
El fabricante del iPhone alega que OpenAI pidió a exempleados de Apple —e incluso a candidatos a trabajar en la compañía— que llevaran información sobre productos aún no anunciados. Galería de fotos
El fabricante del iPhone alega que OpenAI pidió a exempleados de Apple —e incluso a candidatos a trabajar en la compañía— que llevaran información sobre productos aún no anunciados. Galería de fotos
La demanda de Apple Inc., que acusa a OpenAI de robar sistemáticamente su propiedad intelectual, amenaza con trastocar las ambiciones de la empresa de inteligencia artificial en el negocio de los dispositivos mucho antes de que el caso llegue a una resolución.
En la demanda, presentada la semana pasada, el fabricante del iPhone alega que OpenAI pidió a exempleados de Apple —e incluso a candidatos a trabajar en la compañía— que llevaran información sobre productos aún no anunciados. Apple también afirma que OpenAI instruyó a sus contrataciones sobre cómo eludir sus procedimientos de seguridad, utilizando una lista de verificación elaborada por el exjefe de diseño del iPhone de la tecnológica.
Apple busca una compensación económica y una orden judicial que obligue a OpenAI a detener la presunta conducta y destruir cualquier material confidencial de su propiedad. Es posible que esas medidas tarden meses o años en concretarse, pero las consecuencias de la demanda podrían sentirse mucho antes, ya que la disputa amenaza con afectar los planes de contratación y desarrollo de productos.
OpenAI lanza ChatGPT Work para tareas complejas de oficina
OpenAI declinó hacer comentarios sobre sus planes para el negocio de dispositivos. En respuesta a la demanda presentada el viernes, la empresa dijo que “no tiene interés en los secretos comerciales de otras compañías” y que “seguirá enfocada en desarrollar tecnología innovadora”.
Para Apple, lo que está en juego en su enfrentamiento con OpenAI es enorme. La empresa de inteligencia artificial con sede en San Francisco ha reclutado de forma agresiva a empleados de la división de hardware de Apple, debilitando equipos responsables del iPhone, el Apple Watch, los AirPods y otros productos clave.
En algunos casos, OpenAI incorporó tantos ingenieros de ciertos equipos —en especial del área de diseño de productos del iPhone— que Apple tuvo que reconstruir parte de esos grupos.
En total, OpenAI emplea actualmente a más de 400 exempleados de Apple, muchos de los cuales fueron atraídos con paquetes de compensación tan generosos que el fabricante del iPhone respondió recientemente con bonos de retención inusualmente altos.
Apple incluso envió a algunos de sus principales ejecutivos para convencer personalmente a ingenieros de alto nivel de permanecer en la empresa con sede en Cupertino, California. El tema de los secretos comerciales se ha convertido en una de las mayores preocupaciones internas de Apple en los últimos meses, incluso por encima de asuntos como la posibilidad de nuevos aranceles o la escasez de memoria para dispositivos.
Al reunir a cientos de antiguos ingenieros de Apple con diseñadores legendarios como Jony Ive —y combinar ese talento con la tecnología de inteligencia artificial líder de la industria—, OpenAI se ha posicionado para convertirse potencialmente en el competidor más formidable de Apple en hardware en años. Esa posibilidad surge en un momento en que Apple tiene dificultades en inteligencia artificial y reorganiza su propia división de hardware.
Incluso los ejecutivos de Apple han reconocido el potencial disruptivo de la inteligencia artificial. Durante su testimonio el año pasado en el juicio antimonopolio sobre el negocio de búsqueda de Google, el responsable de servicios de Apple, Eddy Cue, advirtió que la tecnología podría transformar el mercado de los dispositivos. “Puede que dentro de 10 años ya no necesiten un iPhone, por descabellado que suene”, dijo.
Apple sostuvo en su presentación judicial que la demanda se centra exclusivamente en los secretos comerciales y describió el negocio de hardware de OpenAI como incipiente. “Esta demanda y el proceso de obtención de pruebas son necesarios para exponer y empezar a remediar el robo generalizado de los secretos comerciales de Apple”, afirmó la compañía.
Aun así, con solo presentar la demanda, Apple ya empezó a afectar el potencial de OpenAI para desarrollar un verdadero competidor del iPhone. Las acusaciones, sumadas a las posibles investigaciones y a las dudas sobre los métodos de OpenAI, podrían llevar a muchos empleados de Apple a reconsiderar un eventual cambio a esa empresa.
Incluso asistir a una entrevista con OpenAI podría exponer a empleados de Apple al escrutinio del equipo de seguridad y de la dirección de la compañía. Solo eso podría ralentizar el proceso de contratación de OpenAI, retener a más ingenieros en Apple y reducir el flujo de conocimiento institucional hacia la empresa, incluso sin un fallo judicial.
Más allá del reclutamiento, es probable que la demanda transforme la cultura de ingeniería de OpenAI. Los exempleados de Apple podrían mostrarse reacios a hablar sobre su trabajo anterior, mientras que los gerentes podrían evitar formular determinadas preguntas técnicas por temor a que involucren información confidencial de Apple. El resultado podría ser una organización más cautelosa.
También es probable que la demanda añada más burocracia en OpenAI, con nuevas revisiones legales, controles internos más estrictos y programas de cumplimiento normativo que aparten a los ingenieros del desarrollo de productos. Además, es probable que los principales ejecutivos deban dedicar tiempo a reunirse con abogados, afrontar la etapa de obtención de pruebas y prestar declaración. Todo ello amenaza con ralentizar el desarrollo.
A largo plazo, si Apple logra demostrar que OpenAI incorporó sus secretos comerciales en futuros dispositivos, la empresa de inteligencia artificial podría verse obligada a rediseñar sus productos. Sería un desenlace similar al del acuerdo que Apple alcanzó con la startup de chips Rivos, que finalmente aceptó rediseñar partes de su tecnología de procesadores.
Tras la presentación de la demanda, OpenAI sigue convencida de que anunciará su primer producto este año y lo lanzará en 2027, según una persona con conocimiento del asunto. No obstante, esos planes aún podrían cambiar a medida que la empresa evalúa las acusaciones de Apple, dijo la fuente, que pidió no ser identificada por tratarse de un asunto interno.
Aun así, aunque el desarrollo del primer producto está muy avanzado, ahora probablemente será más difícil ampliar con rapidez lo que OpenAI ha descrito como una familia de dispositivos.
OpenAI ha explorado varias categorías de productos —entre ellas altavoces inteligentes y dispositivos vestibles—, pero su objetivo final es lanzar un competidor del iPhone, según informó Bloomberg News. Es probable que primero presente un dispositivo que no sea un teléfono inteligente y cuya ingeniería sea más sencilla que la de un rival directo del iPhone.
Por su parte, Apple trabaja en dispositivos vestibles impulsados por inteligencia artificial, entre ellos nuevos AirPods, un colgante y gafas inteligentes. También desarrolla una gama de dispositivos para el hogar, incluido un robot de mesa, un centro de control para hogares inteligentes con reconocimiento facial y un sistema de seguridad.
Trump propone cobrar 20% sobre la mercancía que transite por el estrecho de Ormuz
El gobierno de Donald Trump creará una aerolínea propia para deportaciones a toda hora
EE.UU. e Irán intercambian nuevos e intensifican tensión en Ormuz
Nubank obtiene la aprobación final para operar con licencia bancaria en México