
Desde un garaje de barrio hasta los grandes escenarios y el carnaval, la coreógrafa y bailarina correntina celebra más de dos décadas formando generaciones, con el amor como única partitura. "Es mi vida, no hay nada que me dé más felicidad que la danza", expresó.
Desde un garaje de barrio hasta los grandes escenarios y el carnaval, la coreógrafa y bailarina correntina celebra más de dos décadas formando generaciones, con el amor como única partitura. "Es mi vida, no hay nada que me dé más felicidad que la danza", expresó.
Hay personas que no eligen su destino, el destino las encuentra en el momento justo. Para Marina Ramírez, ese fascinante instante ocurrió cuando apenas tenía tres años. No hubo solemnidad ni grandes teatros, sino la música de una fiesta y la mirada atenta de una coreógrafa que supo ver el destello de una vida entera que luego se dedicaría plenamente al arte.
Hoy, Mar Ramírez su nombre artístico- está consolidada como una reconocida bailarina, profesora de danzas, coreógrafa, capacitadora, examinadora, jurado y productora de eventos. "La danza es mi vida, nada me hace más feliz que bailar", expresó la artista en esta entrevista con época. Se conmemoró ayer el Día Nacional de la Danza y a modo de homenaje a estas artistas, dialogamos con esta gran figura, cuya pasión es bailar, pero también va de la mano con la coordinación y el crecimiento de su academia Free Dance y brillando con luz propia en la mística del carnaval correntino.
¿Cómo inició tu pasión por la danza y ese camino que te define hoy?
Mi pasión por la danza inició cuando era muy niña, entre los tres y cuatro años de edad. Estaba bailando en un cumpleaños, disfrutando de la música con la inocencia de esa etapa. En ese lugar se encontraba la profesora Nelly Lower, quien me vio moverme, notó algo en mí y decidió otorgarme una beca. Así empecé mis clases formales de danzas y, desde ese mismísimo día, no elijo ni elegí nunca nada más en mi vida que bailar.
Hoy sos una referente indiscutida en Corrientes. ¿Cómo fueron esos primeros pasos hasta lograr este alto nivel profesional?
Detrás de lo que se ve hoy hay mucho trabajo, constancia y amor. No fue un camino simple, sino una entrega absoluta. Luché tanto por mis sueños y por alcanzar cada una de las metas que me propuse que hoy, al mirar el presente, veo que todo está dando su resultado. Ver materializado ese esfuerzo es algo que me hace profundamente feliz.
Tu academia es un pilar fundamental. ¿Cómo surgió la identidad de Free Dance?
La academia surge de la manera más pura: en el garaje de la casa de mis padres, dando clases como si fuera un juego a mis amiguitas del barrio. Desde ese humilde rincón y esos primeros encuentros, la academia comenzó a expandirse.
Cada día fue más grande y hoy se convirtió en esta familia hermosa que no para de crecer. Coordinar y promover la academia es un motivo de un orgullo inmenso; significa mi vida entera, básicamente. Vivo creando y dándole vida a cada grupo que forma parte de este espacio.
Caminás con fluidez por diferentes estilos musicales. ¿Cómo lográs fusionar y mantener la esencia de tantas disciplinas de danza distintas a la hora de enseñar y bailar?
Realmente es algo mágico que no llego a entender del todo cómo nace en mí, es una fuerza natural. Es una energía que se prende primero por dentro y se apodera luego del cuerpo, una sensación hermosa.
Bailar es como un sueño que se hace realidad, es una gran inspiración. Si el tiempo y el cuerpo me lo permitieran, y pudiera bailar todas las danzas del mundo al mismo tiempo, lo haría sin dudarlo.
Entre ese abanico de movimientos, ¿hay algún estilo en particular que sientas que conecta de manera más profunda con tu identidad?
Sí, tengo que buscar mis raíces más íntimas y lo que me moviliza el pecho, elijo el ritmo latino, el samba y lo urbano. Esos estilos concentran la energía, la fuerza y el ritmo con los que vibro especialmente.
La docencia es gran parte de tu día a día. Como formadora de generaciones, ¿qué es lo primordial que buscás transmitir a tus alumnos?
Mi filosofía de enseñanza va más allá de la técnica o de lograr la postura perfecta en una coreografía. Para mí, la regla fundamental es muy clara: primero somos personas, luego somos bailarines. El crecimiento humano y los valores van antes que cualquier paso de baile.
El carnaval correntino tiene una mística única. Y siendo una referente de esta fiesta, ¿cómo vivís esta expresión?
Sé que se me otorga ese rol, pero la verdad no lo vivo como una figura. Para mí es tanto el disfrute, la conexión y la felicidad que genera el carnaval que simplemente voy, me entrego a la música y bailo con el corazón.
El despliegue físico en el corsódromo es imponente. ¿Cómo se prepara el cuerpo y la mente para sostener esa energía noche tras noche?
Con los años logré construir un hábito sólido de entrenar y bailar diariamente, de lunes a lunes prácticamente, sin descanso. Cuando el movimiento se vuelve parte de tu rutina vital, el cuerpo responde con alegría y sostener el despliegue en las noches de carnaval se siente hermoso.
Tu impronta es muy particular. ¿De qué manera influye tu formación en otras danzas al momento de crear una coreografía de carnaval?
Toda la herencia de las disciplinas que estudié y dicto se traslada conmigo a la calzada. Esa mixtura hace que el resultado final sea completamente distinto y original en todos los sentidos, dándole al baile del carnaval un matiz artístico diferente.
Al momento de diseñar una coreografía, ya sea para el carnaval o para una muestra de fin de año, ¿en qué te inspiras?
Mi proceso creativo no nace de algo abstracto. Yo me inspiro directamente en mi grupo de gente, en mis alumnos y compañeros. Ellos, con sus personalidades, sus ganas y su fuerza, son mi verdadera y principal inspiración.
Coordinar masas en movimiento no debe ser sencillo. ¿Cuáles son tus mayores desafíos?
El mayor reto radica en la diversidad. Me enfrento constantemente a la diferencia de edades dentro de un mismo proyecto, y al hecho de que algunos son bailarines en formación profesional mientras que otros simplemente lo hacen por hobbie, para distraerse.
Nivelar esas realidades tan distintas, lograr que se amalgamen y que todos brillen al mismo nivel es mi gran objetivo en cada montaje.
Llevás más de veinte años transformando la cultura local. ¿Qué significa para vos llevar la bandera de la danza y de Corrientes en cada proyecto que emprendés?
Representar a mi provincia y sostener este estandarte significa vida, pasión, amor y salud, entre todo lo hermoso que este arte me da día a día. Es el motor de mi existencia.
Si mirás hacia el futuro con los ojos de esa nena que bailaba a los tres años, ¿qué sueño o proyecto te queda todavía por cumplir dentro del mundo del arte?
A pesar de todo lo camino y lo logrado, todavía guardo un anhelo muy profundo en el corazón. Me queda por cumplir el hermoso sueño de dirigir una gran obra artística e integral con mi gente actual, con mi comunidad de Free Dance, sobre las tablas del querido y emblemático Teatro Juan de Vera.
Todos los ritmos están a sus pies
Con un largo andar expresando el arte en sus pies, Mar Ramírez tiene una trayectoria que abarca diversas disciplinas. Entre ellas, danza clásica, danza árabe, expresión corporal, folclore, samba no pé, ritmos latinos y danzas urbanas. También, se ha formado y desempeñado como instructora de Zumba y Pilates, ampliando su labor hacia el movimiento, la expresión y el bienestar corporal.
A lo largo de su recorrido, impulsó profesorados, instructorados, capacitaciones, muestras, certámenes y encuentros artísticos, generando oportunidades de aprendizaje y crecimiento para bailarines y docentes. Su trabajo como jurado y capacitadora la llevó a participar en espacios vinculados al desarrollo de la danza, incluyendo experiencias en Paraguay y Chile.
Como productora y organizadora de eventos, promueve el intercambio entre academias, la integración de artistas y la creación de escenarios donde el talento pueda expresarse y encontrar nuevas oportunidades. Asimismo, su vínculo con la cultura popular correntina incluye su participación en el ámbito de las comparsas, la creación coreográfica y la difusión de las expresiones artísticas regionales.
Bajo su dirección, Free Dance se ha consolidado como un espacio de referencia para la formación y la promoción de la danza, expandiendo su propuesta a distintas localidades y acompañando a cientos de alumnos en su camino artístico.