
Con ventas entre un 4% y un 5% inferiores a las del año pasado, los supermercados registran modificaciones en las preferencias de los clientes.
Con ventas entre un 4% y un 5% inferiores a las del año pasado, los supermercados registran modificaciones en las preferencias de los clientes. Ganan terreno el cerdo y el pollo frente a la carne vacuna, caen las ventas de bebidas y crecen los comercios de cercanía en los barrios.
La retracción del consumo está modificando tanto los productos que eligen las familias como los lugares donde realizan sus compras. En Corrientes, los supermercados enfrentan un escenario de ventas debilitadas, mientras observan cambios en las preferencias alimentarias y una mayor presencia de comercios de cercanía que ofrecen alternativas para las compras cotidianas.
El supermercadista local Ernesto Barbero describió a diario época un panorama en el que los consumidores priorizan cada vez más los precios, reducen gastos y modifican sus elecciones en función de las posibilidades de sus ingresos. La tendencia se refleja en distintos rubros, desde las carnes hasta las bebidas, y también en la distribución de las compras entre supermercados y negocios barriales.
Según la estimación de Barbero, las ventas del sector se encuentran entre un 4% y un 5% por debajo de las del año anterior. A esa retracción se suma el incremento de los costos de funcionamiento, que presiona sobre los resultados de los establecimientos y dificulta la recuperación de la actividad.
En ese contexto, el empresario identificó tres fenómenos que considera relevantes para entender el comportamiento actual del mercado: el crecimiento de las ventas de carne de cerdo y pollo frente a la vacuna, la notoria caída en el consumo de bebidas y el avance de los comercios de cercanía.
El precio gana terreno frente a las marcas
Uno de los cambios que Barbero observa en el comportamiento de los clientes es la creciente importancia del precio al momento de elegir qué productos llevar.
El empresario sostuvo que las preferencias que anteriormente podían inclinarse hacia determinadas marcas ahora están más condicionadas por el costo de los artículos. "La gente no busca más marca, busca precio", afirmó sin medias tintas.
La definición sintetiza una conducta que obliga a los supermercados a adaptar sus estrategias comerciales. En un contexto de ingresos ajustados, las diferencias de precios adquieren mayor relevancia y pueden modificar tanto la elección entre marcas como las cantidades compradas.
Para los consumidores, comparar ofertas y buscar alternativas representa una forma de administrar el presupuesto familiar. Para los comercios, implica competir en un mercado donde las promociones y los precios accesibles pueden resultar determinantes para sostener las ventas.
Este comportamiento también se refleja en la compra de alimentos. La carne vacuna, históricamente asociada a buena parte de la mesa argentina, enfrenta la competencia de otras proteínas animales que pueden resultar más económicas según el corte, la presentación y el momento de compra.
Barbero señaló que en su actividad observa un crecimiento importante de las ventas de carne porcina en relación con la vacuna. El empresario explicó que el seguimiento de esa evolución forma parte de la actividad cotidiana de su negocio, que también produce carne de cerdo.
Esa experiencia le permite observar de cerca los cambios en la demanda y las preferencias de sus clientes. "Lo que venimos notando es que realmente creció mucho la venta de cerdo con relación al vacuno", indicó. La apreciación apunta a un cambio en la composición del consumo de carnes, en que el precio aparece como una variable central. Cuando la carne vacuna resulta menos accesible para determinados presupuestos, las familias pueden optar por reducir las cantidades compradas, elegir cortes más económicos o reemplazar parte de esas compras por pollo y cerdo.
El fenómeno no implica necesariamente que todos los consumidores abandonen la carne vacuna, sino que las decisiones se vuelven más selectivas y dependen en mayor medida de los precios relativos.
La evolución también representa una oportunidad comercial para los establecimientos que cuentan con producción propia o acceso a proveedores de carne porcina, siempre que puedan ofrecer precios competitivos y productos acordes con las preferencias de sus clientes. El avance de otras carnes forma parte de una transformación más amplia de los hábitos alimentarios. El pollo y el cerdo aparecen como opciones para diversificar las comidas y administrar mejor el gasto destinado a proteínas animales.
Sin embargo, el comportamiento de cada categoría puede variar según los precios, las promociones, los cortes disponibles y las preferencias de los consumidores. Aunque Barbero observa un crecimiento significativo del cerdo frente a la carne vacuna, su testimonio no permite establecer por sí solo la magnitud de esa sustitución en el conjunto del mercado correntino.
Para determinar si el pollo superó efectivamente a la carne vacuna en el consumo, sería necesario contar con estadísticas específicas de comercialización o consumo per cápita para el período analizado.
En el negocio del supermercadista, la respuesta comercial pasa por ofrecer distintas alternativas y adaptarse a un consumidor que compara precios antes de decidir. La incorporación de productos diferentes también alcanza a la carne de búfalo, una opción que Barbero dijo estar introduciendo gradualmente en su establecimiento.
Según explicó, trabaja con animales jóvenes, conocidos en la actividad como bubillos, cuya carne está despertando interés entre algunos clientes. El empresario indicó que este producto se comercializa a un precio comparable al de la carne de vaca, en referencia a esa categoría y no a la carne de novillo, por lo que puede representar una alternativa dentro de la oferta disponible.
La experiencia muestra cómo los comercios buscan ampliar las opciones para responder a las preferencias de sus clientes. No obstante, todavía no hay cifras que permitan dimensionar cuánto representa la carne de búfalo dentro de las ventas totales o si se trata de una tendencia extendida en el mercado local.
Bebidas con balance amargo
Dentro de los productos que comercializan los supermercados, Barbero identificó una caída marcada en las ventas de bebidas. Consultado sobre los artículos que mostraban una evolución más desfavorable, mencionó tanto las gaseosas como la cerveza y otras bebidas que forman parte de las compras habituales de los consumidores.
