
Prefectura Naval fijó un máximo de 180 metros de eslora y 50 metros de manga para las formaciones que atraviesen el viaducto entre Corrientes y Chaco.
Prefectura Naval fijó un máximo de 180 metros de eslora y 50 metros de manga para las formaciones que atraviesen el viaducto entre Corrientes y Chaco.
La navegación por uno de los pasos más sensibles del río Paraná volvió a quedar bajo restricciones después del choque de un convoy de barcazas contra una de las defensas del puente General Manuel Belgrano. Prefectura Naval Argentina redujo las dimensiones permitidas para las formaciones que deben atravesar el sector y estableció límites de 180 metros de eslora y 50 metros de manga.
La disposición fue adoptada luego de que el remolcador paraguayo Tío Jan impactara contra el sistema de protección de uno de los pilares del viaducto que une Corrientes y Chaco. La embarcación transportaba un convoy de cinco barcazas que, como consecuencia del choque, se desprendieron y quedaron a la deriva.
El operativo de Prefectura permitió recuperar tres de ellas, mientras otras dos quedaron varadas a unos dos kilómetros del lugar, fuera del canal principal de navegación. El episodio no es el primero que involucra a grandes embarcaciones en el paso bajo el puente, cuya ubicación y características obligan a realizar maniobras de precisión.
Sin embargo, el nuevo incidente adquiere relevancia porque ocurrió 66 días después de que el Gobierno nacional avanzara con una flexibilización de las restricciones aplicadas al tamaño de los convoyes que navegan por aguas argentinas. La desregulación, impulsada a fines de julio por el ministro Federico Sturzenegger, también introdujo cambios en las reglas vinculadas con los servicios de practicaje y pilotaje.
Tras el choque, Prefectura decidió retroceder en esa flexibilización para este punto específico y volver a imponer dimensiones máximas a las formaciones que pasan debajo del puente. La prioridad es reducir riesgos para una infraestructura estratégica que constituye la principal conexión vial entre Corrientes y Chaco.
El ingeniero Benicio Szymula respaldó la restricción preventiva y recordó que la maniobrabilidad de las embarcaciones es muy diferente a la de un vehículo terrestre. Por su desplazamiento sobre el agua y la inercia de convoyes de gran porte, cualquier corrección de rumbo o frenado requiere mayor distancia y precisión.
El especialista también puso el foco sobre otro problema: la antigüedad de las defensas de los pilares centrales. Explicó que fueron construidas junto con el puente, cuando las embarcaciones y los convoyes tenían dimensiones menores a las actuales, por lo que consideró que esos sistemas quedaron obsoletos frente al crecimiento del transporte fluvial.
Szymula recordó además que durante la gestión de Mauricio Macri se licitó y adjudicó la renovación de esas protecciones, pero los trabajos no se concretaron debido a problemas económicos de la empresa adjudicataria y posteriormente no volvieron a licitarse.