
Lo persiguieron por varios barrios de la capital correntina. Hubo un impresionante operativo cerrojo que terminó con su detención. Investigan la procedencia de la motocicleta, ya que podría ser origen de otro ilícito. El arma era una réplica de juguete.
Lo persiguieron por varios barrios de la capital correntina. Hubo un impresionante operativo cerrojo que terminó con su detención. Investigan la procedencia de la motocicleta, ya que podría ser origen de otro ilícito. El arma era una réplica de juguete.
Un delincuente con frondoso historial criminal, terminó detenido ayer por la siesta en el barrio Patono de la capital correntina, luego de protagonizar una cinematográfica persecución por varios barrios de la ciudad, a bordo de una motocicleta que al parecer tampoco le pertenecía. En todo momento amenazó a los policías con un arma de fuego que resultó ser falsa, hasta que el maleante terminó cercado por un operativo cerrojo del que participaron varios móviles policiales de distintas dependencias. Hubo disparos de balas de goma, ante la hostilidad de un grupo de vecinos que intentó impedir que se llevaran al delincuente, indicaron fuentes allegadas al caso.
El procedimiento se inició cerca de las 13:50 cuando la red interna policial, a través del 911 alertó a todas las patrullas de la presencia de un sujeto sospechoso, a bordo de una motocicleta Zanella ZB de color gris y portando un arma de fuego, amenazando a vecinos del complejo 100 Viviendas, entre calles Tulio Mariño y Los Charrúas, en el barrio Independencia.
Efectivos de la Comisaría Décimo Quinta, que patrullaban las inmediaciones, fueron los primeros en acudir a la escena, pero el sospechoso advirtió su presencia y se dio a la fuga del lugar a alta velocidad, siempre apuntando con el arma que portaba a los policías que lo perseguían.
Inmediatamente, se informó al 911 de la situación y mientras la persecución atravesó varios barrios, se montó un operativo cerrojo que llegó hasta el otro lado, cuando el delincuente ingresó hacia los límites del barrio Patono, en la zona suroeste de la ciudad, donde quedó encerrado y perdió el control de su vehículo, derrapando sobre el piso y siendo capturado en el lugar.
Como era de esperarse, un grupo de vecinos hostiles, comenzó a arrojar piedras hacia los móviles policiales, pero rápidamente los efectivos arrestaron al sujeto, recuperaron la moto y la pistola que portaba, que hasta allí todos pensaban que era verdadera.
Luego, lo trasladaron hacia la comisaría Décimo Quinta, donde se puso en conocimiento a la fiscal Silvia Gabriela Ibarra sobre lo sucedido. Se trató de W. A. M., de 29 años, alias "Arielito", con historial delictivo.
La moto quedó a varios metros de distancia y fue recuperada y subida a uno de los patrulleros en calidad de secuestrada. El arma resultó ser una réplica de plástico y la moto tampoco le pertenecería.
Le iniciaron causa por "atentado y resistencia a la autoridad".