
Un conflicto que se aplaca por momentos pero nunca se resuelve y vuelve a poner al transporte al borde de la parálisis. Con los choferes esperando el saldo de sus salarios, el sector empresarial vuelve a agitar la readecuación tarifaria como único salvavidas.
Un conflicto que se aplaca por momentos pero nunca se resuelve y vuelve a poner al transporte al borde de la parálisis. Con los choferes esperando el saldo de sus salarios, el sector empresarial vuelve a agitar la readecuación tarifaria como único salvavidas.
El detonante de una crisis que no se resuelve: el sistema oscila entre treguas temporales y la constante amenaza de paralización. Detrás del reclamo salarial asoma el pedido empresarial por una nueva suba de tarifa, en medio de un servicio cada vez más deteriorado.
El transporte público en Corrientes volvió a ubicarse en el umbral de una emergencia imprevista. Se trata del detonante de una crisis estructural que nunca llega a resolverse: el conflicto persiste, por momentos se aplaca mediante acuerdos de corto plazo, pero inevitablemente vuelve a brotar y coloca a miles de usuarios frente a la incertidumbre de quedarse sin servicio de un momento a otro.
En esta oportunidad, la chispa que reavivó la tensión es el reclamo salarial impulsado por la Unión Tranviarios Automotor (UTA). El gremio -que para este mes había acordado percibir el salario en dos tramos- fijó una postura drástica: el secretario general de la UTA Corrientes, José Luis Sabao, anunció que aguardan el depósito del 50% del sueldo restante hasta este viernes al mediodía. En caso de no hacerse efectivo, iniciarán una medida de fuerza por tiempo indeterminado, decisión que ya fue comunicada formalmente a la Secretaría de Trabajo de la Provincia.
"Vamos a esperar hasta el viernes al mediodía y si no aparece el 50% que está faltando al mediodía, vamos a medida de fuerza; podría paralizarse el servicio por tiempo indeterminado", advirtió Sabao a NORTE de Corrientes.
Sobre el vínculo con las empresas en medio de este escenario crítico, el sindicalista explicó que "hay diálogo, estamos con la esperanza, tratando de ser optimistas para que aparezca la parte del sueldo que falta".
No obstante, el propio dirigente remarcó que la situación de fondo es de extrema gravedad debido a la quita de subsidios implementada por el Gobierno nacional y a la demora en la transferencia de los aportes locales. Según indicó, esta combinación ahoga financieramente al sector, impacta directamente en el pago en tiempo y forma de los salarios y termina perjudicando tanto a los choferes como a los pasajeros.
El trasfondo tarifario y el golpe a los usuarios
Mientras el conflicto salarial amenaza con paralizar las calles, en el trasfondo de la disputa asoma la intención del sector empresarial de presionar por un nuevo aumento en la tarifa del boleto urbano. Al igual que sucede en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y en otras jurisdicciones del país, la readecuación del cuadro tarifario vuelve a ponerse sobre la mesa como la única vía de escape patronal ante el recorte de fondos.
Entretanto, la realidad cotidiana de los usuarios refleja el deterioro progresivo del sistema: el servicio es cada vez más precario, con ramales que fueron cerrados definitivamente y líneas que interrumpen sus recorridos a las 22:00, dejando sin transporte a barrios enteros durante la noche.
Al cierre de esta edición, se mantienen conversaciones de última hora entre los representantes del gremio, las empresas y las autoridades gubernamentales para intentar destrabar el 50% adeudado antes del mediodía y evitar que la capital correntina quede totalmente paralizada.
El gremio supedita el servicio al cobro del 50% adeudado antes del mediodía de este viernes. El nuevo pico de tensión reflota el trasfondo de los subsidios, las presiones por un aumento del boleto y el impacto de un servicio recortado sobre los usuarios
Tapa del Viernes 9 de octubre de 2026