
El choque de un convoy contra una de las defensas del puente General Belgrano nos tiene que hacer pensar. Por ahora se informó que hubo daños en esa defensa. Para saber si también fue afectada la estructura, hace falta una evaluación técnica oficial.
El choque de un convoy contra una de las defensas del puente General Belgrano nos tiene que hacer pensar. Por ahora se informó que hubo daños en esa defensa. Para saber si también fue afectada la estructura, hace falta una evaluación técnica oficial. No quiero alarmar a nadie, pero tampoco creo que debamos restarle importancia.
Desde mi lugar de dirigente empresario, me preocupa lo que puede pasar si este puente queda fuera de servicio, aunque sea por un tiempo.
Por aquí circulan trabajadores, estudiantes, comerciantes, transportistas y empresas de Corrientes y Chaco. También pasan productos e insumos que necesitan llegar a destino. Cuando una conexión de este tipo se interrumpe, el problema afecta a toda la actividad de la región.
Hace años que dependemos de un solo cruce vial sobre el Paraná. Por eso sostengo que el segundo puente ChacoCorrientes debe dejar de ser una promesa y convertirse en una obra concreta. No alcanza con reconocer que es necesario. Hay que definir cómo se va a financiar, qué plazos tendrá y quiénes serán responsables de llevarlo adelante.
En una reunión con representantes de CAME y autoridades de Vialidad Nacional, el administrador Marcelo Jorge Campoy nos informó que no había financiamiento asignado para el segundo puente. Esa respuesta preocupa, porque muestra la distancia entre la importancia que se le reconoce a la obra y las decisiones necesarias para concretarla.
También, planteé que cualquier concesión del puente actual debe tener en cuenta la construcción de una nueva conexión y el posible cambio en el tránsito. Las decisiones sobre una obra no pueden tomarse sin considerar la otra.
Las declaraciones de Federico Sturzenegger sobre el fraccionamiento de convoyes también merecen una explicación. El Ministro cuestionó esa práctica y, según se difundió, la llamó un "negocito". Entiendo que se busque reducir costos, pero en un paso como este la seguridad debe evaluarse con información técnica y teniendo en cuenta sus características.
Quiero ser preciso: el Decreto 690/2026 modificó reglas de practicaje y pilotaje, pero sus efectos fueron suspendidos pocos días después.
Además, el decreto no fijó por sí mismo las dimensiones de los convoyes que pasan bajo el puente. No corresponde asegurar que esa norma causó el choque. Sí corresponde preguntar si las decisiones sobre navegación fueron evaluadas con el cuidado que exige una estructura tan importante.
Los legisladores nacionales de Corrientes y Chaco tienen que defender el puente y trabajar juntos para que se construya el segundo.
También, deben pedir información clara sobre los daños, exigir el mantenimiento necesario y reclamar reglas de navegación seguras. La respuesta no puede aparecer solamente después de cada incidente.
Como empresario, sé que los costos importan. Pero también sé que una interrupción, una demora o la falta de previsibilidad pueden costar mucho más. Necesitamos una hidrovía eficiente y puentes seguros. Para lograrlo, hacen falta controles, mantenimiento y planificación.
El General Belgrano necesita cuidado ahora. Corrientes y Chaco necesitan, además, que el segundo puente se construya. Desde el sector empresario tenemos la responsabilidad de plantear esta preocupación y pedir que las autoridades pasen de las declaraciones a las decisiones.
(*) Expresidente de la Federación Económica de Corrientes.