
Desde el ejecutivo Nacional habilitan cambios para conseguir el respaldo de las provinciasmientras intenta buscar los votos necesarios para aprobar la normativa.
Desde el ejecutivo Nacional habilitan cambios para conseguir el respaldo de las provinciasmientras intenta buscar los votos necesarios para aprobar la normativa.
La Casa Rosada busca los votos para avanzar con la reforma electoral, pero ante las objeciones de los gobernadores aliados dejó abierta la posibilidad de revisar el proyecto y acordar un nuevo articulado. La eliminación de las PASO aparece como uno de los ejes centrales de la iniciativa que el oficialismo pretende aprobar con la mira puesta en las elecciones de 2027.
En el Gobierno admiten que existen diferencias con los mandatarios provinciales, aunque procuran evitar que esas discrepancias bloqueen el tratamiento legislativo. "Todos quieren una reforma electoral. Lo que hay son matices", señalaron desde la mesa política oficial. La expectativa es recibir una eventual contrapropuesta de las provincias, analizarla y buscar un texto de consenso.
La discusión tiene como otro punto sensible el funcionamiento de la Boleta Única de Papel (BUP). En la Casa Rosada sostienen que el sistema actual presenta dificultades para su aplicación bajo las reglas electorales vigentes y utilizan como argumento los planteos de la Cámara Nacional Electoral.
"Tenemos que hacer lo mejor posible. La BUP con este sistema electoral es impracticable", sostuvo un funcionario. En el oficialismo advierten que, si el Congreso no aprueba cambios, la Justicia electoral deberá adoptar medidas para ordenar su instrumentación de cara a 2027.
Con ese escenario, Karina Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, avanzan en una estrategia de acercamiento con los gobernadores aliados. La tarea cuenta con la participación de Martín y Eduardo "Lule" Menem, encargados de tender puentes con las provincias y traducir esos acuerdos políticos en respaldo parlamentario.
Este martes, Karina Milei y Santilli viajaron a Salta, donde tienen previsto reunirse con el gobernador Gustavo Sáenz y con el mandatario de Catamarca, Raúl Jalil. El encuentro forma parte de la estrategia del Gobierno para fortalecer el vínculo con los mandatarios provinciales después del acercamiento que mantuvieron en París, durante la Argentina Week.
La negociación excede la reforma electoral. En el oficialismo buscan transformar el diálogo con las provincias en acuerdos concretos para el Congreso, donde necesitan reunir apoyos para avanzar con su agenda legislativa antes del cierre del año.
El Gobierno sabe que el calendario juega a su favor, pero también puede convertirse en una herramienta de negociación para los gobernadores. Por eso, mientras intenta reunir los votos para su proyecto, la Casa Rosada empieza a explorar una salida intermedia: mantener los objetivos centrales de la reforma, pero aceptar cambios en el texto para conseguir los consensos que hoy todavía no tiene.
La discusión también anticipa una negociación más amplia entre la Nación y las provincias. Los gobernadores buscan preservar margen de decisión sobre las reglas electorales de sus distritos y, al mismo tiempo, obtener respuestas del Gobierno en otros asuntos de interés provincial. Para la Casa Rosada, en cambio, el respaldo a la reforma puede convertirse en una primera prueba de la nueva relación de fuerzas que pretende construir en el Congreso.
El Gobierno busca convertir el diálogo que inició con los gobernadores en París en acuerdos concretos en el Congreso