
Los ritmos latinos ya no se limitan al género femenino en la ciudad. Entre coreografías, risas y compañerismo, las clases ofrecen mucho más que ejercicio: un espacio para liberar tensiones y recuperar la alegría.
Los ritmos latinos ya no se limitan al género femenino en la ciudad. Entre coreografías, risas y compañerismo, las clases ofrecen mucho más que ejercicio: un espacio para liberar tensiones y recuperar la alegría.
Las clases de ritmos latinos, más conocidas como Zumba (marca registrada de fitness), gana cada vez más participantes en la ciudad de Corrientes. Desde un simple garaje en una casa familiar, pasando por un paseo público, hasta un salón dentro de un gimnasio son los escenarios donde la alegría, la salud, la música, el baile y el deporte se combinan en un plato perfecto.
Si bien las mujeres son las principales interesadas, en los últimos tiempos se pueden ver hombres danzando al ritmo de la bachata, el reguetón, la cumbia, la salsa, el merengue, entre otros géneros. Pero esta disciplina enfocada en el ejercicio cardiovascular también tiene efectos positivos en la parte psicológica y mental.
Es que participar de una clase de ritmos latinos no es igual a otros entrenamientos como el pilates, el crossfit, las rutinas de gym o los aeróbicos. En los grupos se respira compañerismo, cordialidad y una buena vibra que encuentra en las risas su expresión más genuina.
"No es solo bailar y hacer ejercicio. En una clase hasta se puede encontrar la felicidad por unas horas. Hay gente que llega con depresión, problemas familiares o laborales. Sin embargo, logra desestresarse y encontrar su hora feliz ", sostuvo en plena clase, Hernán Sosa, instructor oficial por la marca Zumba.
El joven de 33 años se dedica hace tres años a la disciplina y es uno de los referentes locales. A la vez que viaja por distintos puntos del país con su trabajo. "Desde mi punto de vista nos salva de la depresión. A veces tenemos luchas internas o tensiones que se ven liberadas ", dijo Hernán a diario época sobre las clases que pueden durar de 30 minutos a una hora.
El instructor asegura que la Zumba es para todos y en todo momentos. Niños, adolescentes, jóvenes, adultos y mayores pueden sumarse a bailar y coreografiar. Incluso, los hombres se dan el permitido de ejercitarse por unas horas.
Juan Carlos Márquez, de 57 años, es un claro ejemplo de la apertura de la sociedad correntina. "Hace 15 años practicó zumba. Descubrí una pasión y me gustó tanto que el pasado 20 de septiembre me recibí de instructor", comentó el hombre.
Con un "no" rotundo y enfático, Juan Carlos descarta que los ritmos latinos sean solo para el género femenino. "No es un ejercicio que te reste energía, al contrario da más fuerzas y te alarga la vida", resaltó.
Por su parte, Alejandra Giles descubrió la disciplina hace cuatro años impulsada por su gusto por el baile. "Es una actividad que permite desconectar de la rutina y sirve para entrenar, sobre todo el tren superior", agregó.
La mujer de 34 años es instructora y habitualmente se la puede encontrar en el Centro Integral de Desarrollo Comunitario del barrio Caridi. "Es para todas las edades, no hay ningún tipo de restricciones", afirmó. De aquí que existan Zumba Kids, Zumba Fitness (adolescentes y adultos en general) y Zumba Gold (adultos mayores de 50 años).
Más allá de las coreografías y el ejercicio físico, la Zumba se consolida como un espacio de encuentro que favorece el bienestar emocional. La música, el movimiento y el compañerismo ayudan a liberar tensiones, reducir el estrés y levantar el ánimo, al tiempo que fortalecen los vínculos sociales. En una sociedad atravesada por las exigencias cotidianas, dedicar una hora a bailar puede convertirse en una pausa necesaria para cuidar la salud mental, recuperar energías y reencontrarse con la alegría.