos, pero la historia sumó un nuevo capítulo repleto de desesperación y reclamos vecinales.
Margarita Monzón es la madre de los únicos apresados por el crimen y decidió alzar su voz en medio de la conmoción para defenderlos. Con angustia e impotencia relató a una emisora capitalina que sus hijos, Carlos Marcelo y Eustaquio Luis, son absolutamente inocentes y que resultan ser las víctimas constantes de los grupos violentos que buscan pleitos en esa zona de la ciudad.
La mujer remarcó que ambos padecen problemas de salud y no son responsables de la muerte, asegurando que los verdaderos culpables continúan libres mientras su familia sufre el hostigamiento diario.
El dolor de esta madre no se detiene en la defensa de los jóvenes detenidos. Su descargo apuntó directamente contra la inacción de la Comisaría 20ª, dependencia a la cual asegura haber acudido en reiteradas oportunidades para suplicar intervención.
Margarita narró episodios previos donde sus familiares sufrieron ataques a balazos en el barrio y, lejos de encontrar resguardo, sostiene que la respuesta policial se limitó a fotografiar su documento y pedirle que regresara tranquila a su casa a descansar.
Para Margarita la tragedia de este martes se podría haber evitado si las autoridades policiales prestaban atención a sus repetidos pedidos de auxilio. Hoy, mientras la investigación judicial avanza para esclarecer los pormenores de una noche marcada por la sangre, ella promete no bajar los brazos y adelantó que está dispuesta a presentarse ante cualquier tribunal para dar la cara por su familia.
Su crudo testimonio resuena fuerte en un vecindario castigado por la inseguridad y expone un grave interrogante sobre el verdadero accionar de las fuerzas de seguridad en los barrios más vulnerables frente a las denuncias de los vecinos.