"Una de las cosas que más se acentuó últimamente es la venta de bebidas", sostuvo. El empresario aclaró que el retroceso no se limita a una categoría específica, sino que alcanza a distintos productos dentro de ese rubro.
La caída de las ventas de bebidas se suma así a las dificultades que enfrenta el sector para recuperar el movimiento comercial. Sin embargo, Barbero planteó que el desempeño de esta categoría también podría estar influido por los cambios en los hábitos de compra y el crecimiento de los comercios de cercanía.
La observación introduce un factor adicional en el análisis de las ventas supermercadistas: no toda disminución en la facturación de un establecimiento necesariamente responde a una reducción equivalente del consumo total. En algunos casos, una parte de las compras puede trasladarse hacia otros formatos comerciales.
Por ejemplo, los consumidores pueden adquirir bebidas y otros productos de compra inmediata en negocios ubicados cerca de sus viviendas, en lugar de incorporarlos a una compra más grande en el supermercado.
De todos modos, el testimonio del empresario no permite determinar qué proporción de la caída se explica por un menor consumo y cuál por un cambio en los lugares de compra. Barbero sí remarcó que la retracción general de las ventas continúa siendo una preocupación para el sector.
Los comercios de cercanía ganan protagonismo
Los cambios no se limitan a los productos que integran las compras. También alcanzan a los lugares donde los consumidores eligen abastecerse.
Barbero reconoció que los supermercados perciben el crecimiento de los comercios de cercanía, especialmente en los barrios, donde aparecen nuevos establecimientos de distintos rubros. El empresario mencionó su experiencia en la zona de Laguna Seca, donde observa una mayor presencia de pequeños comercios. "En los barrios están apareciendo muchos comercios de ese tipo", graficó.
La expansión de estos negocios coincide con una transformación de los hábitos comerciales: una parte de los consumidores encuentra conveniente resolver sus compras cerca de su vivienda, sin necesidad de trasladarse hasta el centro de la ciudad o realizar un recorrido más extenso.
La cercanía puede representar una ventaja por la comodidad y el ahorro de tiempo, aunque no implica necesariamente que esos establecimientos tengan precios inferiores a los de los supermercados.
En determinados rubros, además, los negocios barriales pueden responder a necesidades de compra inmediata o de menor volumen, mientras que las grandes superficies ofrecen una mayor variedad de productos y distintas posibilidades de comparación de precios.
Para los supermercados, el desafío consiste en comprender cómo se distribuyen las compras entre esos formatos y qué factores explican la pérdida de movimiento en determinadas categorías.
Barbero planteó que el avance de los comercios de cercanía podría estar incidiendo en las ventas de algunos productos, especialmente las bebidas. Su observación coincide con la percepción de otros comerciantes sobre el crecimiento de los negocios barriales, aunque para establecer la magnitud del fenómeno sería necesario contar con datos específicos sobre aperturas, cierres y evolución de las ventas por formato comercial.
El empresario también señaló que la retracción no afecta únicamente a los supermercados. Desde su perspectiva, otros rubros comerciales atraviesan dificultades similares, por lo que considera que el problema responde a un escenario general de debilidad del consumo.
Un año difícil, aunque no es el peor
Al evaluar la situación actual desde su experiencia en la actividad, Barbero definió al año como difícil, aunque aclaró que atravesó períodos más complicados.
"Es un año difícil, pero hubo peores. Yo creo que la peor época fue el 2000-2001. Pero bueno, ahora la vamos peleando", sostuvo. La comparación no modifica el diagnóstico sobre las dificultades presentes, pero refleja la perspectiva de un empresario que atravesó diferentes ciclos económicos y que, pese al contexto, mantiene la expectativa de una mejora.
En ese sentido, consideró que la evolución del consumo en los próximos meses será determinante para conocer cómo continuará la actividad. Una recuperación permitiría aliviar parte de la presión que soportan los comercios, aunque todavía persisten interrogantes sobre el comportamiento de la demanda en un cierre de año cada vez más cercano.
El consumidor y sus prioridades
La experiencia relatada por Ernesto Barbero permite identificar dos transformaciones que pueden desarrollarse simultáneamente: las familias buscan alternativas más económicas para sostener sus consumos y modifican los lugares donde realizan sus compras.
En el caso de las carnes, el precio relativo de cada producto puede influir en la decisión de llevar vacuno, cerdo o pollo. En el comercio minorista, la cercanía, la comodidad y la oferta disponible pueden determinar si una compra se realiza en un supermercado o en un negocio de barrio.
A esos cambios se suma la retracción de las ventas de bebidas, un rubro en el que el empresario observa dificultades y que también podría estar afectado por la redistribución de las compras entre distintos formatos comerciales. No se trata necesariamente de un reemplazo total de unos productos o establecimientos por otros. Las decisiones parecen responder, más bien, a una mayor necesidad de administrar los recursos disponibles y elegir en cada ocasión la opción que mejor se adapta al presupuesto y a las necesidades del hogar.
Para el supermercadismo, comprender esos cambios se vuelve central en un momento en que la recuperación de las ventas sigue siendo una incógnita. La transformación de los hábitos de consumo plantea desafíos y obliga a revisar la oferta comercial y las estrategias para atraer clientes. En un mercado más sensible a los precios, la capacidad de adaptación puede resultar determinante.
Mientras tanto, la evolución del consumo de carnes, la caída en las ventas de bebidas y el crecimiento de los comercios de cercanía ofrecen señales de cómo se está reorganizando el gasto cotidiano de las familias.