
El ingeniero José Sesma, especialista en el corredor bioceánico, explicó a Canal 5TV que las represas de Itaipú y Yacyretá no pueden retener indefinidamente el agua que reciben y deben liberar los excedentes para evitar desbordes. También advirtió sobre los riesgos para la navegación, señaló que el puerto de Paso de Patria, en Paraguay, fue cerrado y pidió extremar las precauciones ante el aumento de la corriente.
Martes 13 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 21:55hs. del 13-10-2026
Las represas de Itaipú y Yacyretá operan ante un importante incremento del caudal del río Paraná, impulsado por las lluvias en las cuencas de Brasil. En diálogo con Canal 5TV, el ingeniero José Sesma, especialista en el corredor bioceánico, explicó que ambas centrales deben liberar el agua que no pueden almacenar y advirtió que la situación exige precaución en las zonas ribereñas y durante la navegación.
“El río Paraná tiene un caudal promedio de 14.000 a 15.000 metros cúbicos por segundo y hoy está superando” esos valores, sostuvo Sesma. En ese sentido, estimó que el caudal en la parte superior del río se ubicaba entre 22.000 y 23.000 metros cúbicos por segundo.
Por qué las represas deben liberar agua
Sesma explicó que tanto Itaipú como Yacyretá funcionan como represas de paso, aunque tienen características diferentes. Itaipú cuenta con un embalse de mayor capacidad, mientras que Yacyretá se encuentra en una zona de llanura y tiene un margen limitado para almacenar agua sin afectar las áreas cercanas.
“Yacyretá no podría contener más agua porque se inundaría Posadas y Encarnación”, señaló. Por ese motivo, explicó que la central debe abrir sus compuertas cuando el volumen recibido supera su capacidad de retención.
Según detalló, Yacyretá cuenta con 18 compuertas principales, con una capacidad de evacuación conjunta de hasta 55.000 metros cúbicos por segundo, además del vertedero de Añá Cuá, cuya capacidad mencionó en 40.000 metros cúbicos por segundo.
El especialista aseguró que las represas no están en riesgo por el solo hecho de liberar agua. “Las represas están a salvo”, afirmó, y aclaró que no pueden absorber un volumen superior al previsto para su operación.
La corriente también afecta a la navegación
Sesma indicó que la altura hidrológica del río alcanzaba los 5,70 metros en Itatí y los 5,38 metros en Corrientes capital, frente a un nivel habitual de alrededor de 3,50 metros en esta última zona.
El ingeniero explicó que el incremento de la corriente dificulta las maniobras de los barcos, especialmente en sectores donde deben sortear estructuras como el puente General Manuel Belgrano. Como antecedente, mencionó el choque de una embarcación contra una de las defensas del puente ocurrido a comienzos de octubre.
“Hoy tienen que tener una manga de 50 metros por 180”, señaló al referirse a las restricciones para los convoyes de barcazas. También explicó que las embarcaciones deben dividir sus formaciones antes de pasar por el puente y volver a organizarlas aguas abajo, en los sectores habilitados.
Cerraron el puerto de Paso de Patria
Explicó que las condiciones geográficas y la menor elevación de sectores paraguayos respecto de áreas argentinas hacen que algunas zonas sean más vulnerables a las inundaciones.
El especialista insistió en la necesidad de extremar las precauciones mientras persistan los elevados caudales, tanto para las poblaciones cercanas al río como para quienes realizan actividades portuarias y de navegación.
El embalse compensador y el corredor bioceánico
Sesma planteó la necesidad de avanzar con el proyecto del embalse compensador Itatí-Itá Corá, que, según explicó, estaba contemplado en el Tratado de Yacyretá. Consideró que esa infraestructura permitiría contar con mayor capacidad de regulación del agua.
También vinculó el desarrollo de obras de infraestructura fluvial con el proyecto del corredor bioceánico y la construcción de un segundo puente entre Corrientes y Chaco con características ferroviarias y carreteras.
El ingeniero sostuvo que mejorar la navegabilidad permitiría fortalecer la conexión entre los puertos de la región y las terminales marítimas de Chile y Perú. Sin embargo, remarcó que, ante la situación hidrológica actual, la prioridad es mantener las precauciones necesarias para reducir los riesgos asociados al aumento de la corriente.