
El accidente ocurrió durante un viaje solidario y dejó 12 muertos y 38 heridos. Dos décadas después, una sobreviviente todavía enfrenta las consecuencias de aquella tragedia.
El accidente ocurrió durante un viaje solidario y dejó 12 muertos y 38 heridos. Dos décadas después, una sobreviviente todavía enfrenta las consecuencias de aquella tragedia.
El 8 de octubre de 2006, un micro que trasladaba a estudiantes del colegio Ecos hacia el Impenetrable chaqueño chocó de frente con un camión Fiat Iveco en el kilómetro 689 de la Ruta Nacional 11, en el departamento santafesino de Vera; el accidente dejó 12 muertos, entre ellos nueve adolescentes, y 38 heridos, mientras la Justicia terminó condenando al conductor del micro, Oscar Eduardo Atamañuk, a tres años de prisión y cinco de inhabilitación para conducir.
El viaje tenía un objetivo solidario: los estudiantes llevaban donaciones y realizaban actividades junto a una escuela del Impenetrable chaqueño. Entre quienes viajaban estaba Antonella Albamonte, que tenía 17 años cuando ocurrió el accidente y hoy tiene 37.
Las pericias determinaron que Atamañuk realizó un volantazo hacia el carril contrario y chocó contra el camión, que circulaba de manera zigzagueante por ese carril. El conductor fue condenado por homicidio culposo y lesiones culposas.
El expediente tuvo un extenso recorrido judicial. En 2019, la Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó una decisión de la Justicia de Santa Fe y propició la reapertura del caso. Finalmente, el máximo tribunal rechazó la apelación de Atamañuk.
Para los sobrevivientes y las familias de las víctimas, las consecuencias no terminaron con la sentencia. Antonella continúa con tratamiento psicológico y psiquiátrico y fue diagnosticada con trastorno de ansiedad generalizada. A lo largo de los años realizó distintas modalidades de terapia, incluida EMDR.
Entre las secuelas que todavía atraviesa aparece el miedo a quedarse sola en su casa y el temor permanente a que pueda producirse una muerte repentina. Hoy es madre de Mora, una niña de 9 años.
La tragedia también marcó a Sergio Levin, padre de Lucas Levin, uno de los adolescentes fallecidos, que tenía 17 años. Después del accidente, Levin se especializó en seguridad vial y participó de Conduciendo a Conciencia, organización que reunió a familiares y sobrevivientes y contó con la colaboración de artistas como Luis Alberto Spinetta, Ricardo Mollo y León Gieco.
Levin también fue director del Centro de Formación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y actualmente trabaja como consultor. Desde ese lugar sostiene uno de los reclamos que quedaron asociados a la tragedia: mejorar la infraestructura vial y transformar las rutas de mano y contramano en autovías o autopistas.
El accidente ocurrió en 2006, cuando la comunicación todavía dependía en gran medida de teléfonos fijos y celulares. Por eso, muchas familias se enteraron de lo ocurrido a través de llamados, mientras los sobrevivientes eran trasladados al Hospital Rural de Margarita, la localidad más cercana al lugar del choque